No me gustan los cambios. A veces, no los entiendo.
Por eso no me gustan los cambios que ha hecho Blogger.
De repente, veo los comentarios de mi último post. ¡La mayoría se han convertido en anónimos!
Además, salen letras raras, símbolos extraños, el dichoso cartelito de conexión segura que me pone de los nervios...
Será que no me gusta pelearme con los botones. Pero todavía no le he encontrado la gracia. No me he dado de frente con ninguna de las ventajas... Todo se andará.
Da mucho de sí esto de tener un blog. Ayer me las dieron con queso. Y me las comí enteritas. Un amigo mío me bromeó diciéndome que existe una norma ISO para los blogs. Yo, que en el fondo soy una ingenua, me lo creí. Me contaba con tanta naturalidad los requerimientos, que no tuve más remedio que creerlo. Había que escribir todos los días, sin faltas de ortografía, un número obligado de posts al año... Hasta ahí, todo correcto.
El problema para que yo pudiera obtener ese ISO era la falta de enlaces en mi página, las pocas fotos que tengo, que no cuelgo música ni vídeos (ahí mi inutilidad es total y absoluta, lo reconozco)... Además, había que pagar 200 euros al año.
"¿Y para qué quieres tener una norma por las que has pagado?", pregunté. "¿Sólo por lo que digan y para que lo vean los demás?", volvía preguntar.
Aún me estoy riendo de lo fácil que es tomarme el pelo...
viernes, enero 26, 2007
Blogger
miércoles, enero 24, 2007
Encuesta (II)
Acabo de recibir un correo electrónico del Instituto Nacional de Estadística. Me pide que, en vista de tan buenos criterios ante la pregunta anterior, os haga hoy la siguiente encuesta:
¿Qué crees que desune más en una pareja?
a.- El corazón.
b.- La cabeza.
c.- El sexo.
martes, enero 23, 2007
Encuesta
Encuesta, nada científica, entre los lectores de este blog.
¿Qué crees que une más en una pareja?
a.- El sexo.
b.- El corazón.
c.- La cabeza.
lunes, enero 22, 2007
Otra intimidad más
A menudo me pregunto por qué me cuesta tanto conseguir ciertas cosas. Aunque creo que hasta ahora no me ha ido mal la vida y las circunstancias no me han sido adversas, soy consciente de que todo me cuesta especialmente.
Claro que puede que sea una opinión puramente subjetiva y que todos, al fin y al cabo, pensemos de una manera parecida. Quizá creamos que a nosotros las cosas nos cuestan más que al vecino...
Pero hay algo en esa felicidad deseada que no llega. He compartido tanto en este blog que supongo que da igual una intimidad más. El sentir que todavía tengo que seguir esperando (¿a qué?), que nunca tengo el viento de cola, que hay ciertas cosas que aún no son para mí, que todo es...
Puede que sea que estoy de bajón, o esta maldita soledad de desayuno y cena, la conversación con mi amiga B. sobre lo que queremos y lo que tenemos, o el sentirme poco escuchada cuando he llamado para contar mis problemas. Puede que todos me vean demasiado fuerte cuando en realidad soy demasiado vulnerable. Puede que esté cansada, o desilusionada, o que me haya vuelto escéptica. Puede que sea que se acercan los días de lluvia y no se me ocurre con quien meterme bajo la manta acurrucada en un sillón.
Ojalá sea sólo porque tengo la regla y no me aguanto ni yo.
¿Qué más da... una intimidad más?
domingo, enero 21, 2007
sábado, enero 20, 2007
Cajera
Cuando era pequeña, mi sueño era ser cajera. Cajera de las de antes, cuando no existían los códigos de barras y había que teclear todos los precios manualmente. Por eso me fabriqué mis máquinas registradoras y siempre que mi hermana me preguntaba a qué quería jugar, la respuesta era fácil: a las tiendas. Por supuesto, yo era la cajera.
Los años pasan y las vocaciones infantiles, también. Se van quedando en el cajón de los recuerdos. Como tantas otras cosas. Aunque no puedo evitar pensar en aquellos juegos tan dulces cada vez que estoy en la cola de un súper...
Será que me estoy haciendo mayor.
Y tú, ¿qué querías ser de mayor?
miércoles, enero 17, 2007
Sal y luego quédate
Quédate ahí. En medio de mis risas.
Sal de allí. Del silencio de mis dudas.
Búscate un hueco en el rincón de mis alegrías.
Acomódate en la esquina de mis deseos.
Huye de la sombra de mis tristezas.
Aléjate de la resaca de mis incertidumbres.
Conquista todos los poros de mi cerebro.
Seduce a las neuronas de mi piel.
Respira la música de mis besos.
Cómete el secreto de mis silencios.
Hazme el calor cuando hiele.
Y enfríame antes de que el fuego nos queme.
Sal de ahí.
Quédate aquí.
martes, enero 16, 2007
Acabose
Me pinchan y salto. Me lo noto. Me lo tengo que hacer mirar.
Me dicen ven y voy. Lo sé. Tengo que hacer que me lo miren.
Eso también.
Tengo tantas ganas de vivir que a veces la propia vida se me queda pequeña.
Tantas ganas de reír que no me compensan los semblantes serios.
Tantas ganas de vibrar que no me apaño con una cuerda mal tensada.
¿Para qué?
Ganas de miradas de fuego, en vez de acero.
Ganas de palabras de verdad.
Verdades para adornar esa ensalada de mango y helado de chocolate.
Sonrisas que derritan ese helado. Muchas sonrisas.
Y de paso, que me derritan a mí.
Ganas.
Ganas de que sea sí lo que digo, lo que pienso, lo que ofrezco.
Ganas de que mis razones ganen.
Ganas de que lo mío también vale.
Y también importa.
De que sé muy bien lo que digo.
Porque acabose, te pongas como te pongas, no lleva tilde.
domingo, enero 14, 2007
jueves, enero 11, 2007
Adiós, abuela
Ayer fue un día largo. Muy largo.
Largo, duro y triste. Muy triste.
Porque lo inminente no lo fue tanto.
Porque no me gustan las despedidas.
Porque no me gustan las despedidas en plural.
Porque te has ido para siempre.
Echaré de menos tus cosquillas. Tus palabras. Tus silencios.
Esos ojos azules tan especiales, los más transparentes que jamás he visto, y que ha sido tu legado para tu recién nacida bisnieta.
Echaré de menos las historias que me has contado. Las que has callado.
Echaré de menos tu olor, tus afirmaciones, tu discreción absoluta.
Tu casa, tus armarios, tus guisos, tus risas, tu cariño.
A una abuela se la quiere desde que llegamos a este mundo.
Y yo he tenido una de las mejores.
Te echaré de menos.
Ya lo hago.
Hasta siempre, abuela.
martes, enero 09, 2007
Algunos
El sol la luz un partido de pádel con mis amigas comer todo lo que me gusta mis rizos escribir leer las caricias una ducha larga dormir sin despertador una conversación interesante jugar a los dados incluso ganar los bombones esos que tanto me gustan mirar las fotos observar escucharos las cañas de después del partido los blogs jugar al "yo nunca he" las sonrisas de mis sobrinos comprarme un pantalón sin que me lo tengan que meter los sms los correos electrónicos llenos de buen gusto los besos el cielo nublado nadar la música mis amigos el jamón bailar guardar secretos el mar aprender...
Estos son algunos de los motivos de mi felicidad.
¿Cuáles son los tuyos?
lunes, enero 08, 2007
Des-ilusión
Ilusión:
1. f. Concepto, imagen o representación sin verdadera realidad, sugeridos por la imaginación o causados por engaño de los sentidos.
2. f. Esperanza cuyo cumplimiento parece especialmente atractivo.
Desilusión:
1. f. Acción y efecto de desilusionar o desilusionarse.
jueves, enero 04, 2007
Pienso, luego existo
De repente, me he puesto a pensar en la cantidad de cosas en las que hay que pensar al cabo del día:
En tener buenas ideas en mi curro.
En cómo sorprender a las personas a las que quiero.
En la lista de la compra.
En qué decir.
En con quién comer.
En qué quiero ser de mayor.
En ti.
En mí.
En cómo superarme día a día.
En el próximo partido.
En si voy a ir o no.
En el argumento de un próximo relato.
En qué vamos a hacer.
En la tregua (?).
En la paz.
Y por supuesto, en qué escribir en el post de cada día (o casi).
Y tú, ¿en qué piensas?
martes, enero 02, 2007
El origen del cornudo
Ni ponerlos ni que nos los pongan.
Pero si algún día ocurre, al menos saber su origen etimológico:
En la antigüedad, en los países nórdicos, los gobernadores de las comarcas, por su condición de tal, podían seleccionar a las mujeres con las que deseaban intimar. Cuando esto se producía, la puerta de la casa donde se encontraba el gobernador con la mujer seleccionada era adornada con los cuernos del alce, en señal de su presencia.
Si la mujer estaba casada, su marido mostraba felizmente a sus vecinos el adorno, puesto que representaba un orgullo que el gobernador estuviese allí.
Si es que todos los días se aprende algo nuevo...
domingo, diciembre 31, 2006
El último
Éste es el último post del año.
Un año al que despido con un sabor agridulce.
No ha sido un año malo. Tampoco excesivamente bueno.
Otro año de intensidades. De cosas muy buenas y también muy malas. De esfuerzos. De esfuerzos inútiles. De querer hacer. De caminos incompletos...
Termino este año con una sonrisa. La mía. Y con un propósito: el de ser, a partir de ahora, un mucho más egoísta de lo que he sido hasta ahora. En otras palabras, pensar en mí.
Dejo en este 2006 muchas ilusiones, alguna que otra persona, más de un objetivo, deseos que no alcancé. Me deja este 2006 alguna que otra arruga en mis ojos, un par de cicatrices en el alma, sentimientos a flor de piel, y muchas (demasiadas) preguntas sin contestar.
Termino el año peor que lo empecé. Un año en el que me acostumbré a ser sombra, en el que me gané el cariño de mucha gente, en el que me creí tus tequieros y te los devolví cocidos a fuego lento para que no se te escaparan, en el que sonreí mil y una veces creyéndome sol a pesar de ser luna, en el que me dije otras mil veces esto no puede seguir así, en el que por fin entendí que Caperucita nunca puede hacerse amiga del lobo, en el que me dijeron quédate a mi lado cuando yo ya había decidido salir corriendo, en el que ahogué mis penas con amigos que saben cómo estoy con solo mirarme; pero sobre todo, el año en el que me miré en el espejo sin tener que salir huyendo porque me gustaba lo que veía.
