lunes, octubre 08, 2007

A trozos

¿Se pueden romper los sueños rotos?


No hace falta que respondáis.

La respuesta es SÍ.

viernes, octubre 05, 2007

Infiel

Cuando hice la Primera Comunión me regalaron un cuaderno de esos monísimos en los que las niñas de entonces pegábamos los recordatorios, las fotos de ese día tan importante, la lista de regalos y otras emociones varias.
Lo que más me gustó entonces (y lo que más me gusta ahora, cada vez que lo releo cuando me dan repentinos ataques de nostalgia) fue el apartado de dedicatorias. Allí firmaban y dejaban sus mensajes los amigos y familiares.

El mensaje que sin duda más me impresionó fue el de mi padre: "Sé fiel a ti misma y lo serás a los demás". Desde entonces, ha sido uno de los valores más importantes de mi vida. Serme fiel. Y por tanto, serlo al resto.

Sí, lo soy. Ni me arrepiento ni me avergüenzo ni me asusta decirlo ni nada por el estilo.

Pero he de reconocer que llevo un tiempo dándole vueltas a la idea de cambiar. De dejar de serlo. Total, tampoco me ha servido de mucho.

Quizá porque ya no me sorprendes tanto, alguno podría decir que incluso me aburres. Lo cierto es que ya no te siento, apenas te aprecio. Sinceramente, me has dejado de sorprender. Te has vuelto insulso. ¡Con lo que me gustabas antes!
Y seamos honestos, cuando dos han dejado de gustarse... lo mejor es cambiar. Mirar para otro lado, comparar y si encuentras algo mejor, quedártelo.

Pasar de la fidelidad a la infidelidad es mucho más fácil de lo que yo creía.
Y a decir verdad, no me encuentro mal. No tengo remordimientos.
¡Después de 5 años juntos!


Tenía ganas. Muchas.
Lo he intentado.
Lo he conseguido.

Por fin he cambiado de perfume.

martes, octubre 02, 2007

En taxi

Taxi por esa maravillosa ciudad que es Buenos Aires. Cada viaje, una aventura. Cada taxista, un descubrimiento.

A cada cual más interesante, más divertido, más sorprendente. Y todos muy honestos, por cierto.

Pero con uno mantuve una conversación que me fascinó. Tanto como para apuntarla en mi cuaderno de notas y poder compartirla con vosotros:

Taxista.- "Para tener un negocio hace falta tener grandes capitales. Y para eso, hacen falta grandes socios. Y eso es como el matrimonio..."

Yo.- (ingenuamente) "¿Algo difícil?"

Taxista.- (categórico) "Difícil no, imposible".

Abro el debate: ¿estás de acuerdo?

(Por cierto, atención a la manera que tienen los taxistas de buscar trabajo para sus hijos).




