Leo unas declaraciones de Bienvenida Pérez, esa mujer rubia un tanto insípida cuyos mayores méritos son haberse casado con un ex ministro de la Marina Británica y casi al mismo tiempo haber tenido un lío con un alto militar de aquel país, que “el sexo es poder y el amor, un estorbo”.
He de reconocer que la frase no me parece tan insípida. Hay días en los que quiero creer en tal afirmación, seguramente todo sería más fácil, pero no encuentro el camino que me lleve a esa conclusión tan rotunda. ¿Alguien sabe cómo?
jueves, octubre 25, 2007
¿De verdad es un estorbo?
lunes, octubre 22, 2007
sms
Hablábamos de los sms. De lo que nos gusta enviarlos y recibirlos. De cómo se convierten (aún no queriendo. ¿Seguro?) en lo que yo llamo sms incendiarios.
En la cantidad de cosas que significan con tan pocas palabras.
En lo que queremos decir sin apenas necesidad de escribirlo.
En las situaciones en las que nos hemos visto envueltos mientras los escribíamos.
En lo que hemos conseguido con ellos.
En lo que hemos perdido.
He de reconocer que siempre (casi) los respondo. Y además, me encanta. Muy pocas veces no provoco lo que al final acaba siendo una auténtica conversación por escrito. Los disfruto. Eso sí, (ya lo he comentado alguna otra vez aquí) con sus comas, sus tildes, sus puntos y todas las palabras escritas íntegramente.
De mi teléfono móvil normalmente borro los que envío y guardo los recibidos. Sobre todo, aquellos que me parecen especiales. En una ocasión, al cambiar el teléfono, me daba tanta pena perderlos que los escribí en una libreta (¡más de cien!).
Poer cierto, no me gusta que no me respondan. He enviado uno a las 15,30 de la tarde y aún estoy esperando la respuesta...
Me gustaría compartir con vosotros esos sms especiales, divertidos, jugosos, osados... ¿Cuál ha sido el sms que más te ha gustado enviar/recibir? ¿En qué situación rocambolesca te has visto envuelto mientras los escribías? ¿Cúal ha sido el último? ¿Cuál el que guardas con más cariño?
Y para que no parezca que soy de las que tiro la piedra y escondo la mano, ahí va mi respuesta: Iba en el ascensor de mi trabajo. Acababa de mantener una conversación muy larga con el autor del mensaje. Pi pi: "Se me ha olvidado decirte que te quiero".
Desgraciadamente, eso fue hace mucho tiempo.
Ahora te toca a ti. Adelante...
jueves, octubre 18, 2007
Pienso
No todas las palabras son bonitas.
Ni todos los días radiantes.
No todas las historias son entretenidas.
No todo es capaz de atraparte.
El gris existe. ¡Y vaya que existe!
Las dudas, también.
La incertidumbre, lo desigual, las confusiones, las paradojas son realidad.
La soledad, también.
Me buscáis pero no me encontráis.
Te encuentro sin buscarte.
Me evitas para no decir no.
Te sigo, queriendo que por fin llegue el sí.
Hay noches en las que la luna sangra.
Días, en los que el sol no sale.
Se esconde.
O huye, que no siempre es lo mismo.
Lo complicado a veces lo es demasiado.
Lo fácil, casi nunca lo es suficiente.
Los silencios, demasiado largos.
Las palabras también se me escapan.
Arrogantes.
Indómitas.
Y soy incapaz de pronunciarlas.
Ni siquiera de imaginarlas.
Y entonces pienso si lo que no soy capaz de imaginar es porque no existe.
O porque tengo esa incapacidad.
¿Complicada?
¿Rara?
Sólo diferente.
miércoles, octubre 17, 2007
Estampitas
Corta, muy corta, pero deliciosa conversación telefónica con un compañero de trabajo:
- ¿Cómo estás?
- Bien, como siempre.
- ¿Cómo está tu corazón?
- Bien, como siempre.
- ¿En fase de reconstrucción?
- Eso significa que antes ha estado destruido... No me gusta la pregunta...
- No hombre... no lo decía con esa intención.
- De todas formas (digo) tú pon velas a tus santos para que mi corazón esté bien.
- Pero si yo no creo en los santos.
- No, si yo tampoco..., pero por si acaso.
- Bueno, le rezaré a Nuestra Señora de la Buena Actitud. Tú encomiéndate a ella.
- ¿Tienes estampitas?
- Lo siento, pero no se caracteriza por un gran merchandising. No te preocupes, le pediré por ti...
(A quien me hizo sonreír a primera hora de la mañana, gracias).
martes, octubre 16, 2007
Empieza con K
Podía haber sido una comida de trabajo aburrida como tantas otras. Podía haber sido una comida de trabajo sin más, como tantas otras. Podía haber sido una comida de trabajo como la de todos los días.
