Hace ya un año (¡qué rápido pasa el tiempo!) lo intentamos: crear un cuento, o una historia, o en cualquier caso, algo con sentido. Cada uno escribía una palabra según llegara a este blog, siguiendo el orden de las letras del abecedario.
Éste fue el resultado:
Anoche, borracho, cantaba demasiado esperando furioso gozar. Hipnotizado, incrédulo, justificar kilopondio lanzado lloros mezquinos. Nadaba ocupada permaneciendo quisiera resistir simpática tendencia urbana velándote. Yo, zozobrando al buscar caminos donde encontrar fuerza, ganas. Hoy idilio Jácara kioskera leyendo misteriosos...
Y yo, que soy más bien perfeccionista, no me quedé muy contenta.
Hoy convoco la Segunda Edición de los Cuentos de la A a la Z de Verdadosa.
El primero que llegue... que empiece.
Por la A
lunes, mayo 26, 2008
Segunda Edición
domingo, mayo 25, 2008
Parejas
Dedicado a mis buenos amigos O. y Y. con todo mi cariño.
Soy de las pocas personas que vaticinó que acabaríais juntos.
A pesar de todas vuestras diferencias.
O probablemente, por la suma de todas ellas.
Pero aún no sé si he ganado la apuesta.
sábado, mayo 24, 2008
Eurovisión nostálgica
Sin ganas de perder ni un segundo en la necesidad o no del festival de Eurovisión (cada día más hortera, todo hay que decirlo) o en el oportunismo de un actor reconvertido en Chiquilicuatre, estos días mi cabeza, pero sobre todo mi corazón, se han llenado de recuerdos.
Hace ya muchos años, cuando era pequeña, cada año esperaba impaciente que llegara la noche de Eurovisión. También aquel otro festival que era la OTI. Para mi hermana y para mí era una noche de emociones. Era la posibilidad de trasnochar y quedarnos levantadas hasta altas horas de la madrugada.
Esas noches las pasábamos en casa de mis abuelos. Era ya una costumbre. O un ritual. Dábamos vacaciones a mis padres obligándoles a que nos dejaran a dormir en la que siempre ha sido la maravillosa casa de mis abuelos.
Mi abuelo organizaba una gran fiesta de geografía sobre la mesa en torno a la tele. Cogíamos papel y boli... y empezaba el juego.
Íbamos votando a los países que iban apareciendo en pantalla, y de paso, si no sabíamos dónde colocarlos en el mapa o con quién hacían frontera o qué idioma se hablaba allí o cualquier otra duda... pues lo aprendíamos sobre unos maravillosos dibujos que nos hacía el gran iniciador de aquellas maravillosas veladas. Claro que aquella Europa poco tenía que ver con la de ahora. Si pudiera recuperar aquellos planos, pensaría que estábamos incluso en otro continente.
Casi siempre llegábamos a esas noches con la canción que representaba a España bien aprendida, así que llegado el momento... también dejábamos volar nuestras dotes interpretativas.
Y hoy, cuando todo eso está demasiado lejos en el tiempo, me doy cuenta que está demasiado cerca en mi corazón. Y que la nostalgia, maldita sea, llega siempre cuando menos te lo esperas. Y cuando menos lo necesitas. Y cuando no la necesitas nada. Y sobre todo, cuando ya estás tan llena de teechodemenos que crees que no te cabe ninguno más. Y te das cuenta que estás equivocada. Que hay personas a las que no puedes olvidar jamás. Ni quieres. Porque forman parte de tu vida. Porque están dentro. Porque las has hecho tuyas. Fundamentalmente, porque no quieres que se vayan nunca.
Y todo esto, porque esta noche se celebra el ridículo festival de Eurovisión.
jueves, mayo 22, 2008
martes, mayo 20, 2008
A mi manera
Hoy lo pinto como oasis.
Espejismo.
Invención.
Incluso mentira.
¿Qué es la vida?
Un juego.
Esperpento.
Caminos de ida y vuelta.
Intensidades.
¿Qué es la felicidad?
Verlo claro.
Amar.
Sentir.
Un rato. Más bien corto.
¿Qué es un día?
Un ejercicio circense, con números de equilibrismo.
Tiempo para mirar bien.
Sueños.
Indispensable, la fuerza.
¿Qué son las ganas?
Atreverse.
Un sms de madrugada.
domingo, mayo 18, 2008
Brindo
- ¿Brindamos?
- Vale.
- Elige tú.
- No tengo dudas: Porque un día te despiertes... mires esa cabeza en tu almohada y pienses que has encontrado el hombre con el que envejecer a su lado.
- Brindemos.
