Ayer leí en el periódico que las mujeres usamos una media de 20.000 palabras al día, frente a las 7.000 que utilizan los hombres.
Al margen de que siempre me ha hecho gracia cualquier estudio de este tipo (¿existirá alguien capaz de contar realmente las palabras que usamos?), creo que es innegable que las mujeres hablan/hablamos más que los hombres.
Las mujeres, por lo general, tenemos más capacidad de exteriorizar nuestros sentimientos. Y por tanto, de contarlos. Quizá seamos más comunicativas, más hacia fuera. Tal vez sea que nos guste que los demás sepan qué nos pasa, en qué momento estamos, qué es lo que nos preocupa, etc., etc.
Claro que habrá alguno por ahí que lo resuma diciendo que nosotras somos más pesadas. No lo creo.
Me gusta la gente capaz de contar lo que siente, lo que le apasiona, en lo que piensa cuando se le pregunta en qué piensas. Me gusta la gente que habla sin avasallar, que escucha y que deja hablar. Me gusta también la gente que utiliza los silencios. No me gustan los que hablan por hablar. Ni los que callan cuando saben que de ellos se espera una respuesta.
Ay, qué difícil es encontrar el equilibrio...
lunes, abril 30, 2007
Palabras
sábado, abril 28, 2007
jueves, abril 26, 2007
Lluvia
Me gusta reinventarme cada día.
Mirar hacia fuera a través de ese cristal empapado.
Día gris en Madrid.
Arco iris dentro.
Me gusta saber que los malos no pueden conmigo.
Que nadie tiene el derecho de robarme mis ilusiones.
Sigue lloviendo.
Pero hoy no me hace falta sol.
Me gusta creer que puedo con todo.
Que la fortaleza no es un regalo.
Ahora diluvia.
El suelo mojado, es lo que quiero escuchar.
Me gusta sentir que alguien dibuja en mí.
Secretos inconfesables a media noche.
Hoy el día es húmedo.
Hoy, a pesar de todo, me gusta.
lunes, abril 23, 2007
Un libro... y una flor
Cuando me he despertado y he escuchado en la radio que era 23 de abril (últimamente voy tan acelerada que no sé ni en qué día vivo), he pensado que era una fecha bonita para vivir en Barcelona.
domingo, abril 22, 2007
La lista de la compra
Que no se me olvide meter en el carro:
2 latas de buen humor.
3 cajas de optimismo.
250 gramos de fantasía.
1 sobre de frescura.
2 paquetes de sensibilidad.
1/2 kilo de dulzura.
2 botes de pasión.
750 gramos de inteligencia.
2 bolsas de cordura.
1/4 de rebeldía.
100 gramos de sabiduría.
2 tarrinas de delicadeza.
6 botellines de risas con gas.
2 botellas de energía.
Seguro que se me olvida algo.
¿Qué echas de menos?
viernes, abril 20, 2007
Es todo un arte
- ¿Tú crees que beso bien?
- No creo en esas preguntas. Todo el mundo besa bien. Todo el que quiere, claro.
- ¿Dices querer como sinónimo de amar?
- Las dos cosas. Es como con las caricias. Nadie acaricia mal.
- ¡Pero qué cosas dices! Claro que no todo el mundo acaricia bien. Ni todo el mundo besa bien. Si quieres, te doy nombres y apellidos. Ojalá todo el mundo besara bien. Ni todo el mundo sabe querer.
- Pero eso es otra cosa. Tú me has preguntado por los besos.
- Ya, pero ahora dime... ¿tú crees que beso bien?
miércoles, abril 18, 2007
Hoy
Los recuerdos, contra la pared.
Las ilusiones, en cuarentena.
Las fantasías, a punto de nieve.
Las palabras, maceradas en sal y limón.
El miedo, acechando.
El interés, bajando la guardia.
La fuerza, abrigándome.
La esperanza, en rebajas.
El beso, haciéndose esperar.
El deseo, en presente.
Las manos, dejándome hacer.
Mi cuerpo, más vivo que nunca.
Esplendor.
En blancoy negro.
Arcoiris.
En grises.
Colores.
Bajos de croma.
Así soy.
Hoy soy esto.
martes, abril 17, 2007
Casualidades
Por cincunstancias de mi trabajo, hoy me he acercado al mundo de la papiroflexia, ese entretenimiento convertido en arte que consiste en doblar papel.

sábado, abril 14, 2007
miércoles, abril 11, 2007
Castigada
Tengo que quererme un poco más.
Tengo que quererme un poco más.
Tengo que quererme un poco más.
Tengo que quererme un poco más.
Tengo que quererme un poco más.
Tengo que quererme un poco más.
Tengo que quererme un poco más.
Tengo que quererme un poco más.
Tengo que quererme un poco más.
