Si hoy escribiera saldría oscuro.
Si hoy hablara, diría alto.
Si hoy dijera, sonaría feo.
Si hoy callara, me quedaría muda.
Sólo se me ocurre convertirme en pirata
de esos que asaltan barcos
cambiar la proa por tus labios,
las velas por tus brazos.
Ahí me quedo.
En medio del oceáno.
Porque si hoy hablara, diría alto.
Si hoy escribiera saldría oscuro.
lunes, abril 28, 2008
Pirata
domingo, abril 27, 2008
jueves, abril 24, 2008
lunes, abril 21, 2008
Amarillos

domingo, abril 20, 2008
¿Qué ves?
viernes, abril 18, 2008
Escritorio
Un compañero de mi trabajo anda estos días decorándonos los ordenadores. Busca fotos o imágenes acordes a la personalidad de cada uno para ponérnoslas en nuestros escritorios.

lunes, abril 14, 2008
Anónimos
Lo digo antes de empezar: Me gustan los comentarios anónimos.
Pero me llenan de curiosidad.
No sé lo que pensáis sobre si somos anónimos o no los que escribimos en esto de la bloggesfera con nuestro nick. En el fondo, no dejamos de serlo. Pero parece esclarecedor el comentario firmado por cualquiera de nosotros, mientras que los nombres en negrita que van y vienen o los anónimos lo llenan todo de misterio y fascinación.
Que conste que no se me ha olvidado. Me causó gracia y un mucho encanto por original y divertido el anónimo al que se le ocurrió lo de la puja de besos. Tanto que le seguí el juego. Sigo sin tener ni idea de quién es. Y sigo queriendo saberlo. En esos días creo que le di la tabarra a los pocos amigos que saben esto del blog preguntando si me estaban gastando una broma. La respuesta fue la misma: No.
Todos somos anónimos para el resto. ¿Quién es lunarroja? Sí, escribe siempre que puede y se va quedando en pelotas día tras día, en lo que a sentimientos se refiere. Pero está escondida en ese nombre tan de indio xius. Claro que ¿cambiaría algo saber quién es realmente quien escribe esto?
Reconozco que yo misma, cuando me interesa, dejo en algunos otros blogs mis comentarios como anónima, o mejor aún, inventando nombres que me gusta más. Aunque ocurre muy de tarde en tarde, normalmente en blogs de amigos personales, para no dar demasiadas pistas.
Sobre este tema también opinaba recientemente el gran maestro Ybris: Su necesidad de mantenerse en el anonimato más absoluto y no contar a nadie sus escarceos con esto del blog. Yo, que empecé de una forma parecida, sucumbí a los encantos del enorme placer que supone decir yotengounblog. Y ahora, casi tres años después, puedo decir que hay algunas personas de mi entorno que conocen la página. No muchas, pero algunas. Suficientes.
No me condicionan en absoluto, sobre todo porque cuando escribo no pienso en nadie. Pero quizá si me parara a pensarlo... Suerte que no lo hago. Soy consciente, sin embargo, de que hay personas que sí que limitarían mi libertad, de ahí que en determinados casos no suelte prenda.
De todas formas, si lo he querido compartir ha sido con quien he considerado importante en algún momento de estos casi tres largos años y no me arrepiento.
Volviendo al tema de los anónimos, creo que precisamente quienes mejor los manejan son los conocidos. Los que quizá querrían decirme algo y encuentran ese camino como el más fácil, o el más cómodo.
Siempre que veo un anónimo, aunque sea un comentario de una sola palabra, pienso en quién estará detrás. Y me vuelve a parecer fascinante.
Sólo una norma: la del buen gusto. Por eso no me gustan los moderadores de comentarios ni nada de eso. Claro que tengo la suerte de tener muy pocos comentarios ácidos y ninguno que me haya dolido de verdad. Lo digo porque sé de compañeros que me han contado que se decidieron a ponerlo porque recibían a diario verdaderos insultos (sobre todo en los blogs más políticos). Es diferente.
Con lo fácil que es hacer cosquillas con las palabras, y esbozar sonrisas con apenas un puñadito de letras entre las manos...
Así es esto: el que quiera que diga y que diga lo que quiera.
Sí, me gustan los anónimos.
Pero más me gustaría saber quién se esconde detrás de cada uno de ellos.
domingo, abril 13, 2008
No más
Desafortunadamente, en los últimos meses me ha tocado lidiar con exquisiteces varias:
"No me voy a enamorar de ti".
"No puedo darte lo que tú quieres".
"Estamos condenados a no entendernos".
"No quiero enamorarme".
"No sé lo que quiero".
"No queremos lo mismo".
Y alguna otra, no crean. Pero no quiero aburrirles con más de lo mismo.
Y de repente, lo que son las cosas, me he dado cuenta de que no lo voy a escuchar más.
No porque no vengan personas a decirme cosas parecidas, los dioses me libren; no soy tan prepotente como para pensar eso.
