Mes de Agosto de 1945. Un soldado de la marina norteamericana besa apasionadamente (como deben ser los besos) a una enfermera.La fotografía, que luego daría la vuelta al mundo, fue hecha por Victor Jorgensen en Times Square y es conocida como "Beso de despedida a la guerra".
Curiosamente, y contrariamente a lo que muchos piensan, ésta no es la foto de una despedida. No. Ni de una pareja. El soldado y la enfermera ni se conocían. Se acababan de encontrar por primera vez. El soldado la besó por lo feliz que se sentía al volver a casa después de mucho tiempo fuera , y también para celebrar el final de la guerra.
Personalmente, no me gustan las despedidas. Ni las grandes ni las pequeñas. Ni las parasiempre ni las hastadentrodeunasemana. No soporto decir adiós. Para ser exactos, no tengo necesidad.
Me gustan en cambio los encuentros, sobre todo los reencuentros, las sonrisas con nervios en los aeropuertos, las ganas que no se pueden controlar instantes antes de coger el teléfono y decir: "Espérame, que ya voy".
Por cierto, los reencuentros siempre con besos. Cuanto más apasionados, mejor.






