Sábado por la noche de un Agosto muy caluroso. Hoy toca cine. Elijo la peli no porque su título me recuerde a cualquier post de este blog sino porque me llamó la atención ya ayer cuando pasé por la Gran Vía y la vi anunciada. ¿Por qué las mujeres siempre queremos más? No os lo estoy preguntando, sino que así se llama la película. Un film entre francés y belga, sin demasiado presupuesto ni efectos especiales varios ni muertes innecesarias ni músicas estridentes ni actores archiconocidos ni falta que le hace.
Una peli interesante, dirigida por una mujer, que trata de las historias de tres amigas cuyas vidas no pasan por sus mejores momentos. De no ser porque los chicos que salen durante la hora y pico que dura la peli son todos muy interesantes, la cosa es bastante realista. Dos casadas y una soltera, no sé a cuál le van mejor o peor las cosas.
Búsquedas incesantes, infidelidades, dudas, falta de ilusiones... llegar a la felicidad: argumento aplicado a cada uno de nosotros hecho película.
Y aunque lo parezca, no es nada feminista. O por lo menos no lo es gratuitamente. Ciertamente las mujeres de la peli son bastante más majas y más coherentes que los chicos, pero en este film, como en el resto de las ocasiones, ciertos parecidos con la realidad son meras coincidencias.
Una comedia fácil, propia de un sábado caluroso del mes de agosto, pero que hace pensar. Y mucho. Recomendable.
Ahora sí que os lo pregunto: ¿Por qué las mujeres siempre queremos más? (Cualquier otro día preguntaré por qué los hombres siempre quieren menos...)
domingo, agosto 07, 2005
¿Por qué las mujeres siempre queremos más?
sábado, agosto 06, 2005
Verdades... a medias
La libertad es para soñarla.
Una sonrisa es una línea curva que lo endereza todo.
La alegría se multiplica cuando la dividimos.
No importan los problemas, importan las soluciones.
La amistad es como el sol, se esconde pero no desaparece.
Hay matrimonios que se dan la espalda mientras duermen para que el uno no le robe al otro los sueños ideales.
Caer está permitido. Levantarse es obligatorio.
Siempre hay mil soles en el reverso de las nubes.
Dios creó primero al hombre y luego a la mujer porque en primer lugar hizo el borrador y más tarde, la obra maestra.
Hay tantas verdades como estas... ¿Cuál es la tuya?
viernes, agosto 05, 2005
Regalos
Regalar es todo un arte, y los buenos "regaladores" existen. Pertenecen a ese original gremio de quienes se interesan por los otros, preocupándose por los gustos ajenos y olvidando los suyos propios a la hora de hacer un regalo.
Por mi vida han pasado de todos los tipos. Desde aquel a quien no le gustaba regalar (creo que le gustaba menos aún ser regalado) hasta aquel otro que hacía de los regalos una auténtica fiesta diaria, superándose día a día.
La gente original lo es por naturaleza, y eso se refleja claramente en los regalos que hacen.
Las situaciones más esperpénticas que he vivido en torno a los regalos tenían que ver con aquella familia tan rara que primero se daban los tiques y luego el regalo. Tampoco me gustan los cumpleaños de los peques de ahora, celebrados en esos horrorosos centros de ocio llenos de bolas con un olor característico, en los que según entras te dan un saco para que metas todos los regalos que al festejado le dan sus amiguitos para que ya en casa se entretenga abriendo quince regalos juntos, sin ánimo ya para disfrutar de todos ellos y negando al resto ver su cara de alucinación.
Me gustan los regalos con sorpresa. Cuando menos te los esperas.
Pero lo que de menos me gusta es no acertar con los regalos que hago. Tengo a medio Madrid buscando una cosa que no encuentro por ningún lado y el tiempo se me acaba. Tendré que buscar alternativas, aunque no había contado con ello.
Tampoco estuve el otro día muy acertada con un libro recién recomendado. A veces creo que no hay que fiarse de lo que te digan, cuando de determinados regalos se trata...
¿Qué te gusta regalar/que te regalen?
jueves, agosto 04, 2005
Un paseo
Del brazo o de la mano.
¿Alguien sabe la diferencia que existe entre ir agarrados del brazo o de la mano? ¿Cambian los sentimientos entre ir del brazo o de la mano?
miércoles, agosto 03, 2005
Raros
Están raros. Estamos. La rareza es un estado del cuerpo y de la mente aceptable, en ocasiones incluso beneficioso. Un estado que no debería hacernos mirar hacia otro lado, sino más bien que llegáramos a comprender el por qué de tal/es rareza/s.