Pero no, ha sido una comida especial. Porque las comidas de trabajo divertidas y relajadas también existen. Y porque hay personas que tienen la capacidad de transformar esas comidas de trabajo en divertidas y relajadas.
Por muchas cosas ha sido especial. Por esos platos que iban y venían llenos de cosas riquísimas. Porque alguien pidió enseguida cubiertos normales y pude olvidarme de los palillos. Porque me ha reconciliado un poco con la comida japonesa. Porque tenía enfrente a personas con las que da gusto hablar, de las que es muy fácil aprender. Porque las conversaciones han sido suficientemente interesantes. Porque me encanta comer con champán. Porque hay miradas que lo dicen todo. Porque estoy orgullosa de mis amigos. Pero sobre todo, porque en la mitad de la comida (de trabajo, no lo olvidemos), alguien me ha preguntado:
- ¿Tú crees que en el amor, como en la guerra, todo vale?
- Categoricamente no, he contestado.
- ¿Y por qué dices que no? Debería valer todo, ¿no te parece?
La falta de confianza con mi interlocutor, o mi prudencia, (o las tres o cuatro copas de champán que a esa hora ya debía de llevar encima) me ha impedido contestarle los motivos por los que creo que no vale todo en el amor. Pero esa es otra conversación. O mejor dicho, otro post.
Hoy me quedo con el recuerdo de una entrañable comida.
Y de las palabras robadas a una tarde de Madrid en medio de un taxi.
La culpa, una vez más, la tiene el nada maldito champán.
lunes, octubre 15, 2007
Esperar
De pequeña, en el colegio, me enseñaron a conjugar el verbo esperar de la siguiente manera:
jueves, octubre 11, 2007
Otra verdad (mía)
martes, octubre 09, 2007
Cuidado
Es una noticia del periódico de hoy: "Las relaciones tormentosas dañan el corazón".
Lo dice la redactora de la sección de Sanidad: "De todos es sabido que los gritos, las peleas y los conflictos constantes ponen en riesgo a la más sólida de las parejas y pueden acabar rompiendo más de un corazón.
Por si alguno aún lo dudaba, un estudio científico acaba de confirmarlo. Literalmente. Según este trabajo, las personas que mantienen una relación tormentosa tienen más posibilidades de padecer una enfermedad cardiovascular.
Para llevar a cabo esta investigación, publicada en el último número de la revista 'Archives of Internal Medicine', un equipo de científicos británicos dirigidos por el especialista Roberto de Vogli analizó el caso de más de 9.000 individuos, quienes completaron un cuestionario sobre los aspectos negativos de sus relaciones más íntimas.
Entre otras cosas, los participantes tuvieron que aportar datos sobre el apoyo mutuo, la confianza, los intereses compartidos o la reciprocidad de la relación.
Además, los investigadores también midieron otras variables como la edad, el sexo, el tipo de ocupación laboral o si los individuos se habían divorciado o separado en los últimos meses.
Después, siguieron la evolución de cada paciente durante más de 12 años para comprobar si desarrollaban algún problema de salud y, especialmente, si padecían algún evento cardiovascular".
El resultado:
- Según el refranero: "Ni contigo ni sin ti tienen mis penas remedio, contigo porque me matas y sin ti porque me muero".
- Según Sabina: "Y morirme contigo si te matas, y matarme contigo si te mueres... porque el amor cuando no muere, mata; porque amores que matan nunca mueren".
- Según mi humilde opinión: "Mejor vino y rosas".
Pues eso.
lunes, octubre 08, 2007
viernes, octubre 05, 2007
Infiel
Cuando hice la Primera Comunión me regalaron un cuaderno de esos monísimos en los que las niñas de entonces pegábamos los recordatorios, las fotos de ese día tan importante, la lista de regalos y otras emociones varias.
Lo que más me gustó entonces (y lo que más me gusta ahora, cada vez que lo releo cuando me dan repentinos ataques de nostalgia) fue el apartado de dedicatorias. Allí firmaban y dejaban sus mensajes los amigos y familiares.
El mensaje que sin duda más me impresionó fue el de mi padre: "Sé fiel a ti misma y lo serás a los demás". Desde entonces, ha sido uno de los valores más importantes de mi vida. Serme fiel. Y por tanto, serlo al resto.
Sí, lo soy. Ni me arrepiento ni me avergüenzo ni me asusta decirlo ni nada por el estilo.
Pero he de reconocer que llevo un tiempo dándole vueltas a la idea de cambiar. De dejar de serlo. Total, tampoco me ha servido de mucho.
Quizá porque ya no me sorprendes tanto, alguno podría decir que incluso me aburres. Lo cierto es que ya no te siento, apenas te aprecio. Sinceramente, me has dejado de sorprender. Te has vuelto insulso. ¡Con lo que me gustabas antes!