Chin chin
viernes, mayo 16, 2008
Con carrerilla
Me gustan las dulces palabras al oído, me gustan los buenos días con una sonrisa, me gustan los olores conocidos, me gusta el dulce de leche, me gustan las caricias, los besos interminables, los besos efímeros, me gustan todos los besos del mundo, me gusta el chocolate, me gustan mis vaqueros, me gustan los sms, me gustan los detalles, me gusta el color rojo, me gustan el olor de los libros nuevos, me gusta mucho el viento fuerte en la cara, me gusta el mar, me gusta gustar, me gustan las conversaciones hasta altas horas de la madrugada, me gusta parar, me gusta el invierno, me gusta la gente sobre todo la buena, me gusta mi universo y mi continente y mi país y mi ciudad y mi barrio y mi casa, me gustan mucho mis plantas, me gustan los ferrero roché, me gustan los bolis, las agendas, los cuadernos y todo aquello que se venda en una papelería, me gusta conducir, me gusta mandar correos electrónicos tanto como recibirlos, me gusta la fruta de verano, me gustan las flores, me gusta el orden, me gusta ir al teatro, me gusta la fantasía y la vitalidad y el optimismo, me gustan los valientes, me gusta que te fijes en mí, me gusta el buen gusto, me gusta mucho el ingenio, me gustais todos los que leéis este blog, me gusta comer, me gusta aprender, me gusta disfrazarme aunque no lo haga casi nunca, me gusta no poner el despertador, me gustan las ostras, me gusta la oscuridad para dormir, me gustan las personas inteligentes
Ahora que me doy cuenta, me gustan tantas cosas...
martes, mayo 13, 2008
La niña de mis ojos
El otro día, mientras estabas en mis brazos, me sorprendió una emoción extraña. Me decían que éramos "como dos gotas de agua".
- ¿Es tuya?
- Bueno, de mi propiedad no es. Ni aunque fuera su madre. Soy su tía.
- Pues quién lo diría. Sois iguales.
Ha sido un maravilloso placer escucharlo. Eres lo más parecido a una hija, sí. Y me encanta parecerme a ti.
Eres, sobre todo, una niña feliz. Ojalá lo seas toda la vida.
Te quiero, L.
domingo, mayo 11, 2008
Hombres
No me gustan los tópicos ni el corporativismo ni ponerme en plan fenimista de todo a cien. Pero en algún momento tendría que preguntármelo: ¿Por qué no entiendo a los hombres?
Ahora que me paro a pensarlo, esa pregunta tiene truco. Mejor debería decir, ¿por qué ellos son tan raros? Eso simplifica la realidad. Y llego a una fácil solución: No les entiendo porque son raros.
La verdad es que cada vez me cuesta más entender por qué un no es un ahora no y tal vez mañana sí; o por qué un sí significa puede ser depende de lo que a mí me apetezca. Ahora entiendo que la teoría de la relatividad viniera firmada por un hombre.
Son (sois) imprevisibles, cambiantes, incorregibles, tan duros por fuera, tan..., tan..., tan adorables. Tan imprescindibles.
Aunque yo, lo reconozco, últimamente no os entiendo.
Y a menudo pienso que ni falta que me hace.
viernes, mayo 09, 2008
Lo de las musas
Hoy, un amigo desde Inglaterra, me ha preguntado si la inspiración me ha dado la espalda, porque antes escribía casi a diario, como mucho cada dos días, y ahora no.
Probablemente tenga razón. Pero es que escribir a diario, todo el que tiene un blog lo sabe, es un currazo. Y que hay temporadas con menos tiempo. O con menos ganas. O con distintas prioridades.
Pero volvamos a la inspiración: ¿de verdad me has dado la espalda? ¿dónde habitas, maldita?
No, no creo que te hayas ido definitivamente. Admito que para mí es fácil escribir. Forma parte de mí: de mi vida, de mi trabajo, de mi ocio, de mis costumbres...
Así que, futuro papi de una maravillosa niña inglesa-española, me temo que si no escribo tanto será por otros motivos.
Aunque admito que no sé cuáles son.
martes, mayo 06, 2008
De Dublín, 1971
domingo, mayo 04, 2008
Ecos
Fue el sábado pasado.
Tan rubia y tan rizosa como yo. Tan sincera como yo.
Los tuyos, azules. Los míos, verdes.
Pero el mismo idioma al cruzarlos.
Teníamos que despedirnos.
Dos mujeres frente a frente que no son amigas pero que saben mucho la una de la otra.
Que no han hablado apenas pero que si se pusieran, no pararían.
Elegantemente, como la otra vez, me separaste del resto.
Al oído, casi susurrándome: "hasta el próximo día, valiente. ¿Sabes lo que pienso? Que hoy más valiente que nunca".
Y tus palabras, hoy como hace un par de años, me hicieron brotar burbujitas de colores.
Hoy sí hablo de mí.
En primera persona.
Para todos aquellos que tienen dudas sobre si esta página es 100% autobiográfica.
Y es que me siento muy orgullosa de cada paso que voy dando en este camino llamado vida.
Con mis errores y defectos, que tengo miles.
También con mis aciertos, que intento hacerlos crecer.
Haciendo, una vez más, de mi valentía, una manera de vivir.
La mía.
La que a mí me vale.
La que a mí me gusta.
Sí E. Lo soy.
Aunque no tenga oportunidad de decirte por qué.
