La vida. El tiempo. Los tequieros. La noche. El silencio. Las palabras. Los amigos. La felicidad.
Y es que últimamente estoy muy filosófica. Dándole vueltas.
A la vida.
Al tiempo.
A los tequieros.
A la noche.
Al silencio.
A las palabras.
A los amigos, a mis afectos.
A eso que algunos llaman felicidad.
Me gustan las personas que viven, que son felices, que disfrutan. Y me gusta vivir, buscar y encontrar felicidades aunque sean momentáneas, disfrutarlas.
Creo que me estoy haciendo mayor. Porque últimamente quiero secuestrar cada rayo de sol sin posibilidad de rescate, quiero comprar cada ola de mar que se me antoja, quiero devorarme las horas que me faltan, quiero querer a tanta gente que me quiere, quiero subir esas montañas que no sabía ni que existían.
Pero sobre todo, quiero disfrutarlo.
Saber que ese rayo, esa ola, esa hora, esa persona, esa montaña que hoy es... tal vez mañana no lo sea. Que todo pasa demasiado rápido, que nada vuelve, que somos incapaces de convertir en eterna esta vida efímera que nos han dado.
Sonreír.
Sonreirme.
Sonreírte.
Ser capaz de darle la vuelta a esa tortilla llamada vida.
Pero sobre todo, comérmela.
Como un niño se come un helado cuando su madre le levanta un castigo.
Con ansia.
lunes, septiembre 28, 2009
Ganas de vida
martes, septiembre 22, 2009
Me gusta
Me gusta tu sonrisa.
No, me gusta cuando ríes.
Me gusta tu mirada.
No, me gustan tus ojos en los míos.
Me gustan tus manos.
No, me gusta cuando me tocas.
Me gusta tu sonrisa.
No, me gusta tu boca cuando la abres para besarme.
Me gusta tu cabeza,
lo que piensas, cómo lo piensas, y cómo lo dices.
Me gustan tus silencios.
No, me gusta la nada que inventamos cada noche.
Me gusta gustarte.
No, me gusta sentirme tuya.
Tal vez ya lo soy,
sin darme cuenta,
sin quererlo,
sin buscarlo,
sin grandes certezas,
pero sobre todo, sin ninguna mentira.
Y claro, eso me gusta.
Sí, me gusta.
jueves, septiembre 17, 2009
De colores
domingo, septiembre 13, 2009
Letras
Es cierto, siempre me gustaron más las letras que los números.
Por eso da igual si es 09-09-09. Lo importante son los tequieros dichos ese día, las palabras pronunciadas que salen del corazón, las caricias que las acompañan... Los sentimientos que los producen.
No sé si hay un abecedario de pasiones para cada día concreto. No sé si salen mejor porque sea 9, 11 o 13 de Septiembre.
No creo que haya un diccionario de caricias según sea miércoles, viernes o domingo. Pero me gustan los domingos cuando no hay nada que hacer. Y más cuando hay posibilidad de buscar en ese diccionario secreto de cada uno y buscar términos ajenos mientras el otoño se asoma levemente tras el cristal.
Me gustan las letras que comunican, las que recibo a diario, las que venían en ese e-mail de la semana pasada con un maravilloso te echo de menos, las que yo misma manejo a mi antojo haciendo malabares de colores, las que te acerco, las que regalo sin necesidad de envoltorio, las que siguen sirviéndome como forma de ganarme la vida...
Sí, aunque fui una estudiante de aquello que llamaban mixtas, prefiero las letras que los números.
Sin duda.
Y me sigue pareciendo casi magia que sólo necesitemos 27 (abcdefghijklmnñopqrstuvwxyz) para poder decir tanto.
miércoles, septiembre 09, 2009
El poder de los números
martes, septiembre 08, 2009
Septiembre
Es Septiembre mes de cambios. Mes de vueltas. Mes de reencuentros y a veces, desencuentros.
Siempre me gustó Septiembre.
Tiene música Septiembre.
A éste no le pido más cambios.
Me gustaría que fuera el mes de las sonrisas, de felicidades caseras, de encuentros, de encuentro para todo aquello que busco.