Y seamos honestos, cuando dos han dejado de gustarse... lo mejor es cambiar. Mirar para otro lado, comparar y si encuentras algo mejor, quedártelo.
Pasar de la fidelidad a la infidelidad es mucho más fácil de lo que yo creía.
Y a decir verdad, no me encuentro mal. No tengo remordimientos.
¡Después de 5 años juntos!
Tenía ganas. Muchas.
Lo he intentado.
Lo he conseguido.
Por fin he cambiado de perfume.
martes, octubre 02, 2007
En taxi
Taxi por esa maravillosa ciudad que es Buenos Aires. Cada viaje, una aventura. Cada taxista, un descubrimiento.
jueves, septiembre 27, 2007
Conversaciones
- No sé qué te pasa, pero estás muy rara últimamente.
- No te entiendo.
- Rara o cursi, como prefieras.
- ¿Qué?
- No haces más que escribirme "que si te ordeno, que si te siento esponja, que si hasta el volante te recuerda, que a dónde vas, que si el menú de otoño que por cierto debe engordar una barbaridad..." Hacía mucho que no me utilizabas para lanzar esos mensajes tan... tan... mejor me callo.
- ¿Qué pasa, no tengo derecho a ponerme romántica?
- Haz lo que quieras, pero luego todo el mundo te pregunta que qué te pasa, como yo ahora.
- Eso es cierto, Verdadosa.
- Y entonces me dirás que estás harta de escuchar que si estás enamorada, que si hay alguien, que estás feliz, que estás radiante... cuando no hay nada de eso.
- Ya.
- Porque no hay nada de eso, ¿verdad?
- No, no hay nada de eso.
- ¿Estás segura?
- Sí. Segura.
- Mira si te conozco ya (dos años escribiéndome a diario son dos años. Bueno un poco más) que estoy convencida que en breve comenzarás con tus nostalgias y tus palabras agrisadas.
- Te estás pasando de lista, ¿no?
- ¿Me equivoco?
- ¿Me equivoco yo diciéndote que te estás pasando de lista?
- Oye, que aquí pregunto yo.
- No bonita, no. Aquí pregunto yo. Lo que pasa que tú eres algo así como mi portavoz.
- Otras veces me llamas tu alter ego, que parece que da más categoría... si no te importa, digo.
- Pero mi alter ego no puede ser tan... tan repelente, digo yo.
- Eso depende de cómo sea tu ego.
- Mi ego... bien, gracias. En su sitio (creo).
- Por cierto, ayer te llamaron hermética. Un compañero de trabajo.
- Sabes que no lo soy. Pero si lo soy con ellos será por algo.
- Sí, en eso tienes razón. Y mira que me jode dártela. La razón, digo.
- Oye, ¿por qué te has levantado hoy tan rebelde?
- ¿Y por qué me escribes tú últimamente con tantas palabras de algodón? Esa era mi primera pregunta al empezar el post... y a estas alturas todavía no me has contestado.
- Bueno, ya sabes que soy una hermética.
- Mentirosa.
- Verdadosa.
- Y a mucha honra. Por cierto, ¿le has planchado la camiseta?
- ¿Qué?
- Lo que oyes, bueno, lo que lees.
- No te entiendo.
- Sí, que mientras tú estás con tus cursiladas, a él le pone su camiseta. Que le inspira, vaya.
- Sigo sin entenderte.
- Esa que habías visto hace poco por la calle...
- Tienes demasiados datos de mí.
- Todos los que tú quieres darme. Ni más ni menos.
- Dar o no dar. Esa es la cuestión. Ser o no ser, que dirían algunos.
- Chica lista, tú.
- Algún día me dirás por qué.
- Oye, antes de que te vayamas, ¿vas a volver mañana?
- No lo sé. Depende.
- ¿Nos apostamos algo?
- ¿A qué?
- A que tu siguiente post será melancólico. Casi triste...
- Ahora soy yo la que me callo.
- Mejor así. Hasta mañana. ¿Alquien quiere apostar conmigo?
miércoles, septiembre 26, 2007
En todas partes
Te desayuno con prisas, no vaya a ser que te enfríes.
Te mezclo con el chocolate de los cereales, con el azúcar del café. Aún no llegas a ser empalagoso.
Te quedas durante la ducha. Y te siento esponja. En cada rincón, por todos los poros.
Te convierto también en agua, cayendo con fuerza. Intensamente.
Eres el pan caliente de la hora de comer.
Tierno y jugoso.
Imprescindible.
Generoso.
Te recuerdo en el tacto del volante, de camino a casa.
Eres ahora gasolina, fuerza, furia.
Vitamina.
Te respiro en la soledad de estas cuatro paredes.