Tengo que quererme un poco más.
Tengo que quererme un poco más.
Tengo que quererme un poco más.
Tengo que quererme un poco más.
Si fuera una niña pequeña y me hubiera portado mal en el cole, mi profe me hubiera castigado escribiendo esta frase 100 veces en la pizarra.
... Ya sólo me quedan 88.
martes, abril 10, 2007
Fantasmas
Hoy quería sentarme a escribir sobre el sabor de tu piel.
O incluso escribir en tu piel.
Sobre el encanto de tu risa, la fuerza de tus ojos, el valor de tus palabras.
Hoy quería describir el brillo de tus manos al encuentro con las mías.
Escribir sobre la pasión, las Pasiones.
Hoy me hubiera encantado saborear tus silencios. Casi tanto como los gritos que me lanzas recubiertos de secreto.
Gritarle al mundo que me tienes, me puedes siempre, me olvidas nunca.
Escribir con tinta mojada en almíbar.
Decirte espera, enseguida voy, que ya acabo este post.
Hoy me hubiera gustado ser reina.
Y escribir sobre ese reinado de hierba y cielo azul.
Hoy quería escribir sobre el fuego, sobre ese nosequé que me impregnas cuando te miro.
Y de pronto me he dado cuenta de que no existes.
De que hoy, aunque quiera, no puedo.
Que me iré a esa cama tan vacía como de costumbre.
Que la única respiración que escucharé será la mía.
Que la vida en esta casa la pongo yo.
Hoy me he dado cuenta de que no existes.
Aunque te haya inventado mil veces.
lunes, abril 09, 2007
Una de cal... y otra de arena
A veces pienso que las penas se quedan bajo la piel. Debajo de esa capa tan fina y transparente que nos recubre por completo.
Que se escondieron hace mucho tiempo en ese lugar y que ahí se quedaron. Esperando.
Que cuando menos te lo esperas, ahí están. Porque en realidad nunca se fueron.
Y la piel es más transparente y más fina de lo que te esperabas. Se rompe con más facilidad de la que creíamos. Y te las vuelves a encontrar. A las penas.
A menudo pienso que las felicidades se agarran algo más dentro. Que cuando son de verdad, se quedan para siempre. Al menos, su rastro permanece.
Que no es difícil encontrarlas, aunque quizá no sea tan evidente como rascar debajo de la piel.
Tal vez vivan alojadas cerca del corazón, que es con el órgano con el que me gusta enfrentarme a la vida. Con el bombeo de la sangre corren el peligro de romperse, eso sí. Por lo que es mejor tenerlas bien agarradas. Creer en ellas.
Llevo días en los que no sé si es mejor apretarme el pecho o rascarme hasta romperme la piel. Si saco unas u otras a airear. Si prefiero lucirme ante unas o renunciar a las otras.
A veces creo que no son tan diferentes.
Como les pasa a las viejas conocidas, que aunque distintas, son complementarias.
Necesarias las unas a las otras.
miércoles, abril 04, 2007
martes, abril 03, 2007
Efecto boomerang
Eso me pasa por preguntar.
Con lo mona que estoy calladita...
¿Eres feliz?, fue la mía.
No sabía cuando la hacía que algunas preguntas tienen un efecto boomerang.
¿Y tú?, directamente a por mí.
Silencio.
Fue creciendo en el tiempo.
Había que romper aquel silencio.
Pero no sabía muy bien cómo.
Mirada al infinito.
Sólo el más observador se hubiera dado cuenta del nudo en la garganta. Incluso de algo más evidente.
No.
Y mira que me jode no serlo...
lunes, abril 02, 2007
Palabras
Igual que el ejecutivo escoge su corbata al comenzar el día, el goloso su dulce favorito en una pastelería repleta de tentaciones, o el niño su juguete preferido cuando le dicen que le van a hacer un regalo, yo soy de las que prefiere escoger palabras.
Para todo.
Palabras con las que construyo pequeños tesoros convertidos en sms, para ganar al menos... una sonrisa.
Palabras que pronuncio al oído, escogidas de la fuente inagotable de la provocación y el descaro.
Palabras escritas en tantos y tantos sitios.
Palabras escrupulosamente elegidas también cuando toca ira, no todo va a ser bonito.
Palabras producto de la concentración en mis horas de trabajo, que para eso tengo que lidiar con ellas a todas horas.
Palabras que dan forma a mi fantasía.
Palabras con las que me presento al mundo tal y como soy.
Palabras para dar una sorpresa, para envolver un regalo.
Palabras para decir lo que otros sólo quieren escuchar con la mirada.
Palabras que jamás saldrán de un cajón.
Palabras que un día me dijiste que usaba con la misma precisión que el cirujano su bisturí.
Palabras... Me gustan.