Simplemente porque si vuelve a ocurrir... yo no me quedaré escuchándolo.
sábado, abril 12, 2008
Además, innecesarias
No sé ni quién lo dijo ni dónde lo he leído o escuchado ni de dónde salió la frase. Incluso creo que ya la publiqué aquí en otra ocasión. Pero de vez en cuando me acuerdo de estas palabras.
Hay días en que me provoca una sonrisa.
Otros, una ligera destemplanza.
Y otros, simplemente, miedo.
miércoles, abril 09, 2008
Olvido
Hace unos días un comentario firmado por Luna llamó mi atención: "A la vuelta me cuentas cómo se consigue olvidar. Por favor lo necesito".
Mi primera respuesta fue que obviamente no tenía la solución aunque quizá había que seguir el refrán de querer es poder.
Sin embargo, me parece muy interesante reflexionar sobre el olvido y nuestra capacidad para ello. Y hoy, por qué no, es un día estupendo para hacerlo.
Me imagino que el olvido que Luna pretende conseguir es el de algún amor. Sólo me lo imagino porque no daba muchos datos, puede que me equivoque. No me equivoco tanto si digo que los amores rotos son lo más difícil de olvidar.
De todas formas creo que lo más importante para olvidar es querer hacerlo. Aunque no sea tan fácil en el ámbito del corazón. En los demás, a mí me sirve.
Yo, que soy de naturaleza un poco tonta, no tengo ningún problema en perdonar los posibles errores que la gente que está cerca de mí pueda cometer. También me gusta que me perdonen cuando soy yo la que comete los fallos. Y al perdón sólo llego por el camino del olvido. No entiendo a los que dicen eso de "yo perdono pero no olvido". En el fondo, si no olvidas el error es difícil perdonarlo por completo. Yo primero lo olvido y luego lo perdono. Así es más fácil.
Por el contrario, cuando no quiero perdonar no pretendo olvidar.
Ya he dicho que esto no es del todo aplicable a los amoríos que se nos van. Porque en la mayoría de los casos no hay nada que perdonar, por tanto nada que olvidar. Entonces, ¿cómo olvidarnos de quien ya no quiere seguir a nuestro lado y a quien probablemente sigamos queriendo? No tengo la respuesta. Luna, te digo lo mismo que te dije por escrito hace algunos días.
Aunque siempre nos queda el camino de no olvidar, esa opción puede ser válida. ¿Cómo olvidar a quien hemos querido tanto? Una misión... ciertamente imposible. Me fascina esa gente que dice que del amor al odio hay un paso. Para mí, pasar del amor a la indiferencia ya es un camino eterno... no te cuento para llegar al odio (sentimiento que, por cierto, no me parece nada recomendable).
Hay por ahí una frase que a mí personalmente no me convence que dice algo así como no llores porque terminó, alégrate de que pasó. Tal vez a ti te sirva, tocaya.
Y ahora, si alguien tiene la solución que nos la cuente, ¿cómo se consigue olvidar?
martes, abril 08, 2008
Ideas claras
Ni porque no encontremos nada mejor.
Ni porque nos asuste la soledad.
Ni porque recojamos calabazas ajenas.
Ni porque nos pueda la costumbre.
Ni porque nos dejemos llevar por lo fácil.
Ni porque con esto me vale.
Ni porque me podría valer.
Ni porque nos tenemos cariño.
Ni porque me pones la piel de gallina.
Ni porque es demasiado tiempo.
Ni porque hemos pasado mucho.
Ni porque me has enseñado tanto.
Ni porque nos lo pasamos bien.
Ni porque te gusta el sabor de mi piel.
Ni porque sí.
El día que estemos juntos será simplemente
porque no quiero estar sin ti.
lunes, abril 07, 2008
Mil soles espléndidos
"Todos los ciudadanos deben rezar cinco veces al dia. Si os encuentran haciendo otra cosa a la hora de rezar, seréis azotados.

viernes, abril 04, 2008
Tú
Me buscas aunque no quieras.
Aunque no debas me buscas.
Me encuentras sin quererlo.
Sin querer sigues buscándome.
No sé si te das cuenta
que no puedes estar lejos
que ya no sé si no quieres o no sabes
alejarte de nuestro universo.
No sé si te importa
que me vaya para siempre
o que me quede desde nunca
no sé si te importa
que me haga un hueco entre tus manos
o que vuele por donde más nos duele.
Que me buscas es cierto.
Que me encuentras, más.
Otra cosa es lo que debamos.
Lo que queremos, no hay duda.
Me buscas aunque no quieras.
Aunque no debas me buscas.
miércoles, abril 02, 2008
STOP
No me gusta:
Ducharme con la puerta cerrada y que todo el baño se llene de vaho.
Los huevos fritos.
El color blanco.
Que llueva cuando estoy de viaje.
Hacer colas.
Los despertadores.
Tener ojeras.
Que desaparezca el punto y coma.
El tabaco.
Perderte.
La sopa de fideos.
Los chicos que después de una cena te dicen "no me dejas que te invite, ¿verdad?"
El calor pegajoso.
Los gatos.
La falta de persianas.
Que me miren cuando no quiero que me miren.
Esperar la nada.
La prepotencia.
La leche caliente.
Las verificaciones de palabras en los blogs.