jueves, septiembre 27, 2007

Conversaciones

- No sé qué te pasa, pero estás muy rara últimamente.
- No te entiendo.
- Rara o cursi, como prefieras.
- ¿Qué?
- No haces más que escribirme "que si te ordeno, que si te siento esponja, que si hasta el volante te recuerda, que a dónde vas, que si el menú de otoño que por cierto debe engordar una barbaridad..." Hacía mucho que no me utilizabas para lanzar esos mensajes tan... tan... mejor me callo.
- ¿Qué pasa, no tengo derecho a ponerme romántica?
- Haz lo que quieras, pero luego todo el mundo te pregunta que qué te pasa, como yo ahora.
- Eso es cierto, Verdadosa.
- Y entonces me dirás que estás harta de escuchar que si estás enamorada, que si hay alguien, que estás feliz, que estás radiante... cuando no hay nada de eso.
- Ya.
- Porque no hay nada de eso, ¿verdad?
- No, no hay nada de eso.
- ¿Estás segura?
- Sí. Segura.
- Mira si te conozco ya (dos años escribiéndome a diario son dos años. Bueno un poco más) que estoy convencida que en breve comenzarás con tus nostalgias y tus palabras agrisadas.
- Te estás pasando de lista, ¿no?
- ¿Me equivoco?
- ¿Me equivoco yo diciéndote que te estás pasando de lista?
- Oye, que aquí pregunto yo.
- No bonita, no. Aquí pregunto yo. Lo que pasa que tú eres algo así como mi portavoz.
- Otras veces me llamas tu alter ego, que parece que da más categoría... si no te importa, digo.
- Pero mi alter ego no puede ser tan... tan repelente, digo yo.
- Eso depende de cómo sea tu ego.
- Mi ego... bien, gracias. En su sitio (creo).
- Por cierto, ayer te llamaron hermética. Un compañero de trabajo.
- Sabes que no lo soy. Pero si lo soy con ellos será por algo.
- Sí, en eso tienes razón. Y mira que me jode dártela. La razón, digo.
- Oye, ¿por qué te has levantado hoy tan rebelde?
- ¿Y por qué me escribes tú últimamente con tantas palabras de algodón? Esa era mi primera pregunta al empezar el post... y a estas alturas todavía no me has contestado.
- Bueno, ya sabes que soy una hermética.
- Mentirosa.
- Verdadosa.
- Y a mucha honra. Por cierto, ¿le has planchado la camiseta?
- ¿Qué?
- Lo que oyes, bueno, lo que lees.
- No te entiendo.
- Sí, que mientras tú estás con tus cursiladas, a él le pone su camiseta. Que le inspira, vaya.
- Sigo sin entenderte.
- Esa que habías visto hace poco por la calle...
- Tienes demasiados datos de mí.
- Todos los que tú quieres darme. Ni más ni menos.
- Dar o no dar. Esa es la cuestión. Ser o no ser, que dirían algunos.
- Chica lista, tú.
- Algún día me dirás por qué.
- Oye, antes de que te vayamas, ¿vas a volver mañana?
- No lo sé. Depende.
- ¿Nos apostamos algo?
- ¿A qué?
- A que tu siguiente post será melancólico. Casi triste...
- Ahora soy yo la que me callo.
- Mejor así. Hasta mañana. ¿Alquien quiere apostar conmigo?




miércoles, septiembre 26, 2007

En todas partes

Te desayuno con prisas, no vaya a ser que te enfríes.
Te mezclo con el chocolate de los cereales, con el azúcar del café. Aún no llegas a ser empalagoso.


Te quedas durante la ducha. Y te siento esponja. En cada rincón, por todos los poros.
Te convierto también en agua, cayendo con fuerza. Intensamente.


Eres el pan caliente de la hora de comer.
Tierno y jugoso.
Imprescindible.
Generoso.


Te recuerdo en el tacto del volante, de camino a casa.
Eres ahora gasolina, fuerza, furia.
Vitamina.


Te respiro en la soledad de estas cuatro paredes.
Te sueño, te busco, te deseo, te imagino, te sorprendo.

Incluso te olvido.

lunes, septiembre 24, 2007

... sin mando

Párate.

Te lo ordeno.

Y mírame.

Sobre todo, mírame.

Aguántame la mirada, sí.

No huyas.

Sonríeme.

Ponme nerviosa.

Disfrútame.

Secuéstrame.

Sin recompensas.

Retírame.

Juégame.

Sin trampas.

Piénsame.

A gritos.

Recúbreme.

A tientas.

Rocíame.

De ti mismo.

Vacíame.

Con ganas.

Descúbreme.

Y diviérteme.

Sedúceme.

Con manos.

Con palabras.

Con sonrisas.

Con silencios.

Con caricias.

Búscame.

Ya.

Es una orden.



sábado, septiembre 22, 2007

Siguiéndote

¿A dónde vas?



jueves, septiembre 20, 2007

Menú II

Hace ya mucho tiempo, un 9 de Marzo de 2006, publiqué en forma de post el siguiente menú:

1º Plato:

Cóctel de esperanza.
Revuelto de pasión.
Sopa ilusionante.

2º Plato:

Ternura rebozada.
Besos en su jugo.
Caricias a la plancha.

Postre:

Pirámide de imaginación y toppings de fantasía.
Flan de sonrisas.
Revolvcones flambeados.


El tiempo pasa, y los sentimientos cambian.
Éste es el menú de otoño:

1º Plato:

Menestra de nostalgias.
Entremeses de miradas cruzadas.
Puré de suspiros.

2º Plato:

Suflé de piel al rojo vivo.
Silencios al vapor.
Recuerdos al pil pil.

Postre:

Macedonia de reciente de amor.
Pastelitos de palabras al oído.
Explosión en texturas de chocolate.



(Sé que no te gustará tanto, pero está dedicado a ti).

martes, septiembre 18, 2007

Sorpresas

¿Qué es una sorpresa?

