Quédate ahí. En medio de mis risas.
Sal de allí. Del silencio de mis dudas.
Búscate un hueco en el rincón de mis alegrías.
Acomódate en la esquina de mis deseos.
Huye de la sombra de mis tristezas.
Aléjate de la resaca de mis incertidumbres.
Conquista todos los poros de mi cerebro.
Seduce a las neuronas de mi piel.
Respira la música de mis besos.
Cómete el secreto de mis silencios.
Hazme el calor cuando hiele.
Y enfríame antes de que el fuego nos queme.
Sal de ahí.
Quédate aquí.
Vete y no vuelvas.
ResponderEliminarO vete y vuelve continuamente...
ResponderEliminarLlego desde el blog de Nansicomansi, y seleccionando tu perfil en la entrada "ven, acercate..." y ahora voy y me encuentro con "esto".
ResponderEliminarPor favor ¿se trata de una confabulación?
Malo que me puesto, insisto.
:)
Saludos.
Voy a por kleenex y vuelvo.
ResponderEliminarHoy te has superado.
ResponderEliminarY encima me has pillado sensible a la propia dualidad.
Y es que tenemos dudas, tristezas, incertidumbres de las que queremos alejar a los que amamos.
Pero nos queda tanta alegría, deseo, mente, piel, besos y silencios...
Quédense aquí, en buena hora.
No sepan jamás de aquello.
Si no es para hacernos el calor cuando hiele
o el frío cuando nos abrasemos.
Aquí un agradable escalofrío.
Gracias.
Es magnífico.
ResponderEliminarUn beso!
zigzaguea por mi vida y mis entrañas...
ResponderEliminar...Salí y he vuelto para quedarme...quizás a veces las palabras tienen mas fuerza que las decisiones precipitadas...siempre que me abras la puerta de tu casa, querida luna llena ;)...un abrazo
ResponderEliminarNo sé porqué, pero tus palabras me recordaron al "Vivo sin vivir en mí"... Ese querer y no querer, ese deseo de sentir y no sentir, de tener y no tener... La eterna duda de saber si tomamos la decisió adecuada.
ResponderEliminarUn saldo