Un mes de luces, de fiesta, de sucesos, de llamadas y de miradas.
Y ya que estamos, podríamos crear un mes al año de felicidad obligatoria, que no impuesta. Sin penas, sin enfados, sin tonterías.
Para ello elijo Septiembre.
Sí, el mes de las vueltas, de los encuentros, de los reencuentros.
También de los cambios.
Rápido... que a lo tonto ya hemos consumido siete días.
Definitivamente, me gusta Septiembre.
viernes, septiembre 04, 2009
Distancias
Las físicas.
Tú aquí y yo allí.
Demasiado lejos.
Las no físicas.
Tú en éste lado. Yo, en el otro.
Demasiado distantes.
Las que marcan las circunstancias.
Tú te acercas. Yo me alejo.
Demasiado complicado.
Las que marcó el pasado.
Yo cerca. Tú lejos.
Demasiado difícil.
Distancias.
Muchas.
Demasiadas.
miércoles, septiembre 02, 2009
Hombres
No descubro nada nuevo si digo que en la vida no se puede tener todo. Al menos, no todo a la vez. Leía el otro día el comentario de un amigo en su Facebook en el que afirmaba que estaba pensando en "que tiene todo lo que un hombre podía desear".
Conociéndome, no perdí el tiempo en preguntarle qué eso que todo hombre desea tener. Alguna mujer con fina ironía contestó que la Play Station 3.
A estas alturas de mi vida, no sé si todos los hombres desean lo mismo. Hay días que pienso que sí, otros todo lo contrario.
Regreso a casa después de una maravillosa cena de sólochicas en el que el tema no predominante sino único ha sido el de los hombres.
Quejas generalizadas entre mis amigas treintañeras. Desengaños recientes. Contradicciones. Demasiadas cenas en el mismo tono. La pregunta, en el aire, ¿por qué?
Ninguna somos capaz de encontrar los motivos.
Pero quizá una pista se esconda en la respuesta al comentario de mi amigo: en saber que es eso que todos los hombres desean tener...
¿Alguien sabe qué es?
lunes, agosto 31, 2009
Cambios
De naturaleza tozuda como soy, no es fácil que yo cambie de opinión.
Mantengo que no es habitual que las personas cambiemos. Y en cualquier caso, y si hay cambios (perdón por este ataque de pesimismo para arrancar el curso), pienso que son para peor.
Cambian los tequieros, cambian los besos, cambian las circunstancias. Cambian nuestras casas, nuestros trabajos, las personas que protagonizan nuestras vidas. Pero es muy difícil que las personas cambiemos.
Cambia la forma de mirar, pero no los ojos con los que miramos.
Cambia el decorado, pero no los protagonistas.
Hay quien dice que evolucionamos. Eso al menos sí debería ser.
Y todo esto porque hace un rato me miraba el espejo. Y pensaba si estaría equivocada en esa teoría vital. Quizá es que estoy cambiando. Quizá es que ya ni las teorías existen.
¿Se puede cambiar en dos o tres meses? ¿Podemos cambiarnos a nosotros mismos?
Hay que ver lo que tiene mirarse en el espejo. Con lo bien que estaba yo ordenando las fotitos del verano...
viernes, agosto 28, 2009
Otro final
Vale.
Llegaron.
Pero ya se fueron.
Terminaron.
Siempre ocurre.
Demasiado rápido.
Demasiado breves.
¿Y ahora qué?
lunes, agosto 17, 2009
Sigo de vacaciones
Pues eso... que cuando una está de vacaciones, lo mejor es seguir callada y dejar que las cosas sucedan.
Sin prisa.
Sin pausa.
Que el invierno es largo y lo bueno dura poco.
Echo de menos escribir a diario, como en otras épocas.
Pero no llego a todo.
Y he aprendido a que no pasa nada cuando no se llega a todo.
Y yo, ahora, con vuestro permiso... estoy de vacaciones.
Sigo de vacaciones.
Felices días de descanso a todos.
martes, agosto 04, 2009
Siempre rojas
Hay muchas formas de estar. También de ser.
Una llamada a tiempo, palabras, silencios, sonrisas, risas.