Quedan menos de 24 horas para que termine un año que quiero que termine cuanto antes. Un año de lecturas, de escritura, de tantos y tantos blogs que me han enseñado, ayudado y acompañado. Otro año de una verdadosa que tiene cuerda para rato, aunque reconozco que hace pocas semanas pensé en cerrarla definitivamente. Una experiencia fascinante con un marcador al que miro tímidamente para ver alucinada que ha contado más de 26.400 visitas, y subiendo.
Un año de tantas y tantas horas invertidas en un trabajo que me gusta pero que en muchos momentos me tiene esclava. De personas que no siempre han sabido estar en su sitio, y de otras que se han esforzado en ponerme siempre las cosas lo más fáciles posible.
Un año de fuerza de voluntad, de no tirar la toalla (eso jamás), de si tú me dices ven lo dejo todo, de mucho aprendizaje, de soledades y ausencias, de soledades y audiencias de las que se clavan en el alma y no se olvidan, de risas y carcajadas, de equilibrio a pesar de todo.
El otro día alguien me dijo que al cumplir los 35 cerraba un ciclo de siete años. Hoy sólo pienso en inaugurar este 2007 que ya está encima y dejarme engatusar por todo lo que quiera depararme. Ojalá sea bueno...
Feliz Año Nuevo a todos vosotros.
Salud.
jueves, diciembre 28, 2006
Carta de amor
Era el mes de septiembre. Tenía una semana de vacaciones. Un día, en el buzón, recibí una convocatoria de un concurso de escritura. Había varias categorías. Me presenté a microrrelato y a carta de amor.
Curiosamente, la carta me salió con tintes a desamores. Se la di a leer sólo a dos personas. Una de ellas me dijo que había mucho de mí en aquellas letras.
Hace dos días me han comunicado que esa carta de amor ha ganado el tercer premio del concurso.
Ahí os la dejo...
"Ésta podría ser tu carta de amor. Porque un día me dijiste que todos deberíamos tener el derecho a recibir, al menos, una carta de amor al año.
Pero no te preocupes. Me has hablado mil veces de tus miedos al amor. Por eso, ésta no va a ser la tuya. Permíteme que me la escriba a mí misma. Aunque en el remite cambie a última hora mi nombre por el tuyo.
Jugamos a mezclar el fuego de mis ojos con el acero de tu mirada, el cielo al que me acostumbré a viajar con ese infierno de todo a cien que te empeñabas en mostrarme, mis manos ardientes al contacto con tu piel con las tuyas que me manejaban a su antojo. Tus mundos y los míos.
Me encuentro buceando entre el amor y el desamor. Y no sé si debo escribirle al adiós o a la indiferencia. Dicen que entre el amor y el odio hay una barrera tan delgada como la piel de una burbuja, pero no encuentro ese camino.
Siempre creí que una carta de amor debía estar cargada de tequieros, de deseo, de estrellas... Al menos sé que has aprendido a entenderme. Que en esta carta, aunque no lo leas, está todo esto.
Sobre todo, deseo. Y afiladas palabras que tendrás que digerir tú solo. Esas que un día me dijiste que usaba con la misma facilidad con la que un cirujano utiliza su bisturí.
Quizá no debería escribir esta carta. Porque con ella vuelvo a decir sin que me oigan, sigo escribiendo para que no me lean. Intento explicar para no hacerme entender.
Los dos sabemos que la necesidad no tiene nada que ver con el amor, ni la piel con el corazón. Que el abecedario de caricias no comparte códigos con el alfabeto de nuestras bocas, que ni tan siquiera el significado de tus palabras coincide con el de las mías.
Y aquí me tienes. Deshojando todo lo que encontré a mi paso, buscando un sí pero hallando un no, pidiéndote permiso para instalarme dentro sin ganas ni tiempo para encontrar la casilla de salida. Encontrándote sin buscarte, respirándote sin olerte. Con mi maleta ya gastada repleta de felicidades a una sola banda a la que se me olvidó echarle el candado aunque en realidad nunca tuvo llave.
Una llave para abrir, no para cerrar. Para abrirte a mi sombra y diseccionarte a mi gusto, para mí sola. Verte y descubrirte.
Ése será el día en que pueda escribirte tu carta de amor. La que estará llena de palabras maceradas en almíbar y adornada con caricias de algodón. La que tampoco llegaremos a creernos.
Mientras tanto, hoy me escribo, te escribo".
miércoles, diciembre 27, 2006
El poder inexorable del tiempo.
¿Para qué sirven 5 minutos?

Por ejemplo, para ver las cosas más claras.
Incluso más bonitas.
jueves, diciembre 21, 2006
Gritar
Hay una cosa que no soporto: los chismes, los equívocos, las trampas. La mala idea.
Por eso no puedo permitir que nadie hable por mí o que se haga pasar por mí. Yo, que siempre hablo a las claras y mirando a los ojos (aunque eso pueda ser considerado por muchos como un error) me siento muy orgullosa de ese aspecto de mi personalidad.
Lo que he dicho, lo mantengo.
Nunca hablo a las espaldas de nadie. Siempre voy de frente.
Pero lo que no he dicho (ni escrito) no tengo por qué asumirlo yo.
Me encantaría gritar ¡Estoy harta, mi paciencia se ha terminado!
Pero éste es un sitio demasiado bonito para gritar.
martes, diciembre 19, 2006
Un día cualquiera
Hoy:
Me he sentido feliz por el trabajo bien hecho.
He comido en un restaurante turco, saboreando a tope esos dos pastelitos de miel y pistachos que tanto me gustan.
He salido corriendo por la calle Alcalá.
Me he decepcionado con la primera llamada del día.
Me han dado plantón.
Me han llamado imprescindible.
No he tenido tiempo para escribir.
He recibido la primera tarjeta de felicitación navideña, no virtual.
Me he reído a carcajadas, olvidándome de las patas de gallo.
Me he encontrado con un antiguo compañero de trabajo en mi oficina.
He dado un beso al aire.
Me has llamado para contarme tus penas.
No me han hecho partícipe de otras penas.
He estado en esa casa en la que hace tanto que no entraba.
Me he peleado con la tecnología.
Entendí regalito cuando me dijeron recadito.
He escuchado la misma canción en el coche doce veces.
Hoy... volveré a dormir sola.
lunes, diciembre 18, 2006
Reflexión
Apuro mis últimos días con 34.
Agoto las ilusiones antes de que llegue el momento.
Corro para conseguir los pocos objetivos que me marqué hace ahora un año.
Escucho mucho. Hablo menos.
Miro a mi alrededor como lo hacen los niños. Alucinados.
Y espero.
Saco a pasear mis esperanzas. Sólo de vez en cuando.
Las abrigo para que no se constipen.
Porque me da miedo que luego nadie pregunte por ellas.
¿Tan difícil es decir qué tal estás?
Observo. Y espero.
Aunque cada vez espero menos.
Colecciono momentos inolvidables.
Me visto de Caperucita para atraer al lobo.
Siempre me han gustado los feroces.
Y me apellido la valiente, sólo porque me gusta.
Porque un día sin venir a cuento, durante este año que ahora acaba, llegando a una fiesta casi de extrangis, alguien que sabía quien era pero que nunca había cruzado ni media palabra conmigo, me saludó con ese preciso "Tú eres R. la valiente", al que acudo con frecuencia cuando esa valentía me ha dejado plantada de mala manera (sí, me gustan las frases largas).
Los años pasan.
Algunas cosas cambian.
Las personas, nunca.
En todo caso, para mal.
Eso dicen.
No termino de creérmelo.
Mientras tanto, yo espero.
Aunque cada vez menos.
Creo que eso ya lo he dicho.
domingo, diciembre 17, 2006
Adicción
¿Por qué será que todo lo bueno crea adicción?
El chocolate.
La comida.
Los besos.
El mar.
La buena vida.
Viajar.
Los libros.
La fantasía.
Vivir.
Las caricias.
Dormir.
Enamorarse.
El sexo.
¡Tantas cosas!
Y a ti, ¿qué te crea adición?
jueves, diciembre 14, 2006
Frívola
Los 5 secretos de una mujer feliz:
1.- Es importante encontrar a un hombre que comparta contigo la responsabilidad y las tareas del hogar, y que tenga un buen trabajo.
2.- Es importante encontrar a un hombre alegre, que disfrute del baile, los paseos, y que te haga reír.
3.- Es importante encontrar a un hombre tierno, de quien se pueda depender afectivamente sin que por ello te subordine, y además, que no mienta.
4.- Es importante encontrar a un hombre que sea buen amante y que adore tener sexo contigo.
5.- Es MUY, pero MUY IMPORTANTE, que estos cuatro hombres NO se conozcan entre sí.
martes, diciembre 12, 2006
Un bonito verbo
Me gusta amar a través de la admiración.
Me gusta que me amen por los caminos del respeto.
Me gusta amar por lo que dicen nuestras pieles.
Me gusta que me amen a través del deseo.
Me gusta amar desde la confianza.
Me gusta que me amen con libertad.
Me gusta amar con el corazón.
Me gusta que me amen de forma original.
Me gusta amar apasionadamente.
Me gusta que me amen irracionalmente.
Me gusta amar también desde la sensatez.
Me gusta que me amen con descaro.
Me gusta amar con sabor a compromisos.
Me gusta que me amen a ritmo de boleros.
Me gusta amar.
Me encanta que me amen.
lunes, diciembre 11, 2006
Hasta siempre
La muerte siempre nos pilla en mal momento.
Sobre todo, la muerte de las personas a las que queremos.
Sobre todo, la muerte de los que son especiales.
Sobre todo, la muerte de aquellos a los que echaremos de menos.
Sobre todo, cuando te llaman a las once de la noche para decirte que se ha muerto la persona con la que te has estado tomando unas cervezas el día antes.
La vida es caprichosa, injusta en ocasiones.
"La vida es un regalo", me decían ayer.
Hasta que deja de serlo, supongo.
La muerte nunca nos pilla en un buen momento.
Mucho menos cuando quien se va es un amigo.
Te echaremos de menos, E.
domingo, diciembre 10, 2006
De viaje
Siempre he pensado que todo viaje tiene algo de huída, de escape.
Afortunadamente, no huyo de nadie. A estas alturas, ni de mí misma. Pero sí de ciertas cosas. Todos huímos de algo...