Siempre hay motivos. Hay personas que naufragan muy bien en ese estado, incluso yo diría que les gusta ser/estar raros. A otros, por el contrario, no nos agrada especialmente aunque intentamos sobrellevar las rarezas con la cabeza muy alta.
No sé si es mejor que todos coincidamos en estar raros o que en el grupo haya uno solo para que la cosa sea más liviana.
La cosa es que llevo unos días (se confirma la regla de que el verano, a pesar de las vacaciones, es una etapa en la que pasan cosas raras, no siempre buenas) asisitiendo como testigo a rarezas varias. Probablemente, el fin de las vacaciones sea un motivo muy justificado para estar raro. Pero creo que no es suficiente. Hay otras cosas por ahí que no siempre es fácil ver y que impiden ser feliz.
Lo único bueno de las rarezas, como las tormentas, es que siempre pasan.
¿Qué ta hace a ti estar raro?
domingo, julio 31, 2005
Divorcios
¿Por qué nos separamos? Difícil pregunta, a la que de una manera u otra, casi la mayoría nos hemos tenido que enfrentar alguna vez. Sea con papeles, o sin ellos. Supongo que sólo dos personas saben por qué la pareja se rompe: desamor, hartura, aburrimiento, falta de ilusión, direcciones opuestas, terceras personas...
Pero está claro que nos separamos, y mucho. Y hay quien sale de ese trámite con más fuerza y una sonrisa pese a quien le pese; y por el contrario, quien no parece encontrar sentido a su nueva vida.
Tengo a varias personas a mi alrededor que están precisamente en esa dura fase. Unos lo llevan mejor y otros bastante peor. Yo misma no lo tengo demasiado lejos. Y es una etapa en la que te haces demasiadas preguntas, en la que le das muchas vueltas al coco y en la que, irremediablemente, surgen sentimientos de culpa.
Curiosamente, acabo de leer en el periódico un informe sobre el exceso de separaciones. Decía que para salir del pozo oscuro hay que hablarlo con la gente más próxima, contar lo que se siente y dejar salir todos esos sentimientos que a veces nos bloquean.
Y digo curiosamente porque yo venía de ser esa gente más próxima a la que el recién separado le contaba sus miedos y sus comprensibles quebraderos de cabeza.
Una conversación profunda, de almas desnudas, en la que me hubiera gustado detenerme varias horas más. De esas que me gustan a mí y de las que el otro protagonista de mi separación solía reírse reciriminándome que sólo me gustaba hablar de cosas profundas. Por cierto, ¿qué pensaría ahora si leyera mi blog? Obviamente, no le daría ningún valor.
Afortunadamente, todas las tormentas pasan. Lo malo es que algunas duran más de la cuenta. O incluso que determinadas nubes se instalan en nuestras vidas casi sin darnos cuenta; y el sol no termina de brilar.
El amigo que le cuenta a su amiga sus comeduras de tarro le ha dejado pensativa.Y recurro al blog tratando de encontrar respuestas en mis propias palabras. No sé si pensando en lo que escribo o escribiendo sin pensar.
Las separaciones no son caminos de rosas. Por eso es una gozada saber que hay una sonrisa en medio de ese camino sólo para ti.
¿Por qué nos separamos tanto?
sábado, julio 30, 2005
Ir o volver
Se van. Llegan.
Despedidas y reencuentros.
Lo de siempre o lo de nunca.
Felicidades con sabor a mar.
El cielo más bonito es éste. "Todo depende de los ojos con los que mires al cielo". "Será que tengo los ojos llenos de estrellas".
Carreteras con dirección. O sin ella, ¡qué más da!
Una foto mal agarrada.
La brisa que nos acaricia.
El aire acondicionado recién puesto para ella.
La posibilidad de ver el cielo más bonito porque los ojos, efectivamente, están llenos de estrellas.
¿Te vas o llegas?
viernes, julio 29, 2005
Sin batería
Estoy cansada. No, estoy saturada. Necesito unas vacaciones. Los últimos días de este mes de Julio me pesan como si llevara un caparazón de cemento y hormigón. Jornadas maratonianas, excesos laborales, falta de sueño, falta de vida, falta de besos y amores. Nada interesante, para qué nos vamos a engañar.
Necesito parar. Tiempo. Desconectar. Pensar. No hacer nada. Ahora mismo, mi plan ideal: una bonita playa (en cualquier rincón del mundo), buena comida y buena compañía. Pero aún me falta un poco... y me queda poca batería.
¿Alguien sabe cómo recargarla?
martes, julio 26, 2005
No es tan fácil
¿Se echa de menos a quien se quiere o se quiere a quien se echa de menos?
