Me he atrevido a decir palabras que no me pertenecen. Y a escuchar otras que no me correspondían.
Hoy he visto el cielo en el suelo, el sol saliendo por mis zapatos, las nubes en mis tobillos.
Mirando hacia arriba he encontrado huellas. Huellas que me perseguían y a punto han estado de pillarme.
Hoy el azul era rojo. El blanco, negro. Y el amarillo, marrón.
Las miradas salían de las bocas, los besos se respiraban, los abrazos se esnifaban.
El frío me ha abrasado y el calor me ha dejado helada.
Los gritos se han convertido en silencio. El eco era respuesta de la mudez.
A veces, coger la dirección equivocada es todo un reto. A veces, un acto de valentía.
No nos engañemos. Otras, una insensatez.



