El viernes estaba llena.
Enorme, radiante. Casi insultante.
No siempre tenemos tiempo de admirarla.
Mirar sin que nada ni nadie nos distraiga.
Mirar hasta que el sueño gane la partida...
El viernes la luna me fue dada como un regalo.
Dulce y cálido, como es ella.
Un oasis en medio de la ciudad... que fue inventado para mí.
Un oasis en el que el pasado viernes, con la luna como testigo, fui feliz.

(Dedicado a todos aquellos que me dicen que últimamente estoy muy plof).
ya se sabe... que de madrid al cielo.
ResponderEliminarSaludos
Me alegro, luna (por cierto, qué propio! y que lleno de dobles sentidos tu post).
ResponderEliminarUn abrazo.
Pues piensa que siempre hay luna llena, lo importante es que estés feliz a todas horas.
ResponderEliminarHay unas palabras que guardo en mi memoria: "Hazte un favor y mira al cielo. Desea que nada oculte la luna. Me recuerda a ti. Me dice que te quiero". Desde entonces la miro mucho más...
ResponderEliminarEsto no es madrid... pero si... recuerdo la luna llena del viernes!!!!!
ResponderEliminarfue preciosa...................................................................
Madrid es un maravilloso lugar para casi todo...
ResponderEliminarUn abrazo
Esa luna de Madrid es la que extraño en las noches húmedas desde aquí.
ResponderEliminarY qué tendrá la luna, que nos trae a todos recuerdos tan románticos y sentimentales...
ResponderEliminarDesde Madrid la vi también.
ResponderEliminarQuizás la miramos juntos.
Un regalo para los dos.
Hasta hoy creí que había sido a mí solo.
Pues me alegro.
Un beso fuerte.
Ojalá que la luna llena se reconforte al observar a los habitantes de Madrid.
ResponderEliminarUn abrazo.
Pues aquí estuvo nubladísimo, así que no la disfrutamos tanto.
ResponderEliminarUn saludo