Un paréntesis.
Una pequeña escala.
Parar por necesidad.
Por deseo.
Un viaje donde la distancia física se vuelve terapéutica.
Un vuelo para alejarme de todo lo que me duele, de lo que sangra.
Unos días para enamorarme.
De mí misma, sí.
Para gritarle al mundo. Sin miedo.
Y sonreír al sol, que no me da tregua.
O llorar mirando a la luna, intensa siempre. Mágica.
La felicidad tiene ecos.
La infelicidad produce resaca.
Paseo entre esas voces dulces y ese maldito mal sabor de boca.
Tejiendo vida.
Respirando amores.
Imaginando paraísos.
Deshaciendo fantasías.
¿Qué es sino la vida?
Para algunos simple huída.
Siempre lo he pensado. Todo viaje tiene algo de eso.
Y hoy, además de pensarlo, así lo siento.
lunes, diciembre 04, 2006
El valor del tiempo
Hay que ver lo rápida que pasa la vida,
lo rápido que pasan los años,
lo rápido que pasan los meses...
.. y lo larga que puede llegar a ser una semana.
Hay que ver.
sábado, diciembre 02, 2006
Otra vez yo
El eco de tus besos,
la resaca de tus caricias,
el sabor dulce de tu boca
y la orilla de tu piel.
Imagino.
Recuerdo.
Pienso.
Deseo.
Esos secretos no compartidos.
Esos misterios amontonados bajo mis sábanas.
Mis intimidades.
Las tuyas.
Las nuestras.
Imagino.
Recuerdo.
Pienso.
Deseo.
Quizá sea la hora a la que escribo.
O las ausencias.
Mis necesidades.
El motivo por el que veía salir el sol.
Un camino hacia la felicidad.
Largo. Difícil.
Pero camino al fin y al cabo.
Imagino.
Recuerdo.
Pienso.
Deseo.
viernes, diciembre 01, 2006
Hoy
... Hasta que un día te levantas y, de repente, te das cuenta de que te has quedado sin palabras.
jueves, noviembre 30, 2006
miércoles, noviembre 29, 2006
Piensa en verde

Porque es el color de la esperanza.
Porque verdes son mis ojos.
Porque verde que te quiero verde.
Porque a todos nos gusta ser un poco verdes.
(Foto: FJ González Catalán)
domingo, noviembre 26, 2006
De mudanza
Me he dado cuenta de que tengo una colección de noes,
un álbum repleto de dudas salpicado de mentiras,
un cofre lleno de reproches, en vez de tesoros,
una paleta embadurnada de soledades, donde debía haber colores.
Me he dado cuenta de que tengo una caja adornada con indiferencias,
un cajón que rebosa egoísmo que no es mío,
un cuento lleno de fantasmas, en vez de héroes,
una canción de chicle, desafinada y triste.
Me he dado cuenta de que el sol está en mi cara.
Poderoso.
Me he dado cuenta de que es tiempo de mudanza.
¡Qué pereza! Con lo poco que me gustan las mudanzas.
Me he dado cuenta de que puedo mirar al mundo con la cara bien alta.
Aunque hoy prefiera cerrar la puerta y esconderme.
Para que nadie me vea.
jueves, noviembre 23, 2006
¡Estoy embarazado!
El otro día comentaba que una de las cosas por las que te das cuenta que ya eres mayor es que nadie te pregunta qué quieres ser de mayor.
Pero hay otra circunstancia que, por si aún no te habías dado cuenta de que eres rematadamente mayor, no deja lugar a dudas. Tus amigos/as están embarazados/as. (Y lo malo es que en muchos casos van por el segundo incluso por el tercero).
Hoy me han dado la feliz noticia dos buenos amigos. Uno, espera impaciente a una niña chinita aunque aún no le puede poner fecha a la feliz llegada después de largos meses de duros trámites. Al otro, le esperan los ocho meses más felices de su vida.
A los dos les he felicitado con un beso sincero y rotundo. Pero supongo que ninguno de ellos se ha dado cuenta de que una pequeña lágrima ha estado a punto de asomar de mi ojo izquierdo.
Como a los amigos no se les puede envidiar, hoy prefiero compartir su felicidad con ellos. Y brindo en voz alta por esas dos noticias tan deliciosas, por esos dos corazones que ya han empezado a latir y que hoy han hecho que el mío fuera un poquito más rápido.
¡Salud!
miércoles, noviembre 22, 2006
Me gusta
Me gusta cuando te quedas.
Cuando bordeamos el sol con las palabras.
Me gusta cuando viajamos hasta la luna sin esfuerzo.
Me gusta tu zumo de nada.
Tu boca de desayuno.
Tus llamadas de poca cortesía y mucho descaro.
Me gusta encontarte despierto.
Y respirarte entre sueños.
Me gusta tu piel hecha mi pijama.
Me gusta lo que me dices, cuando me lo dices.
Me gusta cuando callas, si lo que callas es lo que quiero oír.
Me gusta ese paseo a la locura.
El rally que dibujo por tu cuerpo sin curvas desconocidas.
Me gusta mi sonrisa frente a la tuya.
Me gustan las burbujas que no están en la botella.
Las caricias que no son enlatadas.
Las estrellas que no salen de noche.
Me gusta
lunes, noviembre 20, 2006
Vocación
Una de las cosas que te hacen ver que eres mayor es que, de repente, nadie te pregunta qué quieres ser de mayor.
Debe ser por eso por lo que ya nadie me lo pregunta. Pero si hoy alguien me preguntara qué quiero ser de mayor, lo tendría claro.
Contestaría que de mayor quiero escribir tan bien como él:
“En el principio hízose la noche: una noche falsamente eterna que nunca se convierte ni siquiera en madrugada, por lo cual, el día primero, Dios Nuestro Señor (además de crearse a sí mismo) crea el día y, como el palizón le deja agotado, tiene tanto sueño que no se aclara y se echa a dormir, actividad que le ocupa hasta el día sexto, en que se despierta y, deprisa y corriendo, tiene que crear el universo, el ancho mundo, los vegetales, los animales, los homínidos, la física nuclear y los fantasmas, que (como son tan alocados) se dedican a pintar el cielo de color azul, porque habéis de saber que en un principio (es decir: las cinco primeras jornadas) el cielo era de color verde, razón por la cual se confundía muy a menudo con los prados de césped, a los cuales, a su vez, les parece ahora monótono llevar una existencia tan verde, y se tornasuelan en bellas gamas de colores que vuelven locos de envidia a los arcos iris, los cuales, para no ser menos, adoptan la forma de figuras geométricas: cuadrados, triángulos, cubos, cilindros y, sobre todo, pirámides, que asombran a los faraones egipcios, personajes sumamente enamoradizos que deciden tomarlas bajo su tutela, cosa que las entristece sobremanera y las hace adoptar esa coloración polvorienta, producto de la tristeza y las lágrimas derramadas sobre el Nilo, que a estas alturas no es todavía un río sino un torrente bordeado de pitas, y con un quiosco de bebidas novecentista donde un señor vestido de gris pide el juego del parchís, y un señor chapucero pide el salero, y un tranviario desconocido pide una cabeza de burro con cocido, y una puta con bigote rubio pide pan con tomate en el Vesubio, y un chavalito progre con melena pide vino blanco en la cena, y un gitano orejudo pide un aviador cornudo...”
LA CREACIÓN, Quim Monzó.
Y ahora tú, ¿qué quieres ser de mayor?
domingo, noviembre 19, 2006
viernes, noviembre 17, 2006
Una noche en la ópera
Hace unos días escribí un post que comenzaba así: "Como hace mucho tiempo que nadie me da una sorpresa, la propia vida (que cuando quiere es sabia) se encargó de dármela ella misma..."
Era una historia bonita. Sin embargo, no lo publiqué. Se quedó en la carpeta de borradores. No sé muy bien por qué.
Qué casualidad que a los pocos días, por fin alguien me da una sorpresa. Sucedió ayer. Una llamada a media tarde me preguntaba si saldría pronto de trabajar. El plan: ir al teatro.
- "¿Qué vamos a ver?"
- "Ya sabes que no me gusta que me preguntes tanto. Déjate llevar".
- "Ya, pero ya sabes tú también que yo soy muy curiosa".
- "No seas pesada. Hmmm... al Albeniz. Vamos al Albeniz".
- "¿Y qué ponen?"
- "Algo bonito".
- "Bueno, vale, ahora nos vemos".
- "Pero sobre todo, no te retrases. No podemos llegar tarde. Es un estreno importante"
En Madrid llovía. El tráfico estaba fatal. La mejor solución: ir en metro.
Nos bajamos en la estación de Ópera. Me empecé a extrañar. Y tiramos hacia una dirección inequívoca. Allí estaba el Teatro Real, no el Albéniz.
- "Jo, parece que vamos al Teatro Real".
Nos acercamos a la puerta del Real.
- "Anda, entra".
Mi emoción se dispara. Nunca había estado en el Real. El cartel anuncia "El amor de las tres naranjas", una ópera de un autor ruso.
Subimos unas escaleras. Estamos en un palco ¡En uno de los mejores del teatro! A mi lado, un escritor muy popular que me saluda con un afectuoso Buenas tardes.
No sé por qué pero me acuerdo de Julia Roberts en Pretty Woman, cuando rompe a llorar en medio de la ópera que está viendo de purita emoción. Echo de menos que la ópera que me toca a mí no sea de amor. No voy a poder llorar.
Aunque reconozco que la ópera no es un género que me llene del todo, estar allí es todo un espectáculo. Maravilloso. La escenografía, la orquesta, los más de sesenta personajes que me da tiempo a contar en un mismo momento sobre el escenario, las personas que asisten al Real (interesante mezcla: unas en vaqueros, otras vestidas casi de gala), el vestuario, la música...
Ayer pasé dos horas geniales escuchando ruso. Y reconozco que en un momento dado, dejé de mirar la pantalla de la traducción porque no me hacía falta para entender la historia sin tener ni papa de ese idioma.
Disfruté mucho ayer. Y se lo debo a quien, desde hace mucho tiempo, no deja de sorprenderme. Para lo malo, y como anoche, también para lo bueno.
jueves, noviembre 16, 2006
Ilusión
Un día, hace mucho tiempo, me enamoré de una ilusión. De algo parecido a un sueño, quizá más cerca de una utopía.
Claro que eso lo supe años después, cuando pude mirar aquello con la frialdad que da el paso del tiempo.
