miércoles, abril 09, 2008

Olvido

Hace unos días un comentario firmado por Luna llamó mi atención: "A la vuelta me cuentas cómo se consigue olvidar. Por favor lo necesito".

Mi primera respuesta fue que obviamente no tenía la solución aunque quizá había que seguir el refrán de querer es poder.
Sin embargo, me parece muy interesante reflexionar sobre el olvido y nuestra capacidad para ello. Y hoy, por qué no, es un día estupendo para hacerlo.


Me imagino que el olvido que Luna pretende conseguir es el de algún amor. Sólo me lo imagino porque no daba muchos datos, puede que me equivoque. No me equivoco tanto si digo que los amores rotos son lo más difícil de olvidar.

De todas formas creo que lo más importante para olvidar es querer hacerlo. Aunque no sea tan fácil en el ámbito del corazón. En los demás, a mí me sirve.
Yo, que soy de naturaleza un poco tonta, no tengo ningún problema en perdonar los posibles errores que la gente que está cerca de mí pueda cometer. También me gusta que me perdonen cuando soy yo la que comete los fallos. Y al perdón sólo llego por el camino del olvido. No entiendo a los que dicen eso de "yo perdono pero no olvido". En el fondo, si no olvidas el error es difícil perdonarlo por completo. Yo primero lo olvido y luego lo perdono. Así es más fácil.
Por el contrario, cuando no quiero perdonar no pretendo olvidar.


Ya he dicho que esto no es del todo aplicable a los amoríos que se nos van. Porque en la mayoría de los casos no hay nada que perdonar, por tanto nada que olvidar. Entonces, ¿cómo olvidarnos de quien ya no quiere seguir a nuestro lado y a quien probablemente sigamos queriendo? No tengo la respuesta. Luna, te digo lo mismo que te dije por escrito hace algunos días.


Aunque siempre nos queda el camino de no olvidar, esa opción puede ser válida. ¿Cómo olvidar a quien hemos querido tanto? Una misión... ciertamente imposible. Me fascina esa gente que dice que del amor al odio hay un paso. Para mí, pasar del amor a la indiferencia ya es un camino eterno... no te cuento para llegar al odio (sentimiento que, por cierto, no me parece nada recomendable).

Hay por ahí una frase que a mí personalmente no me convence que dice algo así como no llores porque terminó, alégrate de que pasó. Tal vez a ti te sirva, tocaya.

Y ahora, si alguien tiene la solución que nos la cuente, ¿cómo se consigue olvidar?

18 comentarios:

KAMELAS dijo...

A ver si me he equivocado de blog y me he metido en el de Elena Francis ??

Un beso, "tontita" ( por naturaleza, digo !! )

Anónimo dijo...

Olvidar algo es morir un poco.
Si duele, te aguantas.
Un clavo saca a otro clavo.
Etc.

ybris dijo...

Hoy lo pones difícil.
Yo creo que no hay reglas para olvidar porque ciertas cosas no se aprenden.
Sólo se sienten.

Besos

Anónimo dijo...

Efectivamente, lo que ecesito olvidar es un amor que ya no quiere estar conmigo.

Soy capaz de olvidar todo, de perdonar, de estar ahí aunque me hayan ello daño...pero el dolor del desamor no lo se llevar a cuestas; me considero una mujer fuerte, pero se me van las fuerzas cuando pienso en El.

Y lo de no llorar porque se fue y alegrarme de que pasó, no me sirve absolutamente de nada, al contrario cuando pienso en lo que pasó y que ahora no lo tengo se me encoge algo por dentro y me bloquea mi capacidad de acción.Y más, si pienso y me culpo, que he estirado yo tanto de la cuerda que al final la he roto y ha salido huyendo.

Vamos que estoy como una piltrafa de desamor.

Dicen que el tiempo lo cura...yo lo dudo, así que si alguien tiene soluciones serán bien recibidas.

Y lo del clavo tampoco me vale...

¡¡¡Dificil eh!!!!

Besicos.

Pipero dijo...

Respondiendo a tu pregunta te diré que el alcohol ayuda mucho por el simple hecho de que se carga neuronas. Aún así, también es evidente que se puede acabar cargando el hígado. Pero para rematarlo, el alcohol euforiza (quitapenas) pero luego deprime, con lo cual... sólo nos queda el Alzheimer (aunque eso no distingue entre buenos ni malos recuerdos).

Dejando de lado todo esto yo diría que nunca se olvida, me atrevería a decir que ni siquiera tú. Lo que pasa es que una cosa es "recordar con rencor" y otra cosa es "recordar para aprender". De hecho eso es lo sano, es lo que nos hace tirar para adelante, recordar, para aprender de nuestros errores (y a ser posible, no repetirlos). Recordar los buenos momentos pero también los malos, pues tanto unos como otros son los que nos hacen sentir vivos.