Aunque sea "un poquito", me echa de menos...
lunes, julio 25, 2005
¿Es incompatible?
Hace unos días, charlando con J., asombrado de las horas que a diario dedico a mi trabajo, me hizo una pregunta que me ha dejado pensativa. "¿De verdad trabajarías tanto si tuvieras la otra parte de tu vida completa?" Yo, en una respuesta rápida y fácil, con matices claramente feministas, le contesté que esperaba que mi próximo hombre no cuestionara mi trabajo, y que por tanto, seguiría todo como hasta ahora. Pero según la pronunciaba, yo sabía que era eso, una respuesta rápida y fácil.
Desde entonces empecé a sondear a unos y otros para ver cuáles eran sus opiniones. Y sorprendentemente, la mayoría me dijo que creían que no, que no trabajaría tanto. Más sorprendente fue la reflexión de quien me dijo que yo no quería un marido, ni tan siquiera una relación seria, y que por eso estaba muy a gusto trabajando tanto. Curiosamente, ayer escuché otra opinión radicalmente opuesta: que yo no sabía vivir sin pareja.
Supongo que P. me habría dicho que una cosa no tiene nada que ver con la otra, y que al margen de lo que hubiera en mi vida, seguiría trabajando igual. Sólo supongo, porque hace días que no encuentro ninguna palabra en ella, ni en éste ni en ningún otro tema.
No sé si este dilema se le plantea por igual a hombres y a mujeres. Socialmente, hasta ahora la respuesta ha sido no. Pero las cosas cambian, las personas no somos todas iguales, y siempre hay alguien capaz de sorprender.
Conozcamos ahora más opiniones: ¿se dedican menos horas al trabajo cuando "esa otra parte" está suficientemente llena?
domingo, julio 24, 2005
Reaparecido
No sé si será cosa de los astros o qué, pero lo cierto es que llevo una racha inmersa en una serie de circunstancias extrañas pero muy apasionantes en lo que a mi vida personal se refiere.
Y esta tarde, en esa línea tan curiosa, ha vuelto a ocurrir algo inesperado, esta vez con forma de llamada telefónica.
Fue durante más de cuatro años mi mejor amigo. El Mejor. Así, con mayúsculas. Hacía más de un año y medio que ni oía su voz. Y esta tarde me ha llamado.
Lo ha hecho como si nada, como si todo estuviera igual. Para tomer un café, por ejemplo.
Mientras hablaba con él, y con M. como testigo, me he sorprendido a mí misma por cómo se me rompía la voz mientras notaba que un par de lágrimas mojaban mi cara.
Es curioso que no estuviera a mi lado cuando más le necesité y que en cambio, en el instante en que él daba un portazo a su puerta, quisiera contármelo para que yo le comprendiera y le brindara mi cariño. ¿Por qué?
Hoy por hoy, creo que es muy difícil reencontrarme con la que fue una amistad maravillosa y descarada porque él me trae información de un capítulo que quise cerrar. Porque me cuenta cosas que no quiero saber.
La llamada del que fue durante más de cuatro años mi mejor amigo me ha desequilibrado, que es lo peor que me puede pasar. Pero tengo un dilema: no soy nada rencorosa y el cariño verdadero no se olvida tan fácilmente. En el fondo, me desagrada no estar cuando la gente me reclama; y hoy noto que le he fallado. A pesar de todo.
Los dos hemos nacido el mismo día. Un día que a mi me parece que tiene mucha magia: un 25 de diciembre. Y desde que nos vimos por primera vez, en un portal madrileño, surgió una química especial. Fue a mí, y no a él, a quien contó su intimidad más oculta hasta aquel momento. Y a partir de entonces, necesitamos contárnoslo todo. TODO. Lo que jamás le conté a nadie.
Trabajamos juntos, convivimos en muchas ocasiones, reímos, lloramos... Nos quisimos de verdad.
Ocurrió. A mi dolor de romper lo que no tenía arreglo, uní la de ver cómo desaparecía de mi vida. Sin explicaciones. Hoy me ha llamado, quiere verme. ¿Qué hago?
viernes, julio 22, 2005
Una semana
Una falda transparente.
El mejor sandwinch de salchichón de los últimos tiempos.
Trabajo, trabajo, trabajo.... ¡pero si es Julio!
Dormir sola.
Una conversación sorprendente, en medio de una cena.
Falta de sueño.
Su ausencia desde las 10 de la mañana hasta las 8 de la tarde.
Una mesa a la que le falta algo.
Pasar por el estudio para grabar mi voz.
Mi coche estrena cuatro ruedas.
Regalo a través de mensajero de una guía de Sicilia.