Bebía de una fuente más bien seca, inventaba palabras inexistentes, me enfrentaba a sombras que me asustaban más que me sorprendían, subía montañas fantasma de esas que no tienen fin.
Pero tenía ilusión. Y ganas. Aunque a veces ni la ilusión ni las ganas sean suficiente.
Hoy no quiero eso. Hoy no quiero enamorarme de un sueño que sólo disfruto yo. Hoy quiero enamorarme de una persona, de un hombre, de un nombre, de una cabeza, de un cuerpo, de un corazón...
miércoles, noviembre 15, 2006
lunes, noviembre 13, 2006
Roja, sí
Siempre prefiero mil palabras a una imagen.
Casi siempre prefiero quinientas palabras a una imagen.
Muchas veces prefiero cien palabras a una imagen.
Algunos días prefiero diez palabras a una imagen.
En ocasiones, incluso prefiero un par de palabras a una imagen.
Esta noche prefiero una imagen. Ésta.
Gracias, Sangre
domingo, noviembre 12, 2006
Ángeles
De pequeños nos enseñaron que los ángeles de la guarda existían. Crecimos, y como de tantas otras cosas, nos desengañamos enseguida.
Pero hoy, por las escaleras, me he topado con uno de ellos.
Es lo bueno de crecer. Que descubres que nada es eterno.
Que las verdades que dejaron de serlo, finalmente se convierten en realidad.
Aunque los ángeles no tengan alas.
viernes, noviembre 10, 2006
Deseo
Mis manos bailando sobre tu piel.
Mi pelo derramado sobre tu sonrisa
Dos cuerpos navegando en el mar de la vida.
Tus dedos buscando un escondite.
Tus ojos comprando un billete al paraíso.
Coreografías mil veces ensayadas.
Descaro.
Prisa. Urgencia.
Destellos tambaleándose en el aire.
Inventando el todo desde la nada.
Fabricando amores efímeros pero inolvidables.
Bebiéndonos con fuerza.
Con dulzura.
Susurrando al infinito que no se acabe nunca.
Convierto tu cuerpo en un puzzle en el que poner un poco de orden.
Desordeno tus fantasías.
Conozco un camino a la felicidad.
Deseo.
jueves, noviembre 09, 2006
Sigo...
A mi último post, alguno de vosotros ha respondido con otra pregunta. ¿Por qué escribes?
Y como a mí me gusta que me respondan, pagaré con la misma moneda... aunque no tenga tan claro por qué lo hago.
Porque, en muchos casos, es una válvula de escape. Una ilusión, una razón para sonreír. A veces, no sabéis hasta qué punto.
Para intentar aprender. Con vosotros, de vosotros.
Obviamente, porque me gusta escribir. Porque lo llevo haciendo desde que era pequeña y forma parte de mi vida. Tanto, como respirar.
Porque me ayuda a canalizar mis dudas, mis miedos. A punto de cumplir los 35, soy una mujer vulnerable, sí. ¿Y qué? Dudo. Ultimamente, mucho. Me muevo en un hilo de acróbatas. Y me caigo. Pero afortunadamente, siempre hay alguien ahí para recogerme y curarme las heridas. Ojalá me gustara mirarme el ombligo. Ojalá.
Mi enorme curiosidad, sumado al magnetismo que me produce este apasionante mundo del blog, me ha llevado a querer saber algo más de los que pasáis a menudo por aquí. La intención: aprender, mejorar (me), evolucionar. En una palabra, crecer.
No ha sido una cuestión de ego en absoluto. Obviamente, me gusta leer lo bueno. Pero he querido saber también lo malo. Vuestras impresiones. Las más dulces, pero también las menos buenas.
Ya he comentado en otras ocasiones que me gustan los mensajes anónimos. Porque por encima de todo, me gusta jugar. Y los que más me conocéis, sabéis que también provocar. Que me provoquen. Así son las normas del juego. Yo escribo lo que quiero, vosotros exactamente igual. Aunque alguien haya borrado su propio comentario. Jamás censuraré ninguna palabra. Dicen que nunca hay que decir jamás. Y el día que no pueda expresar aquí lo que de verdad siento, cerraré este blog.
Hay días en los que es difícil escribir. Otros, resulta que la inspiración está de vacaciones, o de huelga no anunciada, o de boda. O te ha mandado a hacer puñetas. Yo qué sé.
A veces las palabras se te hacen pequeñas, inservibles para decir todo lo que querrías decir.
Supongo que siempre hay entrelíneas.
Hay días para la frivolidad. Otros, para las intensidades.
Hay días vacíos, muchos.
Hay días en los que soy muy pequeña.
Hay días en los que me siento grande.
En todos ellos intento escribir. Aunque no siempre lo consiga.
Escribo porque me hace feliz.
Y os agradezo a todos vuestras respuestas. Todas me han servido. De todas he aprendido algo.
GRACIAS.
martes, noviembre 07, 2006
domingo, noviembre 05, 2006
Pedir perdón
Leyendo el nostálgico artículo de Javier Marías en EPS de hoy, "Los antiguos amigos", me entero que fue él, junto a Gustavo Pérez de Ayala, el enargado de corregir la traducción argentina del libro Love Story.
Se reprocha Marías haber sido los responsables de lo que él llama "la formulación española de la muy ridícula frase convertida en lema de enamorados durante una larga temporada: AMAR SIGNIFICA NO TENER QUE DECIR NUNCA LO SIENTO".
Yo era muy pequeña la primera vez que vi aquella película. Sin embargo, siempre me pareció una estupidez la frase, esa que ahora Javier Marías define como insensata y cursi.
Me preguntaba, con esa ingenuidad permitida a los muy jóvenes, que por qué no se podía decir lo siento a los que más queríamos.
Han pasado muchos años desde entonces. Afortunadamente, la ingenuidad no me ha abandonado definitivamente, pero sigo pensando que pedir perdón es una de las cosas que más honran al ser humano. Y más aun, cuando se lo decimos a las personas que nos importan.
Si rectificar es de sabios, pedir perdón es de gente noble.
Y si alguien que nos quiere nos pide perdón, perdonarlo es un ejercicio maravilloso.
sábado, noviembre 04, 2006
Mentiras del lenguaje
(Algunas)
Envidia sana.
Hasta que la muerte nos separe.
A la tercera va la vencida.
Mentiras piadosas.
Lo que yo te diga.
Sí.
No.
La arruga es bella.
El tamaño no importa.
No hay dos sin tres.
Una imagen vale más que mil palabras.
Venganza dulce.
Divorcio amistoso.
Amor incodicional.
Hay tantas...
viernes, noviembre 03, 2006
Ciclos
Viajan las ilusiones escondidas bajo llave.
Hasta que alguien las destapa.
Es entonces cuando explotan.
Mantenerse. ¿Hasta cuándo?
Hasta que vuelve el sereno con su manojo de llaves en la mano.
Para de nuevo encerrarlas.
Viajan los deseos bajo la piel.
Hasta que alguien los desata.
Es entonces cuando nos creemos estar vivos.
Permanecen. ¿Hasta cuándo?
Hasta que llega el viento frío que arrasa todo el fuego con el que tropieza.
Para de nuevo sobrevivir, en lugar de vivir.
lunes, octubre 30, 2006
Ayer
"En la mesa y en el juego se demuestra un caballero".
No soy muy amiga de los refranes, pero a veces no tengo más remedio que dejarme seducir por ellos...
(Dedicado a todos aquellos que en vez de jugar, prefieren ganar.
En especial, a los que quieren ganar abusando del contrario.
Y en concreto, a los que necesitan ganar en la pista lo que no ganan en la vida).
viernes, octubre 27, 2006
miércoles, octubre 25, 2006
De mayor quiero ser frívola
A propósito de mi penúltimo post (el del famoso reportaje sobre los estereotipos masculinos), un amigo mío me ha regañado diciéndome que no era verdad que yo entendiera mucho de hombres. Ya sabes, aquello de “dime de qué presumes...”
Le dije que todo fue un juego, una provocación (otra más), un post frívolo que tampoco viene mal.
Me contestó que si de verdad me quería poner frívola debía hablar de tetas, culos y orgamos.
Aprovecho la ocasión para decirle que ni las tetas ni los culos ni los orgasmos me parecen temas frívolos.
De las tetas y los culos no tengo mucho que decir, la verdad. Intento llevarme bien con unas y otro. Somos algo así como un trío de hecho en régimen de gananciales. No nos va mal.
Y en cuanto a los orgasmos, soy de las que piensa que mucho mejor que describirlos con palabras es... sentirlos.
martes, octubre 24, 2006
Misterio
Empecé a trabajar en la radio hace muchos años, siendo muy joven. Estudiaba tercero de carrera.
Recién llegada al mundo profesional, uno de los grandes me dijo que una de las recetas más infalibles para que una mujer atara en corto a un hombre era ofrecerle una cuarta parte de misterio y tres cuartas partes de fascinación.
Muchos años después lo leí en uno de sus libros, cuando comparaba el amor que sentía por la radio con el de una mujer.
Y sí, reconozco que me gusta el misterio y que lo cultivo. Lo intento mantener en todas las circunstancias, no sólo con los hombres.
Pero hoy, no sé por qué, me ha dado por pensar que quizá tanto post acabe con ese pequeño tesoro llamado misterio...
lunes, octubre 23, 2006
Hoy, trapo rojo
Leo un reportaje de un dominical, entre divertida y alucinada, titulado "25 claves para entenderles". El subtítulo avisa: Un gabinete de expertos nos ayuda a comprobar si los estereotipos sobre los hombres son ciertos.
Y yo, que de hombres sé un rato pero que últimamente me tienen algo despistada, voy y me pongo a ello. A comprobar si los estereotipos son ciertos...
Para quien no haya tenido a bien leer el reportaje, os contaré que en él se formulan 25 preguntas (pues sí amigos, no soy yo la única que pregunta) de la talla de:
¿En qué piensa cuando dicen que en "nada"?
Con los amigos, ¿sólo hablan de sexo y fútbol?
¿Por qué no recuerdan los aniversarios?
¿Necesitan demostrar que pueden hacerlo todo?
¿Les preocupa el tamaño de su virilidad?
¿Son infieles por naturaleza?
¿Qué es lo que más les excita?
¿El coche es su verdadero y único amor?
... Llegado a este punto, vuelvo a la primera página para mirar quién lo firma. Lo que me imaginaba: está escrito por una mujer.