Te sueño, te busco, te deseo, te imagino, te sorprendo.
Incluso te olvido.
lunes, septiembre 24, 2007
... sin mando
Te lo ordeno.
Y mírame.
Sobre todo, mírame.
Aguántame la mirada, sí.
No huyas.
Sonríeme.
Ponme nerviosa.
Disfrútame.
Secuéstrame.
Sin recompensas.
Retírame.
Juégame.
Sin trampas.
Piénsame.
A gritos.
Recúbreme.
A tientas.
Rocíame.
De ti mismo.
Vacíame.
Con ganas.
Descúbreme.
Y diviérteme.
Sedúceme.
Con manos.
Con palabras.
Con sonrisas.
Con silencios.
Con caricias.
Búscame.
Ya.
Es una orden.
sábado, septiembre 22, 2007
jueves, septiembre 20, 2007
Menú II
Hace ya mucho tiempo, un 9 de Marzo de 2006, publiqué en forma de post el siguiente menú:
1º Plato:
Cóctel de esperanza.
Revuelto de pasión.
Sopa ilusionante.
2º Plato:
Ternura rebozada.
Besos en su jugo.
Caricias a la plancha.
Postre:
Pirámide de imaginación y toppings de fantasía.
Flan de sonrisas.
Revolvcones flambeados.
El tiempo pasa, y los sentimientos cambian.
Éste es el menú de otoño:
1º Plato:
Menestra de nostalgias.
Entremeses de miradas cruzadas.
Puré de suspiros.
2º Plato:
Suflé de piel al rojo vivo.
Silencios al vapor.
Recuerdos al pil pil.
Postre:
Macedonia de reciente de amor.
Pastelitos de palabras al oído.
Explosión en texturas de chocolate.
(Sé que no te gustará tanto, pero está dedicado a ti).
martes, septiembre 18, 2007
Sorpresas
¿Qué es una sorpresa?
Una filigrana,
un libro escondido en una estantería,
una sonrisa robada,
unas letras escritas a toda prisa en un espejo.
Una intención,
una forma de ser, y de querer.
Un oficio (el de sorprendedor),
una actitud (la de la sorprendida).
Un corta y pega muy estudiado,
mezcla de azul y negro,
simbiosis entre lo que tú eres y lo que yo doy.
Ecos del pasado, que ojalá fueran de futuro.
Esfuerzo robado al tiempo,
una mirada al fuego que un día ardió,
a los besos que esparcimos por encima del mantel.
Un misterio escondido en el sótano,
un juego cosido entre tus manos,
la magia repartida por las escaleras,
la excusa para que yo no deje de preguntar.
¿Qué es una sorpresa?
Un motivo,
en mitad de cualquier esquina,
para ser feliz.
lunes, septiembre 17, 2007
Difícil
Hay veces que nos empeñamos en lo difícil.
No sé cuánto tiene que haber de difícil para convertirse en imposible.
No sé si las personas nos diferenciamos entre los que apuestan por lo fácil y los que prefieren intentar lo difícil.
No sé quiénes son los más inteligentes en sus elecciones.
¿Qué hace una mujer de 35 con tantos recursos sola?
Esa es la pregunta difícil de la noche, contesté. Pero no tengo la respuesta.
Hoy creo (hoy siento) que he tirado por el camino de lo difícil demasiadas veces.
Y que ha llegado la hora de buscar uno mucho más sencillo.
jueves, septiembre 13, 2007
Argentina
Cuatro amigas rumbo a un país desconocido. Bueno, no tanto. Mera licencia para empezar. Muchos kilómetros por delante. Muchas más ilusiones. Ganas.
martes, septiembre 11, 2007
Volver
Obviamente, porque es un tango.
Porque me gusta esa palabra. Tiene fuerza. Sí, a mí me gusta volver.
Lo hago una y otra vez.
Vuelvo a mi casa, a mis cotidianeidades, a este rincón. También a las rutinas.
Vuelvo a lo de siempre pero como casi nunca.
Vuelvo con las pilas cargadas, con el corazón lleno de caricias, con los ojos asombrados de tanto bonito como he visto.
Vuelvo íntegra, confiada, con esperanza. Con muchas ilusiones.
También vuelvo la cabeza atrás. Porque no habrá una tercera.
De eso estoy segura. No, no lo habrá.
Hoy he vuelto incluso a mi trabajo, después de tantos días de una maravillosa libertad casi insultante, en los que la única preocupación era ver, sentir y dejarme llevar.
Ha sido un gran verano. Me lo merecía.
Y me lo he regalado. Yo sola. A mí misma.
Como siempre por estas fechas, espero impaciente a ver caer las hojas. Ya queda menos para mi estación preferida. Pero me da pena decir adiós a las vacaciones.
Y hoy, tengo que reconocerlo.