Una cabeza de poliespán.
Algún largo en la piscina.
Recuperación de mi blog.
Recuperación de lectores (de corazón, gracias a todos).
Una chaqueta nueva para una boda.
Un cumpleaños no compartido.
Demasiado calor.
... Y un simulacro de baile bien agarrados que me supo más bien a poco.
¿Cuál es la fotografía de tu semana?
Milagros
Llevo exactamente una semana esperando un milagro. Hay quien cree en ellos, aún en estas épocas que nos ha tocado vivir. Y yo, sin creer ni dejar de creer, simplemente espero que suceda ese pequeño gran milagro que me devuelva la sonrisa.
Creo que el robo es una de las traiciones más grandes que se pueden comenter. Acto de cobardes, de los que no acostumbran a dar la cara. Me encantaría ser en estos momentos bola de cristal, echar la vista atrás y descubrir al mal nacido que se acercó a quitarme algo en lo que llevaba trabajando algún tiempo, como siempre con todo mi cariño y toda mi dedicación.
Pasan los días... y ya sólo espero ese milagro. Los cobardes no dejan de serlo de nunca. Los tramposos, tampoco. Y la gente que juega sucio, jamás.
Claro que si existieran los milagros quizá habría que guardarlos para cosas más importantes. Pero en ese gran saco seguro que existiría alguno de tercera categoría (ese que todo el mundo deja por falta de relevancia) del que me apoderaría impunemente para poner fin a una semana de pesadillas, incomprensiones, disgustos y palabras que deberían pronunciarse en otra dirección.
Si alguno de vosotros tropieza con algún milagro en las próximas horas, por favor dirigirlo a la mesa que desde el pasado jueves está más vacía de la cuenta...
Y de paso cuéntame, ¿qué milagro esperas tú?
miércoles, julio 20, 2005
Vuelvo
Empecé a escribir este blog muy ilusionada. Ilusión que he mantenido intacta desde un día del mes de Junio hasta hace aproximadamente una semana. Y hoy, esta noche, quiero recobrarla.
No quiero esconderme ni desaparecer ni olvidarme. No quiero tampoco negarme.
Siempre dije que sería fácil encontrar un motivo para escribir cada día. Y sigo en el intento.
Lo mejor de este silencio me llegó en las voces de M. y O. "Ya no escribes", dijo una. "Es una pena", el otro.
Todo continúa exactamente igual. Aunque con algunas ausencias. Naufragaré de nuevo por las frivolidades que yo misma me permita, y elegiré con mimo las palabras que escribo pensando en cada uno de vosotros. Pero sobre todo me olvidaré de todos los quebraderos que me está dando este blog. Verdades maduras como caídas del árbol aderezadas con cuarto y mitad de mentiras recién pescadas y traídas a puerto. Yo misma convertida en un puñado de letras. La felicidad más grande aún en leer que en escribir: vuestros comments.
Volver es empezar una vez más. Volver es continuar. Volver es, en este caso, algo sensacional.
¿Por qué nos gusta volver?
jueves, julio 14, 2005
Universos
La verdad es que siempre me he relacionado mejor con los hombres que con las mujeres. He tenido más amigos que amigas, y he llegado a grados de comunicación e intimidad más grandes con ellos que con ellas.
Sin embargo, desde hace ya algún tiempo, estoy rodeada de mujeres. Ahora tengo más amigas que amigos y desde luego me comunico mejor con ellas que con ellos. Y por cierto, estoy encantada.
¿Qué ha cambiado: ellos, ellas, yo, las circunstancias? No lo sé, pero me siento muy a gusto en este universo femenino, en el que por supuesto sigue teniendo cabida el género masculino.
Mi entorno es más propio de un matriarcado que de un patriarcado; quizá por ello siempre he tendido a querer conocer un poco mejor cómo funciona el universo masculino. Todo un mundo (mucho me temo que aún por descubrir) que poco a poco se deja conquistar.
Conozco también a muchos hombres que, a nivel de amistad, se sienten mejor entre mujeres. Eso me alegra mucho. Y una regla que en cualquier caso hay que cumplir es la de no liarse nunca con tu mejor amigo/a. Claro que también está la otra opción de los que creen que las reglas están únicamente para saltárselas. Ay, dichosos matices...
¿Qué universo os entiende mejor: el masculino o el femenino?
miércoles, julio 13, 2005
El premio
P. siente que ha recibido su premio. Y se lo merece. Las dos sabemos que sí. Pero sinceramente me gustaría acompañarte en ese flamante podio. Vale, tú te quedas con la medalla de oro, pero yo me conformo con la de plata y hasta con la de bronce.
