
El viaje tiene algo de ruptura, de tránsito, de parón. El viaje es siempre necesario, ya sea más o menos lejos.
Hoy soñé que cruzaba el mundo. Que nadie me pregunte cómo se hace eso, porque mis sueños tienden a ser bastante difusos. Sólo sé que no iba en avión, ni en coche, ni en moto, ni andando.
Lástima que tampoco recuerde lo que ocurrió sobre aquellos raíles.
¿Qué pudo pasar allí?
Ese tren parece que vaya a echar a volar en el momento en que sus ruedas alcancen el punto donde convergen las líneas de tierra, cielo y mar.
ResponderEliminar¿Volaste en sueños, luna lunera?
Ya me acuerdo: el tren salió volando justo en ese momento. Y yo volé con él. Volé por muchas razones, y no sé si todas estaban en ese sueño.
ResponderEliminarLo sabía. Sabía que habías volado. Se te notaba en la cara, en la pluma, en cómo temblaba el papel al arañarlo, al dejarse penetrar por la tinta.
ResponderEliminarY las razones... tuyas son, pero no te pondremos mala cara si las compartes. Somos curiosos.