martes, mayo 06, 2008

De Dublín, 1971


Llevaba varios meses en el estante de pendientes. Era un libro que, a pesar de que me habían hablado muy bien de él, nunca me llamó especialmente la atención. Lo intuía ñoño y no sé por qué, blando.

Me equivoqué.

Al terminar "El niño con el pijama de rayas", lo primero que pienso es por qué narices no se me habrá ocurrido a mí esa historia, y no a John Boyne, el chico calvo que me sonríe desde la contraportada del libro. Leo su biografía. Es de 1971, igual que yo.

Envidia.

Parece fácil. Parece un libro fácil, pero no lo es en absoluto. John Boyne, el chico calvo por el que siento una terrible envidia, demuestra una vez más que lo verdaderamente importante es la idea. Y eso es lo que ha tenido él: una excelente idea. Y un maravilloso enfoque a la hora de contarla y transmitirla.

Voy a seguir su juego (y el de su editorial) de no contar nada de la historia. Ya lo avisa su editor: "Creemos que es importante empezar esta novela sin saber de qué trata.
No sólo porque el libro que tienes en tus manos es mu difícil de definir, sino porque estamos convencidos de que explicar su contenido estropearía la experiencia de la lectura".

Ideas. Qué difícil es encontrar una buena idea que además, parezca fácil.
En mi trabajo me pagan por tener ideas. Lo peor es cuando sólo se agolpan las malas, las que no te llevan a ningún lado.

Por eso, cuando he cerrado esta novela corta, de fácil y deliciosa lectura, he sentido una cochina envidia por quien tuvo la agudeza de contar lo de siempre como nunca.

Y además, es de 1971.


13 comentarios:

El búho rojo dijo...

También yo me llevé una sorpresa con el jodio libro, y aunque no recuerdo la foto del autor, tal vez esa extrema sencillez de la obra, sí causa que mi nivel medio de envidia (y la envidia nunca es sana, es envidia, sin más)salga de su límite superior

Me gustó la historia.

Lunarroja dijo...

Estoy de acuerdo contigo, búho.
Lo de la envidia sana es un eufemismo que nos deja en mejor lugar que si no la adjetivamos.

ybris dijo...

Curiosa coincidencia. Acababa de apandárselo a mi hijo y estaba empezando a leerlo.
Y ya sé que ahora, tras tu opinión me va a gustar más de lo que suponía.

Besos.

Anónimo dijo...

Joer, con lo que me fastidia leer lo mismo que todo el mundo, y voy a tener que comprármelo... bueno, se lo pediré a alguien :-)

Anónimo dijo...

Me pica la curiosidad, lo leeré. Yo también quiero tener una buena idea para ganar mucho dinero fácil. Por ejemplo un caramelo con un palo para comerlo como un helado. Qué tontería....

Lunarroja dijo...

Las buenas ideas no siempre conllevan mucho dinero, 33+3.
;-)

Pipero dijo...

No lo he leído aunque algo he oído sobre su argumento. Por lo que sé, efectivamente es un planteamiento original sobre una historia de todos conocida. Si además es corto, creo que tiene todos los números para que sea mi siguiente lectura (tras Mendoza). Zafón lo dejaré para más adelante.

Ideas. Hablamos de ideas o más bien de historias explicadas no por un tercero, no por un protagonista directo, sino quizás por un protagonista aparentemente secundario, que casi percibe la historia... "de refilón"?

Son ideas sin duda, pero hablaría más de "planteamiento narrativo" que no de historia en sí, no? Un planteamiento narrativo diferente junto con una historia que nos llega puede ser un cóctel interesante.

En cuanto a lo de la envidia sana, no tengo problemas en reconocer que yo sí creo en ella. Se llama "competitividad" y es "sana" a partir del momento que te comparas con otro, ves que es mejor que tú y tú intentas superarte... siempre de forma "legal" y sin perjudicar a terceros, por descontado. Creo que es hasta deseable por cuanto representa que queremos mejorar.

Lunarroja dijo...

Pipero, te gusta tanto llevar la contraria... ¡¡como a mí!! ¿Qué digo? Mucho más.

Petons... nada envidiosos, siempre sanos.

Pipero dijo...

Es que soy muy ... competitivo!

JAJA!

Anónimo dijo...

A mi me gusto mucho mas la secuela "La niña pija que mas se raya". Buenisssimo.

Anónimo dijo...

No he leído el libro, estoy estancada con mi lectura, pero ya vendrán tiempos mejores, lo tengo en fila.

Yo tengo envidia, no se si sana o enferma, pero envidio con locura a los médicos, a todos los buenos profesionales que hacen que su profesión sea un milagro...vamos que moriria por haber podido estudiar...y no, no me parece mal tener envidia...sana.

Poledra dijo...

Pues mira, me ha picado el gusanillo...lo apunto como pendiente.

Muchas gracias y un abrazo

Escéptica al revés dijo...

¿Deliciosa lectura? Anda que el final de el libro... otra sensación puede, pero me dejó bordeando la taquicardia.
Y sí, es de lectura muy aconsejable.
Salud. :)