Una filigrana,
un libro escondido en una estantería,
una sonrisa robada,
unas letras escritas a toda prisa en un espejo.

Una intención,
una forma de ser, y de querer.
Un oficio (el de sorprendedor),
una actitud (la de la sorprendida).

Un corta y pega muy estudiado,
mezcla de azul y negro,
simbiosis entre lo que tú eres y lo que yo doy.
Ecos del pasado, que ojalá fueran de futuro.
Esfuerzo robado al tiempo,
una mirada al fuego que un día ardió,
a los besos que esparcimos por encima del mantel.

Un misterio escondido en el sótano,
un juego cosido entre tus manos,
la magia repartida por las escaleras,
la excusa para que yo no deje de preguntar.


¿Qué es una sorpresa?
Un motivo,
en mitad de cualquier esquina,
para ser feliz.

lunes, septiembre 17, 2007

Difícil

Hay veces que nos empeñamos en lo difícil.
No sé cuánto tiene que haber de difícil para convertirse en imposible.
No sé si las personas nos diferenciamos entre los que apuestan por lo fácil y los que prefieren intentar lo difícil.
No sé quiénes son los más inteligentes en sus elecciones.


¿Qué hace una mujer de 35 con tantos recursos sola?
Esa es la pregunta difícil de la noche, contesté. Pero no tengo la respuesta.

Hoy creo (hoy siento) que he tirado por el camino de lo difícil demasiadas veces.
Y que ha llegado la hora de buscar uno mucho más sencillo.

jueves, septiembre 13, 2007

Argentina

Cuatro amigas rumbo a un país desconocido. Bueno, no tanto. Mera licencia para empezar. Muchos kilómetros por delante. Muchas más ilusiones. Ganas.

Buenos Aires-El Calafate-Ushuaia-Buenos Aires. Ese era el periplo incial. A última hora le añadimos Iguazú, ¡qué acierto!, y eso que yo era bastante reacia.

Tenía muchas ganas de hacer este viaje. Pero ahora no paro de recomendarlo a todo el mundo. Debería ser una obligación. Como mínimo, una propuesta de ley. En una de estas se lo digo a ZP (Nota de la autora: creo que es la primera vez que hablo de política y/o políticos en este blog) para que lo planteen en el Congreso: financiación del 90% del coste de los viajes a Argentina. Por lo menos, del primero.

A pesar de la grandiosidad de las Cataratas, de ese arco iris reventón y coqueto, y de haber sido capaz de quitarme los pantalones para bañarme a gusto en el río Iguazú después de hacer rafting (eso me pasa por no llevar ropa de verano), me quedo con lo vivido en la Patagonia y en Tierra de Fuego.




Con unos grampones (ellos lo llaman así, con g) que te colocan en los pies, nunca olvidaré la experiencia del trekking sobre hielo, paseando a mis anchas por encima del Perito Moreno; los despegues y aterrizajes en esos lugares tan lejanos que se convertían en tan cercanos; las montañas tan nevadas; la nieve tan seductora; los paseos en trineo; el vino caliente en mitad de la noche y de la nada; la inmensidad de los glaciares...







Estábamos muy abajo en el mapa, tanto que casi podíamos caernos. Pero me sentía tan bien... Un simple paseo por la ciudad de Ushuaia, completamente sola, es otro de mis mejores recuerdos. Dejó de llover justo en ese momento, y mientras ellas seguían con sus infatigables jornadas de compras, yo me dediqué a una de mis aficiones preferidas: la observación.




Al final pienso que el mundo es muy pequeño y que somos todos muy parecidos... por muy lejamos que vivamos los unos de los otros.

La carne, el tango, los alfajores, el frío, el sol, el agua, los glaciares, la Quilmes, las picadas, el dulce de leche... son mejores aún estando allí. Traigo las rutinas cubiertas para una temporada, la piel, los cinco sentidos...

Descubriendo mil matices diferentes en cada una de ellas, que quince días dan para mucho. Con nuestros dados como testigo, que los tiempos en los aeropuertos son muy largos y la recompensa generosa (¿quién me querrá tanto que no me ha dejado ganar ni una sola partida?).

Brindo por Argentina y por los argentinos.
Y de verdad, hacedme caso, id en cuanto podáis a conocerla.








martes, septiembre 11, 2007

Volver

Obviamente, porque es un tango.
Porque me gusta esa palabra. Tiene fuerza. Sí, a mí me gusta volver.
Lo hago una y otra vez.