Si éstas son algunas de las preguntas, imaginaos las respuestas. Algunas, tan eruditas como su propio enunciado. Pero curiosamente, la mayoría (ya lo avisaba el subtítulo) son dadas por expertos (hombres), que me imagino se conocen muy bien entre sí.
Os dejo algunas perlas, que yo, que de hombres sé un rato, todavía estoy dándole vueltas.
"Ante un partido de fútbol o una película de acción, consiguen abstraerse completamente del mundo".
"La mayoría de las veces, con los amigos hablan de sexo y fútbol. Otras, de coche y de política".
"Aceptar consejos femeninos es asumir que ella puede ser más inteligente".
"No recuerdan los aniversarios porque tienen poco interés en hacerlo".
"Sólo se sienten padres tras el nacimiento".
"A la hora de dar y recibir placer erótico, el tamaño no importa".
"El hombre suele tener más parejas y darle mayor importancia al sexo que la mujer".
"Los hombres se excitan por la vista".
"En lo primero que se fijan los hombres es en los senos de una mujer".
"Lo que más les molesta de una mujer es que les critiquen su falta de habilidad en el sexo".
"Mientras que la mujer busca hombres inteligentes, a ellos les atrae más encontrar parejas que se asemejen a sus madres y que los apoyen en casa antes de ir a trabajar".
Y ya paro que no quiero ponerme pesada. Prometo que tanto las preguntas como las respuestas son literales.
Ahí lo dejo... Pero me encantará saber lo que piensas.
(Dedicado a quien esta mañana me ha recordado lo mucho que me gustan los capotes, pero sobre todo las muletas).
domingo, octubre 22, 2006
Error de envío
El otro día iba con un amigo en el coche. Recibí un sms de una amiga para ver si esa noche me apuntaba a irme de fiesta, como habíamos hecho la noche anterior. De inmediato la contesté que no podía porque ya había quedado. Además, le hacía un repaso rápido a lo bien que nos lo habíamos pasado hacía unas pocas horas.
No sé en qué estaría pensando, que en vez de mandárselo a ella se lo envié al amigo que iba a mi izquierda conduciendo. No era un mensaje comprometido, pero no me apetecía que él lo leyera.
Así que, una vez que me di cuenta de la metedura de pata, le dije que por favor lo borrara y no lo leyera, que no era para él.
Mi amigo, ni corto ni perezoso, en vez de borrarlo de inmediato, y después de leerlo (lo sé porque es alguien a quien conozco muy bien y sé que disfruta tomándome el pelo siempre que puede. Su sonrisa le delató), me dijo que no le había llegado. Dio el tema por zanjado.
A todos nos puede la curiosidad. Es difícil no mirar cuando nos encontramos algo que creemos puede interesarnos...
Pero sinceramente, con la mano en el corazón, ¿qué hubieras hecho tú? ¿lo hubieras leído, a pesar de estar en tu móvil, si la persona que va a tu lado te pide que por favor lo borres porque no era para ti?
jueves, octubre 19, 2006
No sé...
Ya no sé qué sonrisa inventar. Ni que mirada utilizar.
No sé qué palabras son las que lograrán que el sol bañe esa mirada distante.
¿Y si ya no me quedaran más fuerzas?
Soy una niña desvalida.
Cansada y agotada de esperar.
De esperar ¿el qué?
Una imbécil a la que llaman fuerte, pero débil.
Hoy, mucho.
Con miedo, con penas, con demasiados silencios.
Con pasillos eternos llenos de sombras que se me acercan demasiado.
No me gusta el vacío que de vez en cuando me visita.
No me gusta dar a la nada. Me gusta dar, pero no cuando lo que das se tira por la ventana.
Me gusta recibir sonrisas. Y un poco de dulzura.
Sólo eso.
No estoy en condiciones de pedir. ¿O sí?
¡Qué mala es la indiferencia!
La vida es complicada, sí. Pero a veces, lo es demasiado.
Y estoy agotada (ya lo he dicho) y no sé cómo enfrentarme a ella.
Hay días en los que uno se siente idiota.
Hoy me ha tocado a mí.
miércoles, octubre 18, 2006
Mano

A veces, es eso todo lo que necesito.
Una mano donde agarrarme, que me diga por dónde debo ir y por dónde no.
Que me enseñe el camino.
Que me coja con fuerza, que me guíe.
Que me lo ponga fácil.
Una mano fuerte pero dulce.
Sí, fuerte. Muy fuerte.
Una mano que me diga ven.
Decidida pero no incisiva.
Una mano que me acaricie.
Que escriba en mi piel.
Que baile por ella sin necesidad de melodías.
Que se pierda en mi cuerpo sin querer buscar la casilla de salida.
Una mano dice mucho.
Dos, ni te cuento.
martes, octubre 17, 2006
Respuesta (II)
Soy de las que piensa que los miedos no hay que fomentarlos gratuitamente.
Y que no me gusta que me metan el dedo en la llaga.
Respuesta (I)
Soy de las que piensa que, igual que no hay mujeres frígidas sino hombres inexpertos, no hay preguntas malintencionadas sino respuestas desafortunadas.
Pregunta (II)
¿Hasta dónde hay que defender una verdad... cuando la persona que tienes enfrente no quiere escucharla?
domingo, octubre 15, 2006
Más cerca
Enamorarse de la persona equivocada.
Reír con quien te hace llorar.
Irse a vivir con la persona a la que quieres pero de la que no estás enamorada.
Creer a quien te miente.
Querer a quien no sabe querer.
Perdonar a quien no dice lo siento.
Soñar con quien no cree en los sueños.
Amar a quien te dice que no eres su prioridad.
Buscar a quien se esconde.
Encontrar lo que no buscas.
La vida es caprichosa.
Supongo...
viernes, octubre 13, 2006
Confianza
"Confío en ti".
Es una de las mejores cosas que me pueden decir, y que más aprecio escuchar.
Llego a casa con los ecos de esas tres mágicas palabras. Algo que me llena de orgullo y felicidad, aunque reconozco que ir a una fiesta y que una persona que sabe quien eres pero con la que nunca has cruzado palabra te reciba con un "Aquí está R., la valiente" es también motivo de subidón.
Y a ti, ¿qué es lo mejor que te pueden decir?
miércoles, octubre 11, 2006
martes, octubre 10, 2006
Ganas
Tengo ganas.
No, tengo muchas ganas.
Tantas que a veces pienso que voy a explotar.
Tantas... que si esto fuera un bolero diría que me falta el aire.
Ganas de que me mires.
De que me toques.
Ganas de hablar sabiéndome escuchada.
Ganas de que me respires, de que me bebas.
Ganas de que compartas mis lágrimas.
De que provoques mis risas.
Ganas de que me muestres.
De que te escondas en mí.
Tengo ganas de gritar.
De callar.
De llorar.
Tengo ganas de vivir.
No sé si de ésta o de otra manera.
Tengo ganas de que me hierva la sangre.
Con miradas.
Con palabras.
Con tus manos dentro.
Y fuera.
Tengo ganas de ser inolvidable.
De dejar de ser luna para convertirme en sol.
Ganas de perderme.
Tengo ganas de encontrar mi lugar.
Olvidar los otros.
Ganas de reinventarte.
Tengo tantas ganas...
lunes, octubre 09, 2006
Bye bye
Hacerles frente. Sin miedo.
Meterlos en cintura. Con mano dura.
Ahuyentarlos. Espantarlos. Alejarlos.
¿Qué tal sodomizarlos?
Poderles. Ganarles la partida.
Hacerles un corte de mangas. Descaradamente.
Reírme en su cara. Sin disimulos.
Sacarlos a bailar. O incluso coquetear con ellos.
... Cualquier cosa excepto dejarme vencer por ellos.
¡Ay, qué poco me gustan mis fantasmas!
domingo, octubre 08, 2006
Entendimiento
En la obra de teatro que vi ayer, "La comedia del bebé", uno de los protagonistas comenta los motivos de su felicidad, asociados a la época que él está viviendo: la siempre bien valorada juventud.
En esa particular lista, el amor y la relación que mantiene con su mujer se llevan los primeros puestos. Curiosa y no sé si paradojicamente, al final de su enumeración, y para definir lo estupendo de su matrimonio, dice: "Ni siquiera nos entendemos el uno a otro".
Una frase que me dejó pensando.
¿Crees que es indispensable el entendimiento de la otra persona en una relación de amor, o por el contrario se puede amar sin llegar a entender del todo a la persona que tenemos enfrente?
viernes, octubre 06, 2006
¡Tengo un spot!
Una de las cosas buenas de esto del blog es hacer amigos.
Personas de las que apenas conoces las referencias que dejan en sus páginas, pero que de alguna manera, están ahí.
Esta mañana, me he encontrado una encantadora sorpresa.
Es de una persona de la que sé que es divertida, algo gamberra, observadora, deportiva y muy inquieta.
Me ha hecho un regalo que quiero compartir con todos vosotros.
Gracias, Stiff
Aquí lo dejo... Por cierto, huele muy bien.
miércoles, octubre 04, 2006
Pelotas. Palabras. Burbujas.
Comenzamos compartiendo unas pelotas. De ida y vuelta. O de más ida que vuelta.
Respirando el aire que te sobraba. Aprovechando la distancia que imponía la pista para poner distancia a lo que no la tiene.
Continuamos compartiendo unas letras. Primero, las mías. Ésas que tanto te gusta corregir. Las que decoras con guirnaldas rojas, porque sabes que el rojo es mi color.
Entonces nos adentramos por un maravilloso camino por el que prefiero ir de la mano. Aunque ahora que lo pienso, lo que prefiero últimamente es ir de la mano... sea cual sea el camino.
Mis palabras sobre las tuyas, o las tuyas al lado de las mías.
"¿Por qué no te atreves más con lo que escribes?"
Quizá es que me falte valor. O tiempo. O ganas.
Mientras, imagino un piano con vida propia, escribo cartas de desamor olvidando que debían ser de amor, me conformo con estos trozos de mí que son los posts de casi adiario, o invento argumentos que tendrán que defender otros.
Luego llegó el turno de atender a tus palabras. Por allí navegamos otras cuantas réplicas. Esta vez, no fue difícil convencerte. Nos entendíamos.
Terminamos compartiendo media docena de burbujas salpicadas por mis sábanas. Cuando menos te lo esperas, descubres que los fuegos artificiales no sólo tienen lugar allá arriba.
Y te sorprendes a ti misma pensando que las pelotas, las letras, y las burbujas no son tan distintas.
