Hay muchos grados de amistad: Están los amigos de verdad, los de siempre, los nuevos, los conocidos, los colegas...
Y hay también una tipología que a mí me interesa mucho. Son esas personas con las que, sin ser lo que yo entiendo por Amigos, tienes una sintonía o conexión especial.
Basta un par de palabras, una sonrisa, un cruce de miradas... para saber que con esa persona conectas, con la que tienes "buen rollo" y con la que sólo por culpa de las circunstancias no llegas a establecer una amistad más intensa.
A. es una de esas personas.
Nos conocemos hace ya bastantes años.
No somos Amigos.
Pero seríamos unos Amigos estupendos.
El trabajo hace que nos veamos a diario.
La vorágine del trabajo hace que no hablemos todo lo que queremos.
Y también ese
noséqué que hace que no hablemos con regularidad.
Pero cuando pasa, cuando nos encontramos, es siempre estimulante.
Y así nos hemos ido conociendo. Entre risas, conversaciones, guiños que los demás no entendían. Confianza. Eso tan difícil de encontrar y que a mí me resulta particularmente fácil de encontrar.
¿Es verdad todo lo que escribes en tu blog?Parafraseando a Jardiel Poncela, diría que "ni verdad ni mentira sino todo lo contrario".
Pero para aquellos que tienen dudas (o curiosidad), decir que este post es verdad.
Que me sale del corazón.
Que los dos existimos.
Que los dos disfrutamos por esos vericuetos de las conversaciones profundas, de las que nos llevan a caminos sin retorno y quizá sin final.
No sé por qué a él le elegí para contarle mis penas, mis alegrías, mi vida.
No sé por qué.
Pero me alegro.