Aunque no me gusta ser la protagonista de las preguntas, permitidme una excepción: ¿Alguien sabe dónde está mi premio?
martes, julio 12, 2005
¿Lo estás?
Corazón encogido. Mariposas en el estómago. Nervios. Falta de apetito. Insomnio. Colores propios del arco iris. Estar guapo/a. Capacidad ilimitada de abstracción. Facilidad para volar hasta el séptimo cielo sin levantar los pies del suelo. Sonrisa pintada en la cara. Costumbre de utilizar diminutivos en nuestro lenguaje coloquial casi sin darnos cuenta. Necesidad. Necesidades. Ganas de que suene a todas horas el teléfono. Deseos de estar constantemente con él/ella. Deseo a secas... en una sola dirección.
¿Quién no lo ha vivido alguna vez? Pero ésta no es la pregunta.
La de las cinco y media de la tarde es: ¿Enamorado o desenamorado?
lunes, julio 11, 2005
Cosas que nos gustan... de ellos
- Su capacidad de idealizar las cosas.
- Su forma de alegrarnos la vida.
- Su facilidad para las no-penas.
- Ese don innato de desaparecer cuando más les conviene.
- La facultad que tienen para vernos buena cara cuando tenemos mala cara.
- Su paciencia (por lo general).
- Esa cara de buenos que se les queda cuando han hecho algo no tan bueno.
- Su instinto proteccionista.
- Su lealtad hacia sus amigos.
- Lo bien que manejan su tiempo de ocio.
- Lo bien que se manejan a sí mismos.
- Su buen ojo para combinar colores, tejidos y formas varias.
- Que sean... así.
¿Alguna otra cosa que te guste especialmente de ellos?
Cosas que no nos gustan... de ellos
Los tópicos (a veces) tienen razón:
- Que no contesten a nuestras preguntas.
- Que vean (y sobre todo digan) que nuestra mejor amiga es muy inteligente.
- Que se den la vuelta para mirarle el culo a una tía cuando van paseando a nuestro lado (¡¡¡¡que miren, pero con disimulo please!!!!!)
- Que se duerman detrás de un buen polvo.
- Que no haya siquiera ese buen polvo tras el que dormirse.
- Que te digan que su madre cocina mejor que tú.
- Tener que escuchar, tras un largo día de trabajo para los dos, que están demasiado cansados para pensar en los asuntos domésticos.
- Oirles decir que el perro, como los niños, es tu responsabilidad.
- Que no hagan preguntas. Que lo den todo por preguntado.
- Que les duele la cabeza.
- Que ronquen y/o se queden dormidos en cualquier momento.
- Que hagan sus planes sin contar contigo.
- Que sean... así.
Obviamente todo esto son tópicos. ¡Faltaría más! Pero supongo que, en ocasiones, se cumplen. Entonces, los tópicos dejan de serlo.
¿Alguien tiene algún otro que no soporte?
viernes, julio 08, 2005
Madurez
Aún a riesgo de pisarle el post a un amigo que no se merece que le pise nada, hoy me he sorprendido con un momento muy yo. "Yo soy madura desde que nací". Me ha salido tal cual, oye, que ya tiene mérito...
Estoy acostumbrada a escuchar a mi hermana decir que la madurez no sirva para nada, que es más divertido vivir bajo el síndrome de Peter Pan y que uno se lo pasa mejor.
Yo no me siento particularmente a gusto entre actitudes inmaduras pero creo que, como he dicho en ese momento tan surrealista y tan mío, esto viene marcado desde el nacimiento.
Si mi hermana leyera esto que ahora escribo volvería a reírse de mí: "¿De qué te sirve ser madura? ¿Por qué te gusta serlo? ¿De verdad crees que lo eres?"
Preguntas que nunca he sabido responder. Como cualquier verdad absoluta: se es pero no se sabe ni por qué ni para qué.
Reflexiono aquí y ahora: ¿sirve para algo ser maduro/a? Porque todos tenemos en la memoria anécdotas divertidas y hasta absurdas provocadas por cualquier inmadurez. Yo, la última que recuerdo es la de una persona pidiéndome perdón por algo sucedido hace ocho años diciéndome para más inri que después de eso ya se podía morir tranquila.
Desde luego, la inmadurez está muy cerca de la tontería más ilimitada.
De todas formas, he de reconocer que la inmadurez tiene su parte amable, y eso lo saben bien los que conviven con ella. No más pistas.
En el mundo de las frutas ser maduro o inmaduro se nota hasta en el precio. En el mundo de las personas, deberían advertirlo en el carné de identidad.
¿Alguien me cuenta su mayor escena de inmadurez?