¿Quién me lo iba a decir a mí?
lunes, octubre 02, 2006
Verdades y mentiras (las mías)
Es verdad que estoy confusa.
No es verdad que lo tengo todo hecho.
Es verdad que me ilusiono rápido.
No es verdad que sea temeraria.
Es verdad que cada vez me molesta más la mediocridad.
No es verdad que no eres celoso.
Es verdad que me gusta cantar.
No es verdad que me gusta el fútbol.
Es verdad que pienso demasiado.
No es verdad que siento poco.
Es verdad que cada día me gusta más escribir.
No es verdad que no me gusta el chocolate.
Es verdad que no quiero ser fantasma.
No es verdad que me guste esconderme.
Es verdad que estoy sola.
No es verdad que me sienta sola.
Es verdad que me gusta escuchar.
No es verdad que sepa tocar el harpa.
Es verdad que tengo hambre a todas horas.
No es verdad que quiera tirar la toalla.
Es verdad que a veces me rompo.
No es verdad que no luche.
Es verdad que voy subida en una noria.
No es verdad que no hago preguntas.
... Son verdades lo que aquí escribo.
No es verdad que no me salen del alma.
domingo, octubre 01, 2006
Una semana
Ha sido una semana intensa.
La he vivido muy intensamente.
Me ha gustado. Por muchos motivos.
El tema que más me ha quitado el sueño lo he resuelto con mucha dignidad.
Estoy satisfecha con el trabajo bien hecho, con el trabajo en equipo. Orgullosa de que confíen en mí, recordándome sin decirme lo mucho que me gusta mi trabajo.
Sonrisas y enhorabuenas de viernes por la noche.
Al día siguiente me sorprendieron con otra excursión.
No sabía que el cielo me tenía preparado este regalo.

Ya he dicho en alguna otra ocasión que me vuelven loca los cielos nublados. Con fuerza, arrogantes, con personalidad. La intensidad otra vez.
Nubes que me persiguen y que me recuerdan que siempre hay un sol escondido detrás de ellas.
A menudo pienso que las nubes son para compartirlas. Y eso es lo que hoy pretendo. Compartir algunas gotas de lo que a mí me gusta, de lo que me hace respirar hondo, de lo que soy...
Y sí, esta semana he sido feliz. Como somos felices las personas. A ratos.

miércoles, septiembre 27, 2006
martes, septiembre 26, 2006
El mismo cepillo de ayer
Llego a casa agotada y con ganas de pocas fiestas.
Entro en el baño, con intención de ignorar al arrogante de las cedras que me mira desde la estantería de la derecha.
No me permite que lo ignore, ha vuelto a hacer de las suyas.
¡¡Se ha liado con el peine de púas anchas!! Ese que desenreda como ningún otro mis rizos. El que no le presto a nadie, que yo soy muy mía.
Supongo que la cuestión es dar la nota. Llamar la atención. ¿Qué digo? Llamar mi atención.
Los miro de un reojo que no es tal. Ahí están. Revueltos el uno con el otro, dejándose llevar por el desenfreno, la lujuria, la pasión. Supongo que lo de la compenetración entre un cepillo de dientes y un peine de púas anchas debe ser cuestión de suerte.
Podría decir algo tan manido como ¡Y yo con estos pelos! Pero no, prefiero autoconvencerme con un ¿Ves como estaba mejor encerrado bajo llave?
lunes, septiembre 25, 2006
En el baño
Hay que ver lo que da de sí un utensilio tan aparentemente inofensivo como un cepillo de dientes.
Sí, sí. No se me ha ido la pelota (aunque lo parezca).
Quizá es que no os habéis parado a pensarlo, pero un cepillo de dientes (sobre todo, cuando no es el tuyo) da mucho que pensar. Auténticos quebraderos de cabeza, diría yo.
Horas interminables de charleta ante el espejo.
Minutos de dudas, ratos de qué hago contigo.
Anoche me hubiera gustado que ese cepillo de dientes que me miraba arrogante desde su lugar de reposo habitual, hubiera tenido vida propia. Y de paso, dejarme hacer...
Ay que sí, que estoy loca.
Si estuviera enamorada podría terminar este post de la mejor manera.
Por ti.
sábado, septiembre 23, 2006
Llamadas
Sonó el teléfono. Eran las 2 de la mañana. Una hora a la que sólo te llaman cuando hay algo importante que decir.
No pensé ni en la guardia civil, ni en la agencia tributaria, ni en ningún hospital, ni en mis acreedores... ni mucho menos en Securitas Direct, a quienes ni temo ni respeto.
No entré en el baño ni cerré ninguna puerta. Así, a pecho descubierto, me limité a escuchar.
- Te quiero.
- ¿Y te has dado cuenta ahora, en medio del sueño? (Cogiendo carrerilla) Porque tú serás de los que cuando dicen Te Quiero significa Te Quiero, ¿verdad?
- Hombre, no pensarás que es que me han entrado ganas de decirle Te Quiero al aire... Es a ti a quien quiero.
- Quizá fueras de esos que se acostumbró a dormir diciéndole Te Quiero a la mujer que tenía al lado...
- A lo que me acostumbré fue a quererte a ti.
- Bueno, entonces dímelo una vez más y me volveré a dormir.
- Te Quiero. Felices Sueños.
jueves, septiembre 21, 2006
Nunca deberían serlo
"Cuando las mentiras no son imprescindibles, la vida es un logro".
Encontrado en el último Premio Planeta, "Pasiones Romanas", de María de la Pau Janer.
martes, septiembre 19, 2006
Caer
Se caen las hojas.
Los niños cuando aprenden a andar.
Se caen incluso los aviones.
Cae la noche.
Las malditas copas cuando la bandeja está muy llena.
Se caen los que tienen el valor de subirse a motos que van a más de 300 kilómetros/hora.
Cae la bolsa.
Se cae el torero ante la cara del toro.
Caen los imperios. Los pequeños, pero también los grandes.
Se caen los dientes.
También las tetas. Sí, se acaban cayendo.
Todo vale.
Todo, menos que me caiga yo.
lunes, septiembre 18, 2006
Boutique especial
Se busca una idea.
Se intercambia una ilusión.
Te compro tu sonrisa.
Te vendo mis fantasías.
Te cambio lo que más quieres por lo que más me gusta.
Dame tres gotas de amor y llévate dos raciones de pasión.
Bienvenido al todo incluido de mí misma.
Bienvenida a la sección de compra-venta de un poquito de ti.
La boutique de hoy soy esto.
Sin rebajas, ni saldos, ni chollos al por mayor.
Pero hoy estoy generosa: te regalo un trozo de mi corazón.
Y tú, ¿qué me vendes?
domingo, septiembre 17, 2006
Anónimo
Me encantan los anónimos. Me muero de curiosidad por saber quién se esconde tras la mágica palabra de anonimous, pero reconozco que me chiflan.
Está claro que en este mundo de los blogs, todos somos anónimos. Escondidos tras un pseudónimo y con una página a la que nos asomamos de vez en cuando. Con matices que llegamos a entrever entre lectura y lectura, pero anónimos al fin y al cabo.
¿Hay diferencias entre los comentarios que yo te dejo a ti si firmo como anónimo o por el contrario, elijo la palabra lunarroja? ¿Te atreves algo más si dejas tus comments con un simple anónimo?
Fascinante mundo este... ¿Exhibicionismo de uno mismo? El otro día me lo preguntaba un amigo recién incorporado al mundo del blog. Difícil respuesta.
Está claro que hay personas que se sienten más cómodas escribiendo en su blog para auténticos desconocidos (quizá yo estoy más cerca de este grupo. Apenas conocen esta página cuatro o cinco personas conocidas; y me consta que no todas lo leen); aunque también se dan casos de autores que mantienen su blog casi exclusivamente para sus amigos o personas cercanas.
Me gustan los anónimos, ya lo he dicho. Todos: los fáciles, los provocadores, los originales, los que no están de acuerdo, los que sí, los que se curran los comentarios, los que escriben sin pensar e incluso los que piensan lo que escriben.
Mi gratitud al anónimo (sea quien sea) que ayer dejó el siguiente comentario en mi post anterior. Sólo decirte que me dejaste sin palabras. Por eso hoy publico las tuyas. Gracias.
Y soñé con ella
divina, radiante, bella
pude tocarla y besarla
en verdad linda como una estrella
su pelo rubio y sedoso
parecía la noche en mis
manos
y su cuerpo una escultura
hecha por el mejor artesano
su rostro como el de una
diosa
era terso y bello
se me figuraba tener en mis
brazos
al más bello angel del cielo
y qué decir de sus ojos, boca
y demás encantos
tenía un...no se qué, y me
estaba embrujando
tanto que llegue a pensar
que en el mismo sueño estaba
soñando
quizás el mejor sueño
que jamás hubiera tenido
pues llegué a sentirme
impropio
de que estuviera conmigo
pero sé que no fue así
de eso estoy seguro
porque con su sonrisa y
mirada
de mi tristeza rompió los
muros
y en el momento más feliz
de mi sueño extasiado
volví mi cabeza para verla
y se había marchado
yo estaba preparado
presentía que se iría
porque aunque fuera un
sueño yo sabía
que en mi vida real no existe
la alegría
al despertar latía mi pecho
estaba solo y desorientado
ya que nunca había sentido
esto...
creo que estoy enamorado.
viernes, septiembre 15, 2006
Por la mañana
Son bonitas.
Nos hacen soñar.
Desde abajo, y también desde arriba.
Esta mañana me la he encontrado con forma de regalo.
No sólo me gustan a mí.
Quizá prefiero el pasillo porque me he acostumbrado a ceder la ventanilla a mis compañeros para que disfrutaran ellos.
Porque en su sonrisa estaba la mía.
Porque encontré felicidad en felicidades ajenas.
Porque no me importa renunciar, cuando la renuncia es para aumentar.
"Estamos para sumar, nunca para restar".
Yo no soy de pasar lista.
Y no me gusta que nadie pase lista para ver si están y sobre todo quién está.
Yo sé que está quien tiene que estar.
Yo estoy... hoy paseando por las nubes.

(Gracias A. No sólo por tus nubes).
martes, septiembre 12, 2006
Hoja en blanco
Una hoja en blanco y empezar... ¿Cómo empiezo hoy, cuando hay tanto que decir, tanto que callar?
Suena de fondo Bebe diciéndome que hoy voy a descubrir que el mundo es sólo para mí y que nadie puede hacerme daño. Fíjate si estoy contenta que hasta me lo creo.
