Disfrutaba hoy con una interesante exposición llamada "Sombras".
Disfrutaba de un maravilloso recorrido por Madrid en moto.
"Es como vacaciones en Roma", gritaba a quien me dice, sin falta de picardía, que soy su mejor paquete.
Disfrutaba de ese apertivio de fresas con cava, preparado para la ocasión.
Disfrutaba de un sofisticado postre a base de helado de limón, pistachos y pimienta roja.
Disfrutaba de un maravilloso ático en Madrid con las nubes que amenazaban tormenta.
Disfrutaba una mujer al otro lado del cristal.
Una mujer valiente, mucho.
La misma que sabe que ha empezado 2009 con más luces que sombras.
Esa que olvidó todo cuanto le hizo daño, por mucho que haya quien se esfuerce en recordarle el dolor pasado.
Una mujer que quiere, que ama, que siente, que goza, que también llora.
Una persona que ya no tiene disfraces en su armario.
Una mujer que no deja de sonreír. Porque sabe que con su sonrisa se come el mundo.
Disfrutaba con los besos a media tarde.
Disfrutaba esa mujer con la calma, con las verdades, con la ausencia de rencores.
Con la libertad que da el no tener que recurrir a las mentiras.
Una mujer que se sabe ganadora.
Disfrutaba escribiendo en éste su espacio sagrado, que nadie es capaz de ensuciar.
Una mujer que quiere vivir tranquila y en paz.
Y que quiere que así la dejen.
Creo que no hacen falta más palabras.
Una mujer cualquiera.
Yo misma.