Un brazo en el que apoyarse, un hombro en el que llorar.
Unos ojos en los que buscar respuestas, unas manos en las que leer futuros.
Las personas a las que queremos.
Las que se hacen querer.
Las que se convierten en cotidianas, en necesarias, en imprescindibles.
Esas que elegimos, a veces sin querer. A veces queriendo.
Las que están para lo bueno y lo menos bueno.
Las que cogen el teléfono sin dudarlo al ver tu nombre en su pantalla, las que son capaces de dejarlo todo por ti... aunque dejarlo todo sea en realidad no dejar nada.
Las que saben que las rosas rojas son mis preferidas,
y por eso... qué más da el motivo...
en medio del ciclón que sacude mi vida,
me dibujan una sonrisa,
me inventan un sueño,
me ganan con aroma de bosque de fuego.
...
lunes, agosto 03, 2009
De color de rosa
Nunca me llevé bien con los adioses ni con las despedidas ni con los finales. No me gustan. Es más, me disgustan.
Y como la vida es injusta, últimamente parezco coleccionarlos.
En épocas de adioses, me agarro con fuerza a lo que tengo, a lo que perdura, a lo que se quedó dentro. Me envuelvo en todo ello. Y me entran ganas de sonreír.
El espejo enfrente. Reflejos de incertidumbres, sombras de relativo miedo. Pero al miedo hay que matarlo. Y a las incertidumbres, espantarlas.
Y ahí me quedo.
Distraída. Sabiendo que puedo.
Y que aunque no lo creamos, la vida también es de color de rosa.
Aunque a veces no lo parezca.
miércoles, julio 22, 2009
Enamorarse
Es peligroso enamorarse de unas palabras,
es un error enamorarse de una mirada.
Es un absurdo enamorarse de una boca,
es una fantasía enamorarse de su piel.
Es desasosegante enamorarse de lo que no me dicen tus manos,
es un delito enamorarse de sus ausencias,
es un castigo enamorarse de lo que deseo.
Es verdad.
Es peligroso, absurdo, desasosegante.
Es un error. Un absurdo. Un delito. Un castigo.
También una fantasía.
Pero eso ocurre.
¿Y por qué evitarlo?
martes, julio 21, 2009
Sin título
Hay cosas que no se pueden entender.
Otras, que no se pueden explicar.
(Definitivamente, hay cosas que no tienen explicación).
...
...
miércoles, julio 15, 2009
viernes, julio 10, 2009
En silencio
Cuando las palabras no van a mejorar el silencio...
es mejor permanecer callado.
...
...
...
martes, junio 30, 2009
Spot
Trasteando esta mañana por la red, he dado con este spot.
Y me ha parecido tan delicado, tan sugerente, tan original y tan divertido... que me ha dado mucha rabia que no se me hubiera ocurrido a mí.
Así somos los creativos.
domingo, junio 28, 2009
Llorar
Me cuentan que en Londres existe algo así como un bar para llorones. Un pub que todos los fines de semana reúne a cientos de personas que se juntan para vivir una larga y apasionante noche de tristezas varias, ausencias o pérdidas.
La idea surgió después de que el dueño del local leyera la novela El tambor de hojalata, de Günter Grass, donde aparece el llamado "Bar de la cebolla" en el que también la gente se citaba para llorar.
Pero la realidad siempre supera la ficción. En el local inglés, para conseguir que la gente llore más y mejor, han contratado a una cantante de fado para sensibilizar mejor al público, y al filo de la media noche sacan un buen manojo de cebollas para que todos puedan tener una pequeña ayuda que desencadene la furia de lágrimas.
Y yo me pregunto, ¿no se llora mejor en soledad? ¿No son nuestras lágrimas un acto íntimo, difícil de compartir con extraños? ¿O es que las penas si son compartidas... son menos penas?
Al fin y al cabo, vivimos en una época en la que de todo se convierte en espectáculo. Y a la vista de esta curiosa iniciativa, parece que las penas también.
miércoles, junio 24, 2009
En venta
He tomado la decisión hace un rato:
Ponerme en venta.
A mí misma.
Que empiece la puja...
(Y por cierto, nada de rebajas)
...
...