Suenan en mi recuerdo algunos noes. Demasiados. Y otros síes como soles. Algún bolero con sabor a melocotón y un par de canciones a punto de nacer que no sé si veré morir.
Suena también el echarme de menos a la altura de la ingle.
Suenan teorías de círculos y espirales bien compartidas cuando menos te lo esperas.
Podría hacer un boquete entre la cabeza y el corazón para que hablaran de una vez y se dejaran de tonterías. Que me tienen frita. O disociarse para siempre de una vez. Debería llamar a mi abogado para preguntarle qué me cobra por el divorcio entre mi cabeza y mi corazón. Y sobre todo, por saber si va a ser tan expres como dicen en el telediario, que tengo entendido que luego no es tan expres como debe ser en este caso.
Un divorcio, ¡lo que me faltaba!
Lo pienso, mejor me quedo como estoy. No vaya a ser que al final la cabeza pida la custodia de mis ojos y no pueda volver a mirarte.
lunes, septiembre 11, 2006
Buscando...
"Los hombres damos amor buscando sexo y las mujeres dais sexo buscando amor".
Me lo acaba de contar un amigo y me ha dejado pensativa.
¿Estás de acuerdo?
sábado, septiembre 09, 2006
Un cuento
........................... LA SUMISIÓN
La mujer que ahora está tomando un helado de vainilla en la primera mesa de este café lo ha tenido siempre muy claro. Busca (y buscará hasta que lo encuentre) lo que ella llama un hombre de verdad, que esté por la labor, que no pierda el tiempo en detalles galantes, en gentilezas inútiles. Quiere un hombre que no preste atención a lo que ella pueda contarle, pongamos, en la mesa, mientras comen. No soporta a los hombres que intentan hacerse los comprensivos y, con cara de angelitos, le dicen que quieren compartir los problemas de ella. Quiere un hombre que no se preocupe por los sentimientos que ella pueda tener. Desde púber huyó de los pipiolos que se pasan el día hablándole de amor. ¡De amor! Quiere un hombre que nunca hable de amor, que no le diga nunca que la quiere. Le resulta ridículo, un hombre con los ojos enamorados y diciéndole: "Te quiero". Ya se lo dirá ella (y se lo dirá a menudo, porque lo querrá de veras), y cuando se lo haya dicho recibirá complacida la mirada de compasión que él le dirigirá. Ésa es la clase de hombre que quiere. Un hombre que en la cama la use como le apetezca, sin preocuparse por lo que le apetezca a ella, porque el placer de ella será el que él obtenga. Nada la saca más de quicio que uno de esos hombres que, en un momento u otro de la cópula, se interesan por si ha llegado o no al orgasmo. Eso sí: tiene que ser un hombre inteligente, que tenga éxito y con una vida propia e intensa. Que no esté pendiente de ella. Que viaje, y que (no hace falta que lo haga muy a a escondidas) tenga otras mujeres además de ella. A ella no le importa, porque ese hombre sabrá que, con una simple silbido, siempre la tendrá a sus pies para lo que quiera mandar. Porque quiere que la mande. Quiere un hombre que la meta en cintura, que la domine. Que (cuando le dé la gana) la manosee sin miramientos delante de todo el mundo. Y que, si por esas cosas de la vida ella tiene un acceso de pudor, le estampe una bofetada sin pensar si los están mirando o no. Quiere que también le pegue en casa, en parte porque le gusta (disfruta como una loca cuando le pegan) y en parte porque está convencida de que con toda esta oferta no podrá prescindir jamá de ella.
............................. QUIM MONZÓ (Ochenta y seis cuentos)
viernes, septiembre 08, 2006
Olímpica
Estoy agotada. Llevo una semana entrenando duro.
Le he dicho a mi entrenador que se relaje. Que no pretendo ser olímpica. Ni mucho menos.
Aunque para mis adentros, y a pesar de que la competencia es dura, después de estos días de rendimiento a tope tengo claro que podría hacerme con la plata. Incluso con el oro.
CATEGORÍA: Salto de obstáculos.
jueves, septiembre 07, 2006
Dudas
Sí.
No.
Sí.
No.
Sí.
No.
Sí.
No.
Sí.
No.
Sí.
No.
Sí.
No.
Sí.
No.
Sí.
No.
Sí.
No.
Sí.
No.
Sí.
No.
Sí.
No.
Sí.
No.
Sí.
... ¿O es que tú siempre lo has tenido claro?
martes, septiembre 05, 2006
Brillos
En un comentario del post anterior, 33+2 dice que le encanta la primera frase. "Cuando menos te lo esperas, surgen brillos".
Lo escribí hace unas horas. Ahora debería empezar éste con un "Cuando menos te lo esperas, el cielo se nubla y no vuelves a ver el sol".
Hoy ha sido así: un día de luces y sombras. De sol y brillos; y de nubarrones que amenazan tormenta.
Creo que mi blog es sincero. Aquí habitualmente paseo desnuda, ando en zapatillas y escribo lo que en cada momento siento. Pero hay de un tema del que casi nunca hablo.
Hoy gran parte de las nubes han venido de ahí.
La persona que un día descubrió de muy mala manera este blog y que me obligó a cambiar el nombre (hace ahora un año aproximadamente) no soporta que la gente me valore.
Puede levantarse revenida y entonces darte el día. Ommmmm, me encomiendo a los dioses. Es cuestión de paciencia.
Siempre he creído que los complejos de inferioridad y los celos (también los profesionales) son requisitos que sólo le corresponden a los mediocres.
Pero la cosa, amigo mío, es mucho más fácil.
Sí, me quieren a mí. No te sorprendas. Porque lo hago bien. Para algunos, incluso muy bien. Me temo que lo sabes. Porque me implico, me apasiono, y lo disfruto. Y por muchas otras cosas más.
Y a ti, eso te debería venir más bien que mal. Deberías utilizarlo a tu favor y nunca en mi contra.
Habían sido suficientes nubes.
Eso creía. Porque el cielo me tenía reservada otras de propina. Éstas también descargaron fuerte.
Con forma de incomprensión, de frases equivocadas en su dirección, de frialdad, de mantener loqueyodigo porque yolodigo.
Me ha costado mucho escribir este post.
Creo que nunca he tardado tanto tiempo en más de un año.
No estará bien escrito ni pienso revisarlo. No hay fuerzas.
Pero no quiero dejar las zapatillas ni vestirme a toda prisa porque me miren por donde no deben.
Tengo miedo, pero lo aparto y lo dejo en una esquina hasta que me atreva a darle a "Publicar entrada".
Aquí escribo simplemente lo que me da la gana, cuando me da la gana.
No voy a disimularlo: estoy triste. Mucho.
Y efectivamente, cuando menos te lo esperas los brillos se van a tomar por culo.
Vitamina
Cuando menos te lo esperas, surgen brillos.
Y siempre hay personas que logran que sonrías.
Aunque no estén muy cerca de ti.
Aunque desconozcan la importancia de sus palabras.
Siempre es bueno que te valoren.
La mejor vitamina en una mañana que otros se empeñan en convertir en gris.
Y no me viene mal, ahora que se me han terminado esas pastillitas de hierro que tomaba cada mañana en el desayuno...
sábado, septiembre 02, 2006
Amigas
Somos amigas desde hace muchos años.
Desde que la conocí, sabía que nos llevaríamos bien. No hace falta saber mucho de quien tienes enfrente para darte cuenta enseguida de que hay complicidades por medio.
Viene a mi casa a menudo. Hay rachas en que tiene otros planes y no aparece. Ni me llama. Yo la entiendo, y por eso no la pregunto demasiado. Cuando viene para instalarse una temporada larga, reconozco que llega a agobiame. Y hay días en los que, sinceramente, no la soporto.
Últimamente no quiero cruzarme con ella. Trato de evitarla. Sí, la evito. No quiero que me mire a los ojos y me pregunte qué me pasa o cómo estoy. Las cosas, las personas, las situaciones cambian.
Y aunque seguimos siendo amigas, hoy no quiero cenar contigo, maldita soledad.
jueves, agosto 31, 2006
Preguntas de difícil respuesta
Hace unos días quedé a comer con unos amigos. La hija de uno de ellos, de siete años, me dijo con toda la naturalidad del mundo que por qué no me convertía en la novia de su padre. Le pregunté por qué y ella me dio sus motivos, que me llegaron al corazón (que por tan personales no voy a exponer aquí, no sea que me denuncie el defensor del menor).
Los mundos y las mentalidades de los más pequeños son un viaje a la fantasía, a la simpleza y evidencia más inteligentes, a un sentido común evidente pero certero, al descaro aceptado de quien se sabe inocente.
Para salir del paso le contesté rápidamente que no, que eso no podía ser porque su padre no quería tener novia. Ella contestó que eso no era así, que su papi le había dicho lo contrario. Llamada por la frivolidad y buscando una respuesta que no dejara abierta ninguna posibilidad, le añadí que además, mi próximo novio debía ser rico. Pensé que el tema quedaría zanjado. Ella inventó entonces enormes riquezas, divertidísimas y muy originales.
Se me acababan las posibilidades.
Miré para otro lado.
Entonces ella, dándome una tregua, inició otra pregunta. Se acabó la tregua: me dijo que por qué no me gustaban los niños. Yo, asombrada, le pregunté que por qué me decía eso. "Porque nunca has tenido hijos", me respondió como si nada. Intenté convencerla de que eso no tenía nada que ver con mis gustos, que eran circunstancias de mi vida, pero que pensaba tenerlos algún día... Parece que se quedó tranquila. Pensaba en su objetivo, tener un hermano bebé cuanto antes.
La cosa paró ahí. Nada que ver con la pregunta que me ha hecho hace un par de días mi sobrino de 6 años. "Tía, ¿qué es un eyaculador precoz?"
martes, agosto 29, 2006
Insomnio
Anoche tuve un ataque de insomnio, algo que no es frecuente.
De repente, allí estaba todo.
Entre mis sábanas se mezclaban la lágrima viajera nacida un par de horas antes, la crueldad en algunas respuestas que no merezco, la elección desafortunada de un teléfono sin batería, la sonrisa sincera de siete años, la falta de comunicación en mi despacho, las llamadas que no cesan, la falta de vacaciones largas que me hayan permitido desconectar, las frases inacabadas, un cansancio que no es físico…
Subida a mi almohada me sonreía esa intención descarada de ignorarme, de no dar oportunidad siquiera a la insinuación. De hacer inexistente todo lo bueno que hay.
