Nunca me llevé bien con los adioses ni con las despedidas ni con los finales. No me gustan. Es más, me disgustan.
Y como la vida es injusta, últimamente parezco coleccionarlos.
En épocas de adioses, me agarro con fuerza a lo que tengo, a lo que perdura, a lo que se quedó dentro. Me envuelvo en todo ello. Y me entran ganas de sonreír.
El espejo enfrente. Reflejos de incertidumbres, sombras de relativo miedo. Pero al miedo hay que matarlo. Y a las incertidumbres, espantarlas.
Y ahí me quedo.
Distraída. Sabiendo que puedo.
Y que aunque no lo creamos, la vida también es de color de rosa.
Aunque a veces no lo parezca.
¿"parezco coleccionarlos" o "parece que los coleciono"?
ResponderEliminar"colecciono", perdón
ResponderEliminarSeguro que sí, Valiente.
ResponderEliminarUn beso que se queda (como yo).
"parezco coleccionarlos", ANÓNIMO.
ResponderEliminarMe ha gustado así, ¿a ti no?
Siempre he disfrutado dándole vueltas a las palabras. Es parte de mí.
Besos revueltos.
Coincidimos, amiga. Los adioses no son sólo despedida de los otros sino también despedida de una parte de nosotros mismos.
ResponderEliminarPor eso duelen.
Nos aferraremos a ese color rosa de la vida que perdura.
Besos.
pues guarda lo bueno...lo amlo viene solo.
ResponderEliminarbesos
Ánimo!
ResponderEliminarClaro que la vida es de color de rosa, al menos hay que esforzarse para que siga así, no?
Saludos,
YoMisma
Como el anuncio de Martini Rosso.
ResponderEliminarBesos rosados.
Adiós !!
ResponderEliminary por qué terminar???
ResponderEliminarComplejas colecciones, sin duda alguna...
Si, la vida es color de rosa, aunque nos falte luz para verlo.
Un beso
No, de color de rosa no, de color de azul...
ResponderEliminar