No... no olvidemos! Perdonar siempre, olvidar nunca!

ZenyZero dijo...

Yo escríbí en una de mis sopas de letras aún sin publicar, en un contexto donde la soledad abruma y la espera se convierte en una cuenta atrás desalentadora, que "olvidar es el suicidio del cobarde".
Puede ser que el olvido total nos anule el carácter; o si queremos en otro nivel, el olvido parcial nos vuelva pasotas. Pero sí, es verdad, que no se puede vivir con rencor. Es difícil, perdonar sin olvidar y buscar la cima sin mirar atrás. Estamos obligados a intentarlo si queremos vivir sin hacernos daño y sin herir a los demás.
Lo intento.

Un abrazo.
Chuff!!

genis dijo...

Se empieza a olvidar cuando el recuerdo deja de doler.

Para que esto suceda yo creo que lo único que funciona es el tiempo, lo de ¿cuanto? ya no lo sé; pero que se hace largo seguro.

Anónimo dijo...

Ahí está, ahí está... me ha gustado eso de recordar para aprender, aunque no creo que vuelva a caer en la misma piedra, que más que una piedra es una roca gigante.

Me gusta el vino y lo bebo...y me da mucha euforia...incluso tengo un botella que se supone nos íbamos a beber juntos y que ahora no se que hacer con ella, porque no me atrevo a abrirla.

El tiempo lo cura todo y no hay mal que cien años dure, esa es la mejor esperanza.

nancicomansi dijo...

Bufff...a mi ni toda la voluntad del mundo me sirve...
Acaso el tiempo, que mitiga el dolor, y a veces hasta borra...pero a la fuerza, no se, no se...
Eterno tema de difícil solución, eh?

Un besazo, reina.

Pipero dijo...

Efectivamente Luna, el tiempo todo lo cura, lo cual no quiere decir necesariamente que lleve al olvido. Te aconsejo que busques un/a buen/a amig/o/a, de esos o esas que no te han fallado en los recientes malos momentos (los demás no cuentan), y que os bebáis juntos/as esa botella. Que brindeis por los buenos tiempos y por los que vendrán... y a vivir!

Ego dijo...

Cuando al olvido le da la gana, amanece.
Cuando la vida lanza sus guiones al aire, de repente va y te toca algo hermoso.
Nada mejor para volver locos a la vida y al olvido que tirar también nuestros guiones. Así, de madrugada, con improvisación y alevosía.
Besos

Anónimo dijo...

El recuerdo sólo se quiere olvidar cuando duele.

Y ahora el recuerdo es tan bueno que por eso duele.

Hay que cambiar los objetivos, no se trata de olvidar, se trata de que no duela.

¿Y eso cómo se hace?

Lunarroja dijo...

Me gusta tanto leeros... Todos con vuestras/nuestras razones. Todas tan acertadas y tan personales.

Luna, espero que te hayas sentido al menos un poquito mejor en éste tú rincón.
Y ya sabes que la botella de vino puedes abrirla cuando quieras entre los que por aquí estamos a menudo...

Ojalá tus recuerdos dejen pronto de doler.

Chalá perdía dijo...

Pues para olvidar (lo que no se quiere recordar) hace falta un poco de trabajo consciente. La negación. Cada vez que la mente se llena de ese recurdo indeseado hay que negarlo, echarlo...con el tiempo aprende a no entrar.

Eso sí, es un factor indispensable y requisito fundamental QUERER OLVIDAR.

El búho rojo dijo...

Y si la opción no es olvidar si no recordar más los mejore momentos???

Por qué olvidar aquel beso aunque el que nos lo dio finalmente nos hizo daño???

Tal vez nos empeñamos en querer recordar lo que nos duele en lugar de recordar lo que nos hizo felices...

Hay que recordar para no cometer los mismos errores y para volver a disfrutar de las cosas que más nos gusten...

Una misma moneda, siempre tiene dos caras... opuestas pero necesarias.

De todas formas, habeis escogido un tema de amplio debate...

Anónimo dijo...

yo nunca te olvidaría

Anónimo dijo...

Si no hiciese daño recordar aquel beso, aquel paseo, aquellos maravillosos años, no habría ningún problema en no olvidar. Pero duele, duele y duele. Duelen cuando ya no existen, y no has sido tu quien ha decidido que así sea.

El primer problema es que recordarlo, por estar perdido, duele insoportable y tener la certeza que esos besos y esos paseos los está dando con otra persona...es cómo para pedir morfina... y que te(me) diga que no entiende el dolor actual...entonces ya pides directamente que te anestesien.

Las monedas tienen dos caras, ¡¡¡¡¡¡¡pero a veces tan diferentes!!!!! que no se les puede reconocer.

Negarlo, negarlo, negarlo...fuera de la mente....espero que sea la solución.

Gracias por escucharme.

Lunarroja dijo...

Gracias a ti.
Sé fuerte.