¡Qué malo es el insomnio… pero que de verdades encierra!
lunes, agosto 28, 2006
Viajera lágrima
El otro día soñé que era lágrima.
Salía de tus ojos, paseaba por tu rostro, moría en tu boca.
Me gustó navegar por la geografía de tu cara.
Llegar hasta esos rincones que conozco tan bien,
mojar tus pestañas, tus mejillas.
Sentir la humedad de tu lengua,
que me atrapaba para no dejarme escapar.
Pero sin que te dieras cuenta seguí mi camino...
Recorrí tu cuello como quien flota en un plácido mar.
Me encontré en tu pecho convirtiendo tus venas en barrotes que me encarcelaran para no escapar jamás.
Me resbalé por tus muñecas, dibujándote nuevas líneas que no pudieras borrar.
Salté a los muslos, abriéndome el camino que de sobra conocía pero que no dejaba de impacientarme.
Surqué las rodillas, viajé hasta tus tobillos, y casi al final de tu cuerpo me di cuenta que era imposible volver atrás.
Que llegar hasta ahí había sido un viaje largo pero maravilloso; pero que una lágrima, al fin y al cabo, es algo efímero, etéreo, insignificante, caduco.
Pero verdadero.
viernes, agosto 25, 2006
Terapia
El otro día hablaba con D. sobre la facultad terapéutica que tienen los blogs.
También he leído recientemente que escribir un blog sustituye en muchos casos la visita al psicólogo. Es mucho más barato y para mi gusto, mucho más divertido.
Yo no hago uso del segundo. Bastante del primero. Y si fuera efectivamente una terapia, o si tuviera que sentarme en el diván, hoy sería esto:
Últimamente siento que falto de muchos sitios:
De aquella terraza un par de noches.
De ese cumpleaños que no fue diseñado para mí.
De varios paseos por Madrid,
Esta misma noche, en el norte.
Últimamente siento que me callo muchas cosas.
Pero que también digo más.
Últimamente estoy contenta.
A ratos.
Ahora te toca a ti hacer de psicólogo.
Y dejar aquí tu diagnóstico.
jueves, agosto 24, 2006
Adivina adivinanza
Es deseo.
Es impaciencia.
Es nervios.
Es fuego.
Es compartir.
Es risa.
Es fuerza.
Es seguridad.
Es gustito.
Es música.
Es sol.
Es pasión.
Es mirada.
Es plenitud.
Es dar.
Es felicidad.
Es creación.
Es brillo.
No es eterno.
¿Qué es?
miércoles, agosto 23, 2006
Animal de de cinco letras: BURRO
Una mujer va en coche por la carretera.
Un hombre va conduciendo por la carretera pero en sentido contrario.
Cuando se cruzan, la mujer baja la ventanilla y le grita: ¡¡BURRO!!
El hombre inmediatamente le responde: ¡¡PUTA!!
Ambos continúan su camino, el hombre especialmente satisfecho de su agilidad en la réplica. Pero en la primera curva de la carretera...

Moraleja:
Los hombres nunca entienden lo que las mujeres quieren decir.
lunes, agosto 21, 2006
Hombres: Manual de uso y disfrute
En mi último post, frivolizaba escasamente sobre algunas actitudes de los hombres, de sobra conocidas por todas las lectoras de este blog y mucho me temo que también por los lectores (genero masculino).
Lo de provocar siempre me ha gustado, y más sobre ciertos tópicos. Pero casualidad ha sido elegir el libro que me acompañaría esta tarde en la piscina. Recién terminado "Brooklyn Follies" de Paul Auster, y esperándome en la mesilla de noche "La vida sexual de Catherine M." de Catherine Millet, me apetecía algo fácil, de transición, que me pudiera terminar en apenas un par de horas. He echado mano de la librería y me ha hecho gracia el título de ese típico libro que nunca sabes cómo ha llegado hasta ahí: "Hombres. Manual de uso y disfrute", de una tal Stephanie Brush.
Reproduzco literalmente el texto que viene en la contraportada:
"Usted es una mujer inteligente, atractiva, sofisticada y brillante. Tiene una espléndida carrera profesional por delante, un cómodo apartamento, una cautivadora figura y, seguramente, despierta la envidia de todos sus conocidos. Usted no necesita un hombre.
Pero si, a pesar de todo, quiere gozar de su compañía, sus gracias, sus saltitos y sus caricias, este libro puede serle muy útil. Le enseñará cómo elegir al hombre que mejor se adapta a sus necesidades, cómo acostumbrarlo a su excitante ritmo de vida o cómo domarlo para que haga las delicias de sus amigos en las reuniones sociales.
Aprenda a disfrutar de los hombres, úselos sin miedo. Después de todo, ellos se lo agradecerán".
Después de eso, podéis imaginar el contenido de sus más de doscientas páginas. Sin comentarios. Y palabrita que esta vez no ha sido para provocar.
viernes, agosto 18, 2006
Hombres
Algunas dudas que tengo en torno a los hombres:
¿Por qué a la mayoría, a determinada edad, le entra una alergia violentísima a la palabra novia?
¿Por qué, a pesar de esa violentísima alergia, la mayoría de la mayoría acaba casándose con ellas?
¿Por qué no hacen lo que dicen y no dicen lo que hacen?
¿Por qué los que dicen lo que hacen se lo cuentan primero a sus amigos?
¿Por qué siempre colocan el tubo de la pasta de dientes al contrario de como lo pones tú?
¿Por qué piensan que los pasos de cebra se inventron para mirarle el culo a las viandantes?
¿Por qué sí es no, no es depende, y no sé es por supuesto?
¿Por qué nunca piensan nada cuando les preguntas en qué piensan?
Ay, ay, ay... Hombres... ¡benditos!
miércoles, agosto 16, 2006
Nostalgia
Empieza a refrescar. Y llega. La nostalgia.
Mira que no me gusta el calor, te lo tengo dicho.
Pero todos los años me pasa. Cuando llegan estas noches en las que cierro las ventanas, sé que tengo que hacerle un hueco en mi sillón. Que se quedará conmigo unos días. Y que lo mejor que puedo hacer es darle un poco de conversación.
- ¿Cómo te fue?
- No me fue mal.
- Vuelta a la normalidad.
- No me lo recuerdes, por favor. Que mañana empiezo otra vez a trabajar.
- Atrás dejas bonitos recuerdos.
- No los dejo atrás, más bien van a mi lado.
- Pero ¿y esa bonita cena al borde del mar? Ya sólo puedes recordarla.
- Con saber que lo he vivido me basta.
- Y esa conversación en torno a una vela... ya no volverá.
- Volverán otras muchas.
- Pero la luna ya no será esa luna. Y el sol ya no será ese sol.
- Quizá para entonces yo ya no sea la misma.
- Me tenéis sobrevalorada. Te digo que no sirvo para mucho. Deberías saberlo ya.
Nostalgia, en noches como hoy, te hago un hueco en mi casa.
Estamos entre amigas.
martes, agosto 15, 2006
Conquistada
"La primera y mejor de las victorias es la conquista de uno mismo"
........................................... Platón
sábado, agosto 12, 2006
Respuestas
Por mucho que preguntara, las respuestas no estaban ni en el mar

Ni en el sol

Ni en la arena

Ni en el ocaso

Las respuestas las tengo yo.
Ahora sólo me falta encontrarlas.
viernes, agosto 04, 2006
Me voy
... a buscar felicidades en el azul mediterráneo.
Donde el azul mediterráneo es más azul y más Mediterráneo.
A disfrutar conmigo y de mí misma.
A encontrar una ilusión. O las que el camino quiera regalarme.
Es un paréntesis. Muy breve. Escaso.
Pero merecido.
Me voy al encuentro de esa paz que ahora necesito.
Después de un año de montaña rusa, hoy quiero más un tío vivo.
Calma, sí.
Me reseteo.
No sé si en ese trance perderé información de mi disco duro.
Ojalá la perdiera.
Ojalá se quedara por el camino todo lo que aún me duele.
Ojalá el mar pudiera ahogar y enterrar para siempre ese maldito, insípido y estúpido personaje que convierte mi estómago en un nudo y me sumerge en un mundo tan feo y tan oscuro que me da miedo, pero sobre todo asco, sólo recordarlo.
Ojalá el sol derritiera su pavor al nosémuybienqué para que la luna dejara de ser una sombra casi inexistente. Porque la luna no quiere dejar de brillar, pero sobre todo, porque es imposible ocultar a la luna.
"¿Dónde has encontrado esa calma que te sienta tan bien?"
No sé si reír o llorar.
Aunque la vida es demasiado corta y demasiado bonita para llorarla más que reírla.
Yo misma sé que no la he encontrado en ningún mercadillo de gangas al por mayor.
Ni tan siquiera en un gran almacén donde se liquidan las últimas prendas de temporada.
Que es genuina, auténtica. Mía.
Me voy a mirar a ningún sitio.
A pararme de mí misma.
A ser lo que me de la gana.
A reír, a soñar, a disfrutar.
A navegar sobre las olas y sobre tus brazos.
A aparcar mis miedos y mis soledades por unos días. Muy pocos.
A dejar de pensar en ti para disfrutar de ti.
Me voy con la cara dolida por un par de hostias recientes.
Con la cabeza muy alta por ser yo.
Con el corazón radiante por esuchar tantos tequieros de tantas personas que me quieren.
Con la vida saliendo por cada poro de mi piel que me dice adelante.
Con esa brisa que ya respiro que huele a sal.
Con calma, sí.
Me voy.
Por unos días.
Muy pocos.
miércoles, agosto 02, 2006
Guardado
Era por la mañana. Primavera en Madrid. El sol ya lucía con fuerza y calentaba lo justo. Ni mucho ni poco, como a ella le gusta.
Acababa de tener una conversación telefónica deliciosa. Nada pringosa. Lo justo. Ni demasiado corta ni demasiado larga, como a ella le gusta.
Se subió en un ascensor. Coincidió con su mejor compañero. El más cómplice. Palabras intercambiadas a golpe de yomebajoenlacuarta,¿y tú?
Antes de que se abrieran las puertas, sonó un mensaje en su móvil. Justo al salir, ella le dió a Leer Mensaje.
"Se me ha olvidado decirte que te quiero".
Tiene ese mensaje guardado en su móvil y ese momento retenido en su cuerpo.