El IPC.
Que me griten.
Los prejuicios.
No soporto:
Las mentiras y quienes las utilizan para hacer daño.
La cobardía y todos aquellos que la ejercen.
lunes, marzo 31, 2008
Bipolar
viernes, marzo 28, 2008
jueves, marzo 20, 2008
Pausa

martes, marzo 18, 2008
Acepto
Un anónimo acaba de dejar este comentario en el post anterior:
Yo voy a atreverme a dar un matiz experimental a este post.
(Dado el atrevimiento, esta vez permaneceré en el anonimato)
Veamos cual es el precio (Ahora que hablamos de "comprar" voluntad) de un beso de Lunarroja!
(No te ofendas por favor, la intención es justamente la contraria)
Yo comenzaré la puja por 50 Euros, y veremos a donde llegamos... Eso sí, responde comprometiéndote que el que gane realmente te besará, y que el dinero lo dará a una ONG que elijas, así es más sano el reto.
¿Aceptas Lunarroja? (¿por que no lo propones en tu próximo post?)
Y como siempre valoro las opiniones ajenas y creo que lo mejor de este blog está en vuestros comentarios, acepto. Ruborizada, eso sí. Expectante, intrigada y divertida.
Me gusta lo diferente, así que juguemos...
La vida, al fin y al cabo, no es más que un juego.
domingo, marzo 16, 2008
¿Cuánto vales?
No hace mucho tiempo, cuando era más joven (supongo que más ingenua y más idealista también) pensaba firmemente que era imposible que alguien consiguiera comprarme, que no tenía precio y que no había dinero en el mundo para comprar mis valores.
No es que nadie lo haya intentado a lo largo del camino, pero la vida me ha ido cambiando ciertas opiniones al respecto. Creo que la mayoría de nosotros tenemos un precio. Y mi particular idea es que ese precio es mucho más bajo del que en principio pudieramos creer.
Ésto, a grandes rasgos. Aunque es un tema complicado, quizá demasiado para sintetizarlo en unas cuantas líneas. Pero como titular (no olvidemos que soy periodista) es válido.
Obviamente, nadie viene por la vida preguntándonos "Oye, tú cuánto vales", o "me das tu alma a cambio de...". No se trata de eso. A mí al menos no me pasa a diario. Pero, ¿qué pasaría si alguien nos ofreciera el sueño de nuestra vida a cambio de algo? Creo que la respuesta está en ese algo. Dependiendo de lo que nos pidieran, accederíamos o no. Y si la cosa no fuera muy mala o no trajera consecuencias nefastas, acabaríamos cediendo.
Pongamos un ejemplo: Si alguien me ofrece la casa de mis sueños (que no puedo pagar ni de lejos), escucharía la oferta. Si me la diera a cambio de matar a alguien evidentemente saldría corriendo, pero si el cambio fuera mucho menos dramático quizá me pararía a escucharlo. Y la respuesta no está aquí, está en las circunstancias del momento en el que se produjera el intento de pacto, en el momento vital de cada cual, en las consecuencias que tuviera tal decisión, en el daño que nos pudiera hacer... En tantas cosas.
Lo más agradable de todo esto es tener la seguridad de que no existe diablo que vaya comprando nuestras almas, ni tan siquiera humanos que vayan a intentarlo, porque si lo hicieran... estoy segura que todos nos sorprenderíamos de nosotros mismos. Es muy saludable saber que no vamos a tener que elegir.
Aunque sea una teoría un poco simple, ésta es mi particular visión del tema: casi todos tenemos un precio, y lo más sorprendente es que en la mayoría de los casos sería mucho más bajo de lo que en un principio nos gustaría.
viernes, marzo 14, 2008
40.000 dólares
Escucho en las noticias que un internauta ha pagado más de 40.000 dólares por una cita con la actriz Scarlett Johansson.
Eso es mucho dinero, me digo.
Y más si pienso que es con el fin de obtener una cita. No miento si digo que no me gustaría cenar con alguien que hubiera pagado por conocerme (hago un esfuerzo para ponerme en esta hipótesis, tan absurda como imposible), aunque al mismo tiempo soy de las que piensan que todos tenemos un precio. Y si me dejo caer en brazos de la frivolidad, creo que mucho más bajo de lo que pensamos... aunque éste es tema para otro post que tengo pendiente.
A lo que iba... ¿cómo te planteas una cita con alguien que ha pagado 40.000 dólares por ver tu cara bonita a una distancia prudencial? ¿qué le dices? ¿te arreglas para gustarle... un poquito más o tiras por la calle de enmedio, sacando del armario lo primero que pillas (a ser posible nada sexi) con el fin de que te conozca, digamos, lo más natural del mundo?
Es ganas de fantasear, desde luego. Pero hoy me apetecía hacerlo. Dejar las profundidades en las que habito normalmente y pensar en lo duro que debe ser convertirse en una estrella americana, que tiene que tener citas con quien no le apetece, a cambio, eso sí... de 40.000 dólares.
¡Con lo bien que vivo yo pensando que esta noche cenaré con quien me da la gana, a cambio de... nada!

