Hubiéramos amanecido
entre los retales de pasiones inagotables,
aferrados al lecho del placer,
acariciando ecos de azúcar y sal.
Hubieras amanecido
buscando calor,
regalando una sonrisa a medias
que me dice que la felicidad ni se compra ni se vende.
Hubiera amanecido
sorteando las sombras de tu cuerpo
escondiéndome en el rincón de tu imaginación
que una vez más, me altera.
Y me grita,
vida.
Hubiéramos amanecido
cantándole al sol
prometiéndonos escalofríos sin apenas tocarnos
diciéndonos sin palabras
abrasados por esa varita que algunos llaman química.
Atosigados por tanta urgencia,
indómita y egoísta,
que nos maneja como a dos niños.
Ignorantes de que nada se puede hacer
cuando todo está dicho.
Bebiendo la perfección de aquel baile
cuyos pasos no fueron enseñados,
pero tantas veces imaginados.
Respirando alientos de vida,
naufragando por mares de silencio
sin apenas tiempo
para un nuevo desafío.
Hubiéramos amanecido
entre lianas de besos,
en medio de una selva ingobernable,
conjurando a ese momento
para hacerlo eterno.
Para volver a ese amanecer,
hoy
mañana
y siempre.
Sí, amanecemos.
sábado, noviembre 29, 2008
Hubiéramos amanecido
martes, noviembre 25, 2008
En el dentista
En ocasiones, es necesario sufrir para dejar de sufrir.
En cualquier caso, nuestro objetivo vital ha de ser no sufrir.
Y sobre todo, no permitir que nadie nos haga sufrir.
(Hay que ver lo que da de sí estar sentada en ese potro de tortura que es, para mí, la silla del dentista, mientras te sacan una muela.
Miento, dos.
Y la duda de saber si me habré quedado sin juicio para siempre, que esa es otra).
domingo, noviembre 23, 2008
Sin darme cuenta
Sin darme cuenta
y mucho mejor, río.
jueves, noviembre 20, 2008
Aires nuevos

martes, noviembre 18, 2008
Incómodo
Debe ser incómodo vivir discriminando comentarios anónimos, apagando el ordenador con cada visita sorpresa, o incluyendo claves imposibles de recordar.
Debe ser muy incómodo vivir entre mentiras, recordando verdades a medias y olvidando lo que nunca se llegó a decir.
Debe ser muy incómodo vivir sin amar, con miedo a los tequieros, sin ganas de soñar.
... Debe ser tan incómodo que no lo puedo ni imaginar.
lunes, noviembre 17, 2008
Finales
Como escritora, me gustan los finales que no son del todo felices.
Como vividora, prefiero las perdices de los finales felices.
Como superviviente, me basta con llegar al final.
sábado, noviembre 15, 2008
El baile
Supongo que por muchos motivos.
Porque os he cogido cariño y mucho gusto a mirar por esta ventana de esperanza, porque es difícil renunciar a lo que nos hemos acostumbrado, porque yo soy esto (y mucho más), porque lo necesito tanto como respirar (escribir), porque estoy llena de vida, porque me llegó un e-mail diciendo "yo rezo porque nunca cierres tu blog", porque es una gozada saberme querida, porque he pensado que me gustaría enseñarles este blog a mis hijos futuros, porque lo empecé con mucha ilusión y así debe continuar.
Por muchos motivos.
Pero sobre todo, porque quiero.
Recuerdo que cuando era pequeña, era una niña muy tímida. Tan vergonzosa que hablaba muy bajito para que no pudieran oírme. Las monjas de mi colegio me regañaban por no levantar la voz. Sin embargo, lo que más me gustaba era que me eligieran en clase para leer en voz alta. Porque se trataba de contar historias escritas por otros. Entonces, desaparecían mis miedos y mis pueriles vergüenzas. Aparecía la niña R. segura, capaz de comerse el mundo y de convencer al más escéptico de que la historia que estaba leyendo era buena.
En cuanto cerraba las tapas de lo que me mandaban leer, volvía a mi situación de enfermiza timidez.
La vida me ha hecho desprenderme de esa timidez de todo a cien, aunque por ahí se han quedado algunas vergüenzas que manejo como mejor puedo, y que algunos despistados pueden confundir con altivez o seriedad en exceso.
En aquella pista de baile volví a descubrirme como la mujer que nunca debí dejar de ser y sobre todo, como la que quiero seguir siendo: fuerte, segura, y capaz. Olvidados los miedos, no hay mucho que temer.
Por eso vuelvo.
Por cierto, ¿alguien quiere bailar conmigo?
domingo, noviembre 09, 2008
Referéndum
Los referéndums se hacen para cosas serias, vale.
Que si OTAN sí, OTAN no. Que si República o Monarquía. Que si esto o lo otro.
De acuerdo.
Pero es que esto también es importante.
Y es que ando estos días con dudas.
Con muchas.
Y después de darle muchas vueltas, pensar los pros y los contras, no encuentro una respuesta consecuente.
Así que planteo un referéndum.
Mejor dicho, os lo planteo a vosotros.
¿Seguir o no seguir?
¿Mantener viva a mi verdadosa o dar muerte para siempre a esta luna roja que anda un poco desteñida?
Los motivos que encuentro para una y otra decisión son encontrados: Por un lado, quiero protegerme. Por otro, no puedo evitar mirar de reojo a ese contador que supera las 93.500 visitas (ni en sueños pensé en llegar ahí cuando abrí este blog) y pensar en que esta página la hacemos entre todos, y quizá dejar de escribir sea pelín egoísta.
Total, que estoy hecha un lío.
Y como en estos días me sobran problemas y ando más bien escasa para tomar decisiones, ésta que es de las más fáciles... la dejo en vuestras manos.
El referéndum es claro:
¿Muerte o vida para Verdadosa?
domingo, noviembre 02, 2008
Andresín
Desde que era bien pequeña, mi padre me llamaba Andresín. No sé muy bien quién era ese personaje, pero me llamaba por su nombre siempre que conseguía lo que me proponía; cosa que ocurría... con mucha frecuencia.
Nunca he sido especialmente caprichosa, pero sí he conseguido muchas de las cosas que he perseguido. Esto tiene dos matices: el malo (pesada hasta decir basta) y el bueno (perseverancia y fuerza de voluntad, que me han acompañado desde siempre).
Todavía hoy, con 36 maravillosos años, se refieren a mí como Andresín cuando me ven perseverar y perseguir muchos de mis sueños. Saben que, más tarde o más temprano, de una forma o de otra... acabaré consiguiéndolos.
Por eso me gusta mucho la frase de "querer es poder". Y que nadie me la discuta ahora.
Y por eso, hoy, domingo principios de Noviembre, a punto de dar las 9 de la noche, sé que puedo conseguir lo que más deseo en el mundo.
Es cuestión de tiempo.
... Y ya me falta menos.