Ni de escuchar por qué lo piensas tú.
lunes, abril 28, 2008
Pirata
Si hoy escribiera saldría oscuro.
Si hoy hablara, diría alto.
Si hoy dijera, sonaría feo.
Si hoy callara, me quedaría muda.
Sólo se me ocurre convertirme en pirata
de esos que asaltan barcos
cambiar la proa por tus labios,
las velas por tus brazos.
Ahí me quedo.
En medio del oceáno.
Porque si hoy hablara, diría alto.
Si hoy escribiera saldría oscuro.
domingo, abril 27, 2008
jueves, abril 24, 2008
lunes, abril 21, 2008
Amarillos

domingo, abril 20, 2008
¿Qué ves?
viernes, abril 18, 2008
Escritorio
Un compañero de mi trabajo anda estos días decorándonos los ordenadores. Busca fotos o imágenes acordes a la personalidad de cada uno para ponérnoslas en nuestros escritorios.

lunes, abril 14, 2008
Anónimos
Lo digo antes de empezar: Me gustan los comentarios anónimos.
Pero me llenan de curiosidad.
No sé lo que pensáis sobre si somos anónimos o no los que escribimos en esto de la bloggesfera con nuestro nick. En el fondo, no dejamos de serlo. Pero parece esclarecedor el comentario firmado por cualquiera de nosotros, mientras que los nombres en negrita que van y vienen o los anónimos lo llenan todo de misterio y fascinación.
Que conste que no se me ha olvidado. Me causó gracia y un mucho encanto por original y divertido el anónimo al que se le ocurrió lo de la puja de besos. Tanto que le seguí el juego. Sigo sin tener ni idea de quién es. Y sigo queriendo saberlo. En esos días creo que le di la tabarra a los pocos amigos que saben esto del blog preguntando si me estaban gastando una broma. La respuesta fue la misma: No.
Todos somos anónimos para el resto. ¿Quién es lunarroja? Sí, escribe siempre que puede y se va quedando en pelotas día tras día, en lo que a sentimientos se refiere. Pero está escondida en ese nombre tan de indio xius. Claro que ¿cambiaría algo saber quién es realmente quien escribe esto?
Reconozco que yo misma, cuando me interesa, dejo en algunos otros blogs mis comentarios como anónima, o mejor aún, inventando nombres que me gusta más. Aunque ocurre muy de tarde en tarde, normalmente en blogs de amigos personales, para no dar demasiadas pistas.
Sobre este tema también opinaba recientemente el gran maestro Ybris: Su necesidad de mantenerse en el anonimato más absoluto y no contar a nadie sus escarceos con esto del blog. Yo, que empecé de una forma parecida, sucumbí a los encantos del enorme placer que supone decir yotengounblog. Y ahora, casi tres años después, puedo decir que hay algunas personas de mi entorno que conocen la página. No muchas, pero algunas. Suficientes.
No me condicionan en absoluto, sobre todo porque cuando escribo no pienso en nadie. Pero quizá si me parara a pensarlo... Suerte que no lo hago. Soy consciente, sin embargo, de que hay personas que sí que limitarían mi libertad, de ahí que en determinados casos no suelte prenda.
De todas formas, si lo he querido compartir ha sido con quien he considerado importante en algún momento de estos casi tres largos años y no me arrepiento.
Volviendo al tema de los anónimos, creo que precisamente quienes mejor los manejan son los conocidos. Los que quizá querrían decirme algo y encuentran ese camino como el más fácil, o el más cómodo.
Siempre que veo un anónimo, aunque sea un comentario de una sola palabra, pienso en quién estará detrás. Y me vuelve a parecer fascinante.
Sólo una norma: la del buen gusto. Por eso no me gustan los moderadores de comentarios ni nada de eso. Claro que tengo la suerte de tener muy pocos comentarios ácidos y ninguno que me haya dolido de verdad. Lo digo porque sé de compañeros que me han contado que se decidieron a ponerlo porque recibían a diario verdaderos insultos (sobre todo en los blogs más políticos). Es diferente.
Con lo fácil que es hacer cosquillas con las palabras, y esbozar sonrisas con apenas un puñadito de letras entre las manos...
Así es esto: el que quiera que diga y que diga lo que quiera.
Sí, me gustan los anónimos.
Pero más me gustaría saber quién se esconde detrás de cada uno de ellos.
domingo, abril 13, 2008
No más
Desafortunadamente, en los últimos meses me ha tocado lidiar con exquisiteces varias:
"No me voy a enamorar de ti".
"No puedo darte lo que tú quieres".
"Estamos condenados a no entendernos".
"No quiero enamorarme".
"No sé lo que quiero".
"No queremos lo mismo".
Y alguna otra, no crean. Pero no quiero aburrirles con más de lo mismo.
Y de repente, lo que son las cosas, me he dado cuenta de que no lo voy a escuchar más.
No porque no vengan personas a decirme cosas parecidas, los dioses me libren; no soy tan prepotente como para pensar eso.
Simplemente porque si vuelve a ocurrir... yo no me quedaré escuchándolo.