Vuelvo a mi casa, a mis cotidianeidades, a este rincón. También a las rutinas.
Vuelvo a lo de siempre pero como casi nunca.
Vuelvo con las pilas cargadas, con el corazón lleno de caricias, con los ojos asombrados de tanto bonito como he visto.
Vuelvo íntegra, confiada, con esperanza. Con muchas ilusiones.

También vuelvo la cabeza atrás. Porque no habrá una tercera.
De eso estoy segura. No, no lo habrá.

Hoy he vuelto incluso a mi trabajo, después de tantos días de una maravillosa libertad casi insultante, en los que la única preocupación era ver, sentir y dejarme llevar.

Ha sido un gran verano. Me lo merecía.
Y me lo he regalado. Yo sola. A mí misma.

Como siempre por estas fechas, espero impaciente a ver caer las hojas. Ya queda menos para mi estación preferida. Pero me da pena decir adiós a las vacaciones.
Y hoy, tengo que reconocerlo.

viernes, agosto 24, 2007

Helada

Me voy, sí. A quedarme helada. Esta vez, porque me da la gana. Porque lo quiero y lo he buscado.
Esta vez, el hielo sólo será físico. Frío intenso. Pero en la piel. No en el alma. Demasidas veces me quedé helada este curso que ahora acaba. Desgraciadamente, no fue por frío:

En tu coche, escuchando el puto manos libres. Nunca cuatro palabras dolieron tanto. Herida abierta... otra vez.

En aquel apartamento tan bonito y tan lleno de obras de arte. Una historia con un chófer, una historia tan vacía...

Conmigo misma. Tantas veces. Al darme cuenta que el verbo aguantar es una mierda. Que no lleva a ningún lugar. Al menos, no a ningún lugar interesante.

En mi oficina. Varias veces. ¿Qué digo? Muchas veces. Demasiadas.

En aquella comida un día con un calor axfisiante. "Aguanta. Tienes que aguantar". Otra vez el maldito verbo. Otra vez me lo trago.

En una maravillosa tienda de antigüedades reconvertida en originalísimo restaurante.

En mi cama, muchas veces. Al ver que te ibas demasiado pronto.

Tras aquella llamada telefónica, después de escuchar mi nombre.


Hielo que duele. Hielo que sólo yo he sido capaz de derretir, de convertir en agua.
Y el agua en olvido.

Me voy, sí. A quedarme helada. Esta vez porque me da la gana.

Y si alguien siente la necesidad imperiosa de buscar a esta humilde verdadosa, podeis encontrarme por aquí.

(En unas pocas horas sale mi avión hacia Argentina.

Volveré pronto, en 15 días.

Pasaré lista, os espero a todos.

Y sí, os echaré de menos.

Besos con sabor a tango).

jueves, agosto 23, 2007

Rodillas


En muchas ocasiones, las cosas no son lo que parecen

viernes, agosto 17, 2007

Vida

Es tarde, estoy sola en casa, de frente a esta ventana que se asoma al mundo.
Tantos pensamientos, tantas palabras por decir o por escribir, tantos besos por dar, tanta piel por regalar...
Estoy bien, estoy a gusto. Conmigo y más o menos con el resto del mundo. Pero esto se queda escrito y no quiero reírme sin causa dentro de unos días, unos meses, unos años.

Ha sonado el teléfono.
He sido capaz de instalarlo.
Respiro y vivo.

Sí, la vida es esto. Ni más ni menos. Y no es menos, sino más.

Mi carta de amor encuadernada.
Mis amigas contándome sus felicidades, sus infelicidades.
El mundo mirándome y yo asombrándome.

Por fin estoy de vacaciones, y eso tiene que notarse. No hay nada como olvidarse de todo.
Borrón y cuenta nueva.
¡Qué dulce eres, ojos de fuego!
Qué bonito es saber que existen los incendios.

El primer post desde mi portátil nuevo.
Las últimas letras de un día que se me ha escapado casi sin darme cuenta.
Y yo devorándolo.
La incertidumbre de lo que mañana querrá regalarme.
¿Regalos?
¿O es que a nadie le han dado su regalo de Reyes en pleno mes de Agosto?

