jueves, febrero 19, 2009

Nunca llegó

Es curiosa la vida, ya lo he dicho mil veces.
Releo lo que escribí por estas fechas hace un año.
Me encuentro con esto.
Y no puedo dejar de pensar en las malditas casualidades.
En los porqués.
En las causas.
Y en las consecuencias.


Se había estado embadurnado todo el cuerpo de aceite de coco. Sin prisa, como hacía cada día que quería sorprenderle. Había tardado segundo y medio en elegir ese aceite, ese olor, ese frasco. Porque era su preferido.
La liturgia, el ritmo, los rincones elegidos… eran los habituales, sin mayores licencias a la improvisación. Empezando por los hombros, siempre de arriba abajo. Brazos, pecho, estómago, lo que podía de espalda, muslos, pantorrillas, pies, terminando siempre por las manos. Mirada relámpago al espejo. La piel reluciente, chorreante, para otros ojos irresistible. Más dulce que de costumbre. Deliciosamente pringosa.
No más de cinco minutos. Era rápida y además, el timbre podía sonar en cualquier momento.

Un poco más tardó en elegir la ropa interior. Negra. No, mejor blanca. Roja tal vez. De encaje. No, mejor totalmente transparente. De rejilla, esa siempre le gustó. Cambio a última hora: esa de niña buena que tan buenos recuerdos le traía.

La cena a punto. De fácil elaboración pero muy pensada. Esto sí. Los sabores más deliciosos, las combinaciones siempre sorprendentes con las que ella le esperaba, su osadía hasta en la cocina, solía recordarle él. El vino, abundante. De un rojo vestido de magia. Las copas relucientes. Esperando su propia orgía que no tardaría en llegar.

No era la primera cita y sabía que no sería la última. Porque lo que vivían en aquel universo de sentidos era lo más parecido al paraíso. No necesitaban nada más. Les bastaba con mirarse, sonreírse, besarse primero, luego devorarse. En aquellos treinta metros cuadrados tenían todo lo que necesitaban para ser felices. Palabras seleccionadas para decirse al oído, brotando del alma, rubricando un deseo aplazado al segundo posterior. Caricias de esas que ponen el alma en vilo, si es que el alma permanece despierta en los momentos en los que la pasión gana.

Nunca me cansaré de noches como ésta, solía decir él mientras miraba con descaro esa piel tan llena de matices a la cual se acercaba cada vez más para respirar lo que él pensaba que era fragancia de vainilla.

Tardaba más de lo normal. Impaciente, ella se colocó el reloj de muñeca que tenía guardado en el cajón porque no le gustaba usarlo. Decía que no le hacía falta ponerse un reloj para llegar puntual a todos sus compromisos. Pero esta vez lo hizo.Se lo puso y se lo quitó otras catorce veces. Una por cada cinco minutos de retraso.

Se sentó a esperarle. Se levantó casi cuarenta veces. Se miró al espejo, se entretuvo como pudo sabiendo que nada le haría entretenerse. Miró de reojo a su teléfono móvil al que había subido el volumen del timbre para escucharlo desde cualquier lado de su casa, sabiendo que desde todos los sitios de aquella casa se escuchaba incluso con el volumen al mínimo.
Se quitó el brillo de labios de tanto mordérselos. Se lo volvió a poner. Se los volvió a morder.

La cena fría. El vino caliente. La piel pringosa que antes era de lujuria, ahora lo era de ridículo. El poder del tiempo, que todo lo transforma, todo lo cambia. Todo.

Sólo hubo un sms.
Fue dos semanas después.
Se me hizo tarde. ¿Nos vemos mañana?

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo único que hay que pensar es que el se lo pierde, guapa...

Besos.

Lunarroja dijo...

gracias

... guapo!!!
Beso.

Nuareg dijo...

¡Cuánta cobardía! Al menos, podía haber dado la cara o haber dado la callada por respuesta, pero mira que con un SMS. Su uso debería prohibirse para ese tipo de mensajes.

Como si no hubiera pasado nada, y si cuela, cuela.

Como dijo el anónimo, m´sa se pierde.

Si llego a saber que te preparabas de semejante manera, tan arrebatadora, me presento yo mismo en tu casa.

Besos, guapa

nancicomansi dijo...

Alguna vez me pasó esto mismo...y es para morirse...
Tanto mimo, tanto detalle y elaboración...aunque deberíamos quedarnos con la felicidad que hemos experimentado en el "camino", en la preparación, en el "durante"....¿o no fuimos felices mientras anticipábamos la fiesta?

Un beso, verdadosa.

Anónimo dijo...

Si es que eres una impaciente!!!! y eso me agobia...y cuando las cosas no pueden ser no pueden ser...y no pasa nada. Y si yo no te llamo será porque no puedo ¿no?, ya sabes que yo siempre que puedo hago las cosas...pero no hay que forzar las situaciones...y no esperes, que no quiero que me estés esperando.............mañana te llamo...si puedo, que descanses.

A.M. Valero Lite dijo...

Bueno, cielo, es una excelente manera de conocer con quién te juegas los cuartos. Duele, pero es que aclara tanto la situación, que hasta es de agradecer...Y es que por los hechos los conocereis, no por las palabras, tan engañosas...
Dejó bien claro el poco respeto que tuvo hacia la persona que le esperaba y preparó con esmero la velada. Pero no es solo una actitud de hombre hacia mujer.Probablemente esa persona haya actuado así en otras ocasiones con otra gente.
Quien es digno, honrado y respetuoso, lo es con su novias, con sus amigos, con sus padres, con sus compañeros de trabajo...en fin.
¿Quien quiere alguien así en su vida, ni aun para pasar un rato?
Calidad, mi niña, calidad humana es lo que necesitamos.

Un besote.

Lunarroja dijo...

... licencias artísticas del autor, NUAREG.
Ni todo lo que aquí se cuenta es verdad, ni todos los posts son autobiográficos.

Pero tenéis tanta razón en todo lo que me decís!!!!!

¡Besos, guapos!

KAMELAS dijo...

Jajajj ..

Dicen que la mujer es el unico animal que tropieza dos veces en la misma piedra, no ?

Y tu ?? No habra algun corazon roto por ahi en algun blog escribiendo sobre algun planton que tu le hayas dado ??

Gaijingarou dijo...

Pero bueno, realmente que es lo que se puede hacer en este caso? No mucho realmente, nuestra estupidez como hombres es innegable. Mira que no cansarse de noches como esa y desaparecerse como el Homo Neardenthalis que a veces nos aflora a nos es algo que de lo cual no tenemos perdon, pero maldita sea nuestra naturaleza, no podemos dejar de hacer.

A veces soñamos con ser unos supermanes y mover hasta lo inamovible por poder tan solo verlas (que llega a haber casos los cuales son momentos de un iluminación quasi-divinos), pero nuestra naturaleza pre-darwiniana nos invita a veces a cometer tonterias que ni los gatos enfrente de una bola de estambre.

En fin, termino ya que me mira el reflejo del espejo y es algo dificil escapar a mi realidad mientras la observo.

Besos Xocolatosos.

Anónimo dijo...

está claro que gilipollas hay en todos lados

belona dijo...

Seguro que ella volvió a verle!!

ybris dijo...

Yo te repetiré lo de entonces:
"Él se lo perdió.
Y ella, en el fondo, tuvo suerte.
A esos hombres les basta una muñeca."
Y es que la vida es curiosa, sí. Con sus casualidades sus motivos y sus consecuencias.
En realidad vamos cambiando sin darnos cuenta casi.

Besos.

Lunarroja dijo...

Yo creo que hasta una muñeca les viene grande, YBRIS.