Me gustas.
Sí, me gustas mucho.
Tú.
Vida.

martes, agosto 14, 2007

Un post en la mesa de un chino

- Me enamoré yo. Me desenamoraste tú.

- No mientas. Fue exactamente al contrario: te enamoré yo, te desenamoraste tú solito.

- Te estoy poniendo el post en bandeja.

- No, no lo creo. ¡Qué cosas tienes! Nunca escribiría esto.

sábado, agosto 11, 2007

Eso tan difícil de definir

¿Qué es la felicidad?

Hablar.
Dormir abrazados.
Tener tiempo para leer.
Redescubrir que la comida del chino puede incluso estar rica.
Escuchar.
Saber que las vacaciones son casi inmediatas.
Tener un trabajo que me gusta.
No sentirme sola.
Mirar(te).
A pesar de todo, vivir sola.
Ver como aguantan mis plantas el verano.
Que este verano no haga tanto calor.
El próximo viaje.
Poder mirarme en el espejo y sonreír.
Los chifles.
Los comentarios.
Estar en el medio.
Tener la capacidad de elegir.
Hacer el amor.
Una caña bien fría.
Eso que algunos llaman mi libertad.
No ser envidiosa, no ser mentirosa.
Querer aprender.
El mar. Mirarlo, vivirlo, sentirlo. Siempre.
Mi gente.
El análisis que me acabo de hacer.
Tener ilusión/ilusiones.
Que algún día, al menos alguna, se cumpla.


Y para ti, ¿qué es la felicidad?

viernes, agosto 10, 2007

Miradas

Me manda mi amigo P. un correo con un artículo del que quiere que hable en esta página. El sabrá por qué.
Luego descubro que el tema también lo trata uno de los últimos posts del blog de sexo de El Mundo.

El temita va de que parece que existe un estudio (¡otro!) que demuestra la maravillosa influencia que para los hombres tiene la contemplación de los pechos femeninos.
"Una mirada a los pechos de las mujeres es tan saludable como media hora en el gimnasio y reduce la presión sanguínea, lo que supone menor cantidad de enfermedades cardíacas y pulsos más lentos. Así el realizar esta actividad por pocos minutos al día, reduce el riego de ataques y paros cardíacos a la mitad. Mirando detenidamente pechos femeninos regularmente, el hombre promedio puede extender su vida de cuatro a cinco años".

Personalmente, adoro los escotes y casi siempre llevo ropa escotada (eso sí, sin grandes extridencias). Aunque contradiciones que tiene una, no lo hago para que me miren y no me siento especialmente cómoda cuando (ni hombres ni mujeres) no me miran a los ojos cuando se cruzan o hablan conmigo.

Pero todo tiene su lado positivo. Después de leer el contenido sesudo de este estudio, felicito a los dos compañeros de trabajo con los que me acabo de tropezar en las escaleras de mi oficina. Esta noche dormiré más tranquila sabiendo que les he alargado un par de meses la vida.

lunes, agosto 06, 2007

Resumiendo

No, no soy el borde del precipicio.
No, no quiero ser el barranco por el que te tiras.
Sí, sí fui el mejor deseo que se prendió en tu piel.
No, no soy la que siempre sonríe tus mentiras.
Sí, sí seré el sol con el que volverás a quemarte.
No, no estoy cuando los demás deciden desaparecer.

Una historia demasiado larga.
De caminos inciertos por los que me he perdido tantas veces.
De silencios y de palabras.

¿Sabes qué es una burbuja?
Una mentira,
una ilusión,
un sueño.
Todo depende de cómo se mire.
Lo bueno de las burbujas es que son transparentes,
lo malo es cuando se convierten en opacas.

¿Sabes para qué sirve un poeta?
Para abofetear,
para herir,
para envolver y mirar para otro lado cuando más conviene.
Supongo que para conquistar.
No seamos ingenuos, un poeta no sirve de nada si los versos que escribe son para otros.

Y ahí me quedo.
Y así me dejas.
Rota.
Vacía.
Estúpida.

domingo, agosto 05, 2007

Esos estudios tan científicos

Leo en el periódico que según un estudio norteamericano, las mujeres obtenemos un beneficio extra de nuestras amistades femeninas, ya que gracias a ellas segregamos una hormona que controla el estrés.

Tengo amigas y tengo estrés.
Tengo mucho estrés y muchas amigas.

Me temo que otra vez